viernes, 27 de enero de 2017

Clase 2017





Algo que sin duda no puedo negar, es el sentimiento de gratitud como fanático al punto de llenarte de mucha emoción, ver como los ídolos que seguí año tras año en el mejor béisbol del mundo durante mi infancia, y parte de la adolescencia. sean desde ya denominados como inmortales, resultado de haber demostrado durante sus esplendidas carreras un talento innato merecedor de esta honorable distinción.

Primero quisiera hablarles de Jeff Bagwell, el primera base y cuarto bate nato que todos conocemos, un Astro durante 15 años como activo, considerado jugador franquicia junto con otro inmortal, Craig Biggio, la dupla conocida como The Killer Bees. Era de esos peloteros que daba gusto verlo jugar, con un portentoso y característico swing lo llevaron a conseguir numerosos premios individuales a lo largo de su carrera en la gran carpa, como ser nombrado Novato del Año en 1991, sin dejar a un lado su increíble e imponente defensa en la inicial.

Par de años luego de despedirse de su carrera profesional, los Astros lo homenajearían retirando el número 5 en su honor. y ahora en su séptimo año de elegibilidad obtuvo un 86.2% de los votos, Colocándose en la tercera posición de todos los tiempos con el mejor WAR (Wins Abobe Replacement) entre los inicialistas en Cooperstown. .297 porcentaje de bateo, 2.314 hits, 449 cuadrangulares y 1.529 impulsadas fueron sus números en sus años como activos en la gran carpa.

El segundo de ellos, Tim Raines, en su décimo y último año como elegible logro la proeza de llegar al salón de los inmortales con el 80.0%, uniéndose así a Gary Carter y Andre Dawson como jugadores de los extintos Montreal Expos en ser exaltados al Salón de la Fama.

Raines poseedor de una envidiable condición física e increíble velocidad, lo llevó a jugar también fútbol americano como Running Back en high school, mientras que como pelotero se caracterizó por jugar en el Left Field. Agregándole todo lo anterior, mas su dualidad en la caja de bateo siendo ambidextro, logró un promedio al bate de .300 y 70 bases robadas por cuatro temporadas consecutivas en las mayores, una más que Ty Cobb y Ricky Henderson (ambos en Cooperstown) quienes lo lograron en tres zafras cada uno.

Rock dejó sus números en .294 de average, 2.605 inatrapables, 170 vuelacercas, 980 carreras impulsadas y 808 bases estafadas. Participó en siete Juegos de Estrella, y súmele a su carta de vida tres anillos de Serie Mundial con los invencibles Yankees de los 90, quienes eran dirigidos por Joe Torre.

Ahora, el último de esta prestigiosa clase, ¿Qué podemos decir sobre él que no sepamos ya?

El Pudge sin duda fue una de los mejores caretas no solo latinoamericanas, sino del béisbol en general. Siendo un catcher de baja estatura en relación al promedio, demostró con creces estar por encima de muchos, basta con nombrar sus 13 Guantes de Oro y 14 Juegos de Estrella como una tarjeta de presentación. Su liderazgo en el terreno se vio reflejado durante sus 11 temporadas con los Texas Rangers, para luego aportar mucha experiencia a un joven equipo, los Florida Marlins de 2003, a coronarse campeones de las Grandes Ligas.

A pesar de haber caído en la Serie Mundial de 2006 ante los St. Louis Cardinals, el puertorriqueño jugó un rol muy importante en la llegada de los Detroit Tigers nuevamente a un clásico de otoño desde 1984, siendo receptor de una gran rotación de lanzadores, unos veteranos, como también un novato que prometía mucho, llamado Justin Verlander.

Y si hay algo que agregar, es que la inducción en apenas su primer año de elegibilidad con el 76.0% de los votos, Iván Rodríguez pulverizó cualquier duda que haya podido generar en algunos, ya que jugó en la era de los esteroides. dejando .296 en porcentaje de bateo,  2.844 imparables, 311 cuadrangulares y 1.332 carreras traídas al plato.

Uno de los datos interesantes que nos deja la elección de este año, es que mientras Edgar Martínez y Trevor Hoffman siguen buscando un lugar en Cooperstown, Vladimir Guerrero en su primer año en la lista. logró una alta puntuación 71.7% de los votos que lo colocaría en buena estima para la votación del año entrante. Todo lo contrario para Jorge Posada quien solo obtuvo 3.8%. ¿Quién lo diría no? otro excelente careta campeón de las Grandes Ligas en cinco oportunidades, se despide de la posibilidad de alcanzar tan gloriosa mención.

Pero eso si, siguen en tema de discusión y en escrutinio por MLB, cronistas, periodistas, incluso fanáticos, los casos de Manny Ramírez, Barry Bonds, Roger Clemens, Mark McGuire, Sammy Sosa, y dentro de unos pocos años, el de A-Rod también saldrá a relucir.

No me queda mas que congratular a estos tres grandes toleteros, y darle las infinitas gracias por tantas emociones que nos brindaron durante sus carreras, incluyendo su llegada al Olimpo del béisbol, que desde acá las celebro junto a ellos.


lunes, 23 de enero de 2017

Luto en el diamante





Me encontraba ya escribiendo y pensando sobre béisbol en relación a mi articulo de esta semana, cuando ayer por la tarde de la nada cae como sorpresa (otra vez) una fuerte noticia, y es que recién apenas hace unos meses sufrimos un duro golpe tras lo sucedido con José Fernández, sumándole la de Oscar Taveras en 2014.

Lo peor del caso es que en esta oportunidad la muerte ha alcanzado a dos, y nuevamente de los nuestros. Uno de ellos es el lanzador Yordano Ventura de 25 años de edad, y el tercera base Andy Marte quien se va con 33 años. Ambos sufrieron un accidente automovilístico en la madrugada de este domingo 22 de enero en la República Dominicana.

Lo curioso es que lo único diferente son los nombres de las victimas, porque hasta las circunstancias son todas idénticas, incluyendo el profundo pesar que dejan tras su partida física.

Marte, estrelló su Mercedez Benz contra una casa cuando iba de regreso a su hogar en San Francisco de Macorís, al norte. Mientras que Yordano Ventura, fallece cuando su Jeep Wranger se sale de la carretera Juan Adrián que lleva a San José de Ocoa, sur, con Monseñor Nouél, norte, en el centro de la isla.

Hablando un poco de sus pasantias como peloteros, Ventura en cuatro temporadas en Grandes Ligas con los Royals, dejó un récord de 38-31, efectividad de 3.89, 1.34 de WHIP, lanzando en 94 partidos, con 470 ponches, fue campeón de la Serie Mundial en 2015, y también participó en par de ocasiones en el Juego de Estrellas del Futuro. Aparte de eso, era fuerte candidato a ser abridor y representar a su país en el venidero Clásico Mundial de Béisbol.

Por su parte, Andy Marte jugó en tres equipos en las mayores, recientemente en la Liga Coreana, dejando unos tibios números, porcentaje de bateo de .218, 21 cuadrangulares y 99 impulsadas.

Dos personas, y sin duda dos peloteros que se encontraban en diferentes puntos en su carrera como profesional, dejando atrás familias y allegados quienes los echaran mucho de menos. Ahora la pregunta es. ¿Por qué se siguen repitiendo este tipo de cosas en jugadores latinos tan jóvenes?

Hay varios factores que son muy claros y evidentes, si se detienen a leer entre lineas, podrán notar que estos acontecimientos en su mayoría suceden en latinoamerica, bien sea por imprudencia al volante o ser victima de la imprudencia de otro, igual el resultado es el mismo, un trágico desenlace.

Aunque para mi, la primera de ellas es la inexperiencia que poseemos en la vida misma a tan corta edad, y por muy capaces que nos podamos sentir, no siempre sabemos como asumir las cosas cuando nos llegan así de rápido en cualquier circunstancia, lo que nos lleva a cometer errores de los cuales muchos no pueden obtener una muy valiosa segunda oportunidad.

Y otras de esas razones, es muy importante destacar las posibles deficiencias a manos de las autoridades locales por mala iluminación de carreteras, mala señalización, falta de conciencia en acatar a las leyes en dichos países por parte de sus ciudadanos, donde las mencionadas imprudencias se toleran como cualquier cosa, sin mencionar que en mucho de los casos actúan bajo influencia del alcohol o drogas.

Sin más nada que pueda agregar, y apartando los miles de escenarios que puedan explicar estas dolorosas pérdidas, me uno con sus familiares en oración por ellos y que por fin logren descansar en paz.

Por lo pronto solo queda decir ¡hasta pronto!.








viernes, 20 de enero de 2017

Estrella en ascenso





A lo lago de los años, Japón nos ha ofrecido un sin fin de talento en el béisbol cada vez con mas fuerza, atrás están quedando jugadores que brillaron en la gran carpa como Hideo Nomo, Hideki Matsui, Daisuke Matsusaka, Ichiro Suzuki, este último con una alta probabilidad de llegar a Cooperstown una vez anuncie su retiro. Mientras que otros como Masahiro Tanaka, Kenta Maeda y Yu Darvish continúan su legado.

No alcanzamos verlos a todos en Grandes Ligas, dado a que la Liga Japonesa es muy bien remunerada y de muy alto nivel, donde han triunfado no solo los propios Japoneses, sino también algunos norteamericanos y caribeños respectivamente. Resaltando que en la NPB (Nippon Professional Baseball) existen restricciones de solamente cuatro extranjeros por equipo con variedad en las posiciones.

Precisamente en dicha liga del otro lado del mundo, se encuentra brillando una joven promesa, que ya es una realidad, con tan solo 22 años de edad posee una estatura de 1.95 metros y 92 kilogramos, Shohei Ohtani ya está en la órbita de muchos equipos de la MLB, puesto que no le basta con ser un brillante lanzador, no, también juega en el outfield y sabe chocar la bola muy bien a la zurda.

Dado el nuevo contrato colectivo del sindicato de peloteros con MLB por cinco años, dejará el gasto de agentes libres para jugadores internacionales entre 5$ y 6$ millones por organización para jugadores que aún no tienen 25 años, el cual Ohtani quien aún tiene 22, seguro podría contar con más en el mercado abierto. Aunque se especula que su llegada a Estados Unidos será después de la temporada 2017.

Pero, ¿Por qué vale tanto un chico tan joven?. Sus números hablan por el.

En 2016, aparte de haber ayudado a ganar el campeonato en la denominada Japan Series con los Fighters, fue galardonado con el premio al mejor lanzador y mejor bateador designado de todo Japón, con promedio al bate de .322 con 22 cuadrangulares y 67 impulsadas en 103 encuentros. Mientras que como lanzador dejó récord de 10-4 con efectividad de 1.86 y abanicando a 174 bateadores en 140 innings de labor en la loma. Alcanzando así doble digito tanto en victorias como lanzador y vuelacercas como batedor, nos recuerda inmediatamente al bambino Babe Ruth.

De por vida, lleva cuatro temporadas jugando con los Hokkaido Nippon Ham Fighters con promedio al bate de .275, 40 cuadrangulares, 229 imparables, 135 remolcadas. Y como lanzador, tiene récord de 39-13, 595 ponches, 517.3 entradas y una efectividad de 2.49. Participando en cuatro oportunidades en el Juego de Estrellas.

Añadiendo que el junio pasado en un partido contra los Hanshin Tigers, realizó 31 lanzamientos entre 98 y 101 millas por hora, al propio estilo de Aroldis Chapman. Un repertorio que no solo cuenta con una increíble recta, también curva, recta cortada (cutter) y de dedos separados (split) muy por encima del promedio para un jugador de su edad.

¿Sorprende? por su puesto que si.

Así que, cabe resaltar lo de esta joven estrella que no tiene techo, y que pronto lo veremos en el Clásico Mundial con el uniforme de los Samurai Japan. Tampoco pasara mucho para que nos deleitemos de su brillante talento en las Grandes Ligas. ¿Se imaginan vistiendo el uniforme de los Nationals junto con Max Scherzer? ¿Con los Tigers junto a Justin Verlander y Michael Fulmer? ¿O en la rotación de los Red Sox con Chris Sale, Rick Porcello y David Price? sumándole lo que puede hacer desde el plato. Sería un verdadero lujo y a la vez un verdadero reto para él.


viernes, 13 de enero de 2017

La hazaña





A pesar de la derrota a manos de Alabama en la pasada final del Campeonato Nacional, Clemson demostró que pensaba en grande y estaba para cosas interesantes.

Repasando un poco, el equipo número uno del país, los Crimson Tide, llegaban tras haber arrasado a Washington en el Peach Bowl imponiéndose 24-7. Mientras que el número dos, los Tigers, hicieron lo propio contra Ohio State en el Fiesta Bowl con un contundente 31-0.

Tan solo un año después, ¿qué creen? nos tocaba revivir el pasado lunes este fantástico duelo por segundo año consecutivo, esta vez en la casa de los Buccaneers, el Raymond James Stadium de Tampa, y así nombrar al campeón del fútbol americano colegial de la temporada 2016.

Por mucho que el enfoque fuera ganar y mantener la mente en el partido, no se podía negar que los Tigers venían con sed de revancha. Esta vez los dirigidos por Dabo Swinney, lograron llevarse el trofeo a casa en un partido no apto para cardíacos, con marcador final de 35-31 volteando el partido con menos de un minuto en el reloj, segundo titulo para la Universidad de Clemson quienes no lo conseguían desde 1981 donde vencieron a Nebraska en aquella oportunidad, y primero en el nuevo formato que opera desde el 2014.

Otro logro implícito tras esta victoria, es que fue la primera vez que un equipo consigue doblegar a la dinastía de Nick Saban, quien estaba de 3-0 en finales, destacando que ha logrado llevar al programa de la Universidad de Alabama a ganar cuatro campeonatos nacionales en ocho años, de lejos el mejor logro para un Head Coach en el fútbol americano colegial.

Sin duda alguna hay que darle merito a la increíble defensa de Clemson, logrando frenar al ataque de Alabama al punto de hacerlos despejar mas de 10 veces en el partido, cosa que no le sucedía a un equipo de Saban desde el año 2007.

Pero si queremos hablar de un performance de fantasy. ¿Quién sería el indicado? claro, por su puesto que Deshaun Watson, que mejor manera de despedirte del fútbol americano colegial que lanzando 470 yardas, completando 36 de 56 pases, con 3 touchdowns por aire y uno por acarreo. Y la cereza al pastel, ser nombrado el MVP del encuentro. Aparte, ya se hizo oficial en la semana que será parte del draft 2017 de la NFL.

Para mencionar a Watson, hay que nombrar a su ofensiva, tenemos al RB Wayne Gallman que logró correr para 62 yardas en 16 intendos, con un touchdown. Y el WR Hunter Renflow tuvo 10 recepciones, corrió 90 yardas y anoto en par de ocasiones.

Hay que detenerse, y aplaudir de pie la labor de Nick Saban, quien año tras año consigue meter a su equipo en la élite, a pesar de perder a varios de sus pupilos a causa de la graduación, que luego los vemos cada domingo en la NFL. Esta vez Saban llegó a la final con Jalen Hurts, un quarterback de primer año que con tan solo 18 años de edad, ya posee los controles de la ofensiva Carmesi, tarea nada fácil.

Aunque también hay que decirlo, el partido también condicionó a Alabama con la lesión de quien fuera su principal motor al ataque, la de su RB de segundo año Bo Scarbrough en el tercer cuarto, perdiéndose el resto del partido. Quien anotara los dos primeros touchdowns del encuentro para Alabama, acarreo 92 yardas en 16 intentos.

¿Qué veremos en la próxima temporada? por supuesto que seguiremos presenciando fútbol americano de calidad. A Clemson revalidad su título, y a Nick Saban recuperándose junto a sus muchachos de esta derrota y demostrar porque es uno de los mejores Head Coach de la historia del colegial.


viernes, 6 de enero de 2017

Problemas que afrontar





Pues si, por muy raro que parezca, la mejor defensiva y la mejor ofensiva de la temporada pasada, esta vez no fueron capaces de alcanzar los playoffs, ¿increíble, no?

Llama mucho la atención que tras lo demostrado por los Panthers y Broncos la campaña anterior, hoy estén viviendo una realidad totalmente diferente. Cabe destacar que la suma de muchos factores llevaron al fracaso de ambas escuadras, de las cuales estaremos hablando a continuación.

El equipo de Ron Rivera, vigente campeón de la Conferencia Nacional, nos traía muchas buenas expectativas, y hambre de devorar a sus rivales tras lo demostrado en 2015. Pero la marcha de Josh Norman a Washington, bajas en defensa, perímetro intermitente, problemas entre Rivera-Cam, ausencia de varias semanas del Linebacker Luke Kuechly por conmoción cerebral, entre otras mas, complicaron la temporada de los del lema Two States, One Team con marca perdedora de (6-10).

A simple vista se podía percibir incomodidad de Rivera en algunos de los casos, bien sea por bajo rendimiento, con la directiva, o simplemente por cosas dentro del camerino. Una de esas quedo en evidencia en el Sunday Night de la semana 13 en la estrepitosa derrota ante los Seahawks 40-7, donde Newton no arrancara como titular en la primera serie ofensiva, por haber violado el código de vestimenta horas antes del partido al llegar al estadio. Serie que terminaría en una intercepción por parte de Quarterback suplente, Derek Anderson.

De las cosas que mas extrañaron fueron, el trabajo silencioso de Michael Oher como guardaespaldas de Cam, y a Greg Olsen como uno de los mejores Tight Ends de la liga. En síntesis, a los Panthers les viene una larga offseason para replantear sus metas, pensar en un buen draft, y mejorar en ciertas cosas. Principalmente la linea defensiva, rejuvenecer el ataque terrestre, y que regrese el Cam que todos conocemos.

Pero acá no termina el cuento, continua en Mile High, en este caso los actuales campeones de la Conferencia Americana y del Super Bowl, atravesaron severos problemas sobre todo el la segunda mitad de la temporada, terminando con marca de (9-7).

Ya solucionado el debate del QB entre Trevor Siemian y Paxton Lynch (momentáneamente), los Broncos se verían mas afectados por las lesiones en defensa contra el ataque terrestre que fue su talón de alquiles esta temporada, sumando las partidas de Danny Trevathan y Malik Jackson, aunque si lograron mantenerse como la mejor por aire, la llamada No Fly Zone. Ahora, con respecto a la ofensiva, también fue muy inestable con uno que otro destello de calidad, extrañando al lesionado CJ Anderson en el ataque terrestre.

Al igual que el equipo de Carolina, toca empezar a trabajar ciertos aspectos. Por ejemplo: mejorar la linea ofensiva y la defensa contra el acarreo. Añadiendo que ahora sin Gary Kubiak, quien cedió el puesto por problemas de salud, suenan nombres de posibles sustitutos, como Kyle Shanahan coordinador ofensivo de los Atlanta Falcons y Vance Joseph quien tiene contrato con los Miami Dolphins como coordinador defensivo. Así que por lo visto John Elway tendrá algo de trabajo por delante.

Por cierto, esto no ocurría desde la temporada 2003, que los dos equipos que lograron llegar al Super Bowl y al año siguiente quedar en el camino. En aquella ocasión fueron los Oakland Raiders y Tampa Bay Buccaneers, quienes disputaron el Super Bowl XXXVII la campaña anterior, con victoria para los de la bahía 48-21.