Algo que sin duda no puedo negar, es el sentimiento de gratitud como fanático al punto de llenarte de mucha emoción, ver como los ídolos que seguí año tras año en el mejor béisbol del mundo durante mi infancia, y parte de la adolescencia. sean desde ya denominados como inmortales, resultado de haber demostrado durante sus esplendidas carreras un talento innato merecedor de esta honorable distinción.
Primero quisiera hablarles de Jeff Bagwell, el primera base y cuarto bate nato que todos conocemos, un Astro durante 15 años como activo, considerado jugador franquicia junto con otro inmortal, Craig Biggio, la dupla conocida como The Killer Bees. Era de esos peloteros que daba gusto verlo jugar, con un portentoso y característico swing lo llevaron a conseguir numerosos premios individuales a lo largo de su carrera en la gran carpa, como ser nombrado Novato del Año en 1991, sin dejar a un lado su increíble e imponente defensa en la inicial.
Par de años luego de despedirse de su carrera profesional, los Astros lo homenajearían retirando el número 5 en su honor. y ahora en su séptimo año de elegibilidad obtuvo un 86.2% de los votos, Colocándose en la tercera posición de todos los tiempos con el mejor WAR (Wins Abobe Replacement) entre los inicialistas en Cooperstown. .297 porcentaje de bateo, 2.314 hits, 449 cuadrangulares y 1.529 impulsadas fueron sus números en sus años como activos en la gran carpa.
El segundo de ellos, Tim Raines, en su décimo y último año como elegible logro la proeza de llegar al salón de los inmortales con el 80.0%, uniéndose así a Gary Carter y Andre Dawson como jugadores de los extintos Montreal Expos en ser exaltados al Salón de la Fama.
Raines poseedor de una envidiable condición física e increíble velocidad, lo llevó a jugar también fútbol americano como Running Back en high school, mientras que como pelotero se caracterizó por jugar en el Left Field. Agregándole todo lo anterior, mas su dualidad en la caja de bateo siendo ambidextro, logró un promedio al bate de .300 y 70 bases robadas por cuatro temporadas consecutivas en las mayores, una más que Ty Cobb y Ricky Henderson (ambos en Cooperstown) quienes lo lograron en tres zafras cada uno.
Rock dejó sus números en .294 de average, 2.605 inatrapables, 170 vuelacercas, 980 carreras impulsadas y 808 bases estafadas. Participó en siete Juegos de Estrella, y súmele a su carta de vida tres anillos de Serie Mundial con los invencibles Yankees de los 90, quienes eran dirigidos por Joe Torre.
Ahora, el último de esta prestigiosa clase, ¿Qué podemos decir sobre él que no sepamos ya?
El Pudge sin duda fue una de los mejores caretas no solo latinoamericanas, sino del béisbol en general. Siendo un catcher de baja estatura en relación al promedio, demostró con creces estar por encima de muchos, basta con nombrar sus 13 Guantes de Oro y 14 Juegos de Estrella como una tarjeta de presentación. Su liderazgo en el terreno se vio reflejado durante sus 11 temporadas con los Texas Rangers, para luego aportar mucha experiencia a un joven equipo, los Florida Marlins de 2003, a coronarse campeones de las Grandes Ligas.
A pesar de haber caído en la Serie Mundial de 2006 ante los St. Louis Cardinals, el puertorriqueño jugó un rol muy importante en la llegada de los Detroit Tigers nuevamente a un clásico de otoño desde 1984, siendo receptor de una gran rotación de lanzadores, unos veteranos, como también un novato que prometía mucho, llamado Justin Verlander.
Y si hay algo que agregar, es que la inducción en apenas su primer año de elegibilidad con el 76.0% de los votos, Iván Rodríguez pulverizó cualquier duda que haya podido generar en algunos, ya que jugó en la era de los esteroides. dejando .296 en porcentaje de bateo, 2.844 imparables, 311 cuadrangulares y 1.332 carreras traídas al plato.
Uno de los datos interesantes que nos deja la elección de este año, es que mientras Edgar Martínez y Trevor Hoffman siguen buscando un lugar en Cooperstown, Vladimir Guerrero en su primer año en la lista. logró una alta puntuación 71.7% de los votos que lo colocaría en buena estima para la votación del año entrante. Todo lo contrario para Jorge Posada quien solo obtuvo 3.8%. ¿Quién lo diría no? otro excelente careta campeón de las Grandes Ligas en cinco oportunidades, se despide de la posibilidad de alcanzar tan gloriosa mención.
Pero eso si, siguen en tema de discusión y en escrutinio por MLB, cronistas, periodistas, incluso fanáticos, los casos de Manny Ramírez, Barry Bonds, Roger Clemens, Mark McGuire, Sammy Sosa, y dentro de unos pocos años, el de A-Rod también saldrá a relucir.
No me queda mas que congratular a estos tres grandes toleteros, y darle las infinitas gracias por tantas emociones que nos brindaron durante sus carreras, incluyendo su llegada al Olimpo del béisbol, que desde acá las celebro junto a ellos.
Par de años luego de despedirse de su carrera profesional, los Astros lo homenajearían retirando el número 5 en su honor. y ahora en su séptimo año de elegibilidad obtuvo un 86.2% de los votos, Colocándose en la tercera posición de todos los tiempos con el mejor WAR (Wins Abobe Replacement) entre los inicialistas en Cooperstown. .297 porcentaje de bateo, 2.314 hits, 449 cuadrangulares y 1.529 impulsadas fueron sus números en sus años como activos en la gran carpa.
El segundo de ellos, Tim Raines, en su décimo y último año como elegible logro la proeza de llegar al salón de los inmortales con el 80.0%, uniéndose así a Gary Carter y Andre Dawson como jugadores de los extintos Montreal Expos en ser exaltados al Salón de la Fama.
Raines poseedor de una envidiable condición física e increíble velocidad, lo llevó a jugar también fútbol americano como Running Back en high school, mientras que como pelotero se caracterizó por jugar en el Left Field. Agregándole todo lo anterior, mas su dualidad en la caja de bateo siendo ambidextro, logró un promedio al bate de .300 y 70 bases robadas por cuatro temporadas consecutivas en las mayores, una más que Ty Cobb y Ricky Henderson (ambos en Cooperstown) quienes lo lograron en tres zafras cada uno.
Rock dejó sus números en .294 de average, 2.605 inatrapables, 170 vuelacercas, 980 carreras impulsadas y 808 bases estafadas. Participó en siete Juegos de Estrella, y súmele a su carta de vida tres anillos de Serie Mundial con los invencibles Yankees de los 90, quienes eran dirigidos por Joe Torre.
El Pudge sin duda fue una de los mejores caretas no solo latinoamericanas, sino del béisbol en general. Siendo un catcher de baja estatura en relación al promedio, demostró con creces estar por encima de muchos, basta con nombrar sus 13 Guantes de Oro y 14 Juegos de Estrella como una tarjeta de presentación. Su liderazgo en el terreno se vio reflejado durante sus 11 temporadas con los Texas Rangers, para luego aportar mucha experiencia a un joven equipo, los Florida Marlins de 2003, a coronarse campeones de las Grandes Ligas.
A pesar de haber caído en la Serie Mundial de 2006 ante los St. Louis Cardinals, el puertorriqueño jugó un rol muy importante en la llegada de los Detroit Tigers nuevamente a un clásico de otoño desde 1984, siendo receptor de una gran rotación de lanzadores, unos veteranos, como también un novato que prometía mucho, llamado Justin Verlander.
Y si hay algo que agregar, es que la inducción en apenas su primer año de elegibilidad con el 76.0% de los votos, Iván Rodríguez pulverizó cualquier duda que haya podido generar en algunos, ya que jugó en la era de los esteroides. dejando .296 en porcentaje de bateo, 2.844 imparables, 311 cuadrangulares y 1.332 carreras traídas al plato.
Uno de los datos interesantes que nos deja la elección de este año, es que mientras Edgar Martínez y Trevor Hoffman siguen buscando un lugar en Cooperstown, Vladimir Guerrero en su primer año en la lista. logró una alta puntuación 71.7% de los votos que lo colocaría en buena estima para la votación del año entrante. Todo lo contrario para Jorge Posada quien solo obtuvo 3.8%. ¿Quién lo diría no? otro excelente careta campeón de las Grandes Ligas en cinco oportunidades, se despide de la posibilidad de alcanzar tan gloriosa mención.
Pero eso si, siguen en tema de discusión y en escrutinio por MLB, cronistas, periodistas, incluso fanáticos, los casos de Manny Ramírez, Barry Bonds, Roger Clemens, Mark McGuire, Sammy Sosa, y dentro de unos pocos años, el de A-Rod también saldrá a relucir.
No me queda mas que congratular a estos tres grandes toleteros, y darle las infinitas gracias por tantas emociones que nos brindaron durante sus carreras, incluyendo su llegada al Olimpo del béisbol, que desde acá las celebro junto a ellos.



