Ya casi un año de aquella inolvidable Serie Mundial, en la que por fin acabó la eterna espera de un campeonato para los herederos de Ernie Banks, llevando con justa razón la algarabía total a las calles de la zona norte de Chicago.
Es increíble cuán rápido pasa el tiempo, ¿no?.
Fueses o no fanático de esta longeva escuadra, lo que vivimos el pasado octubre fue historia pura, con un dramático e improbable desenlace parecido a un libreto escrito por Hollywood, ver a un equipo con una determinación más grande que ellos mismos, y con todo el peso de una ciudad en sus hombros, lograron revertir una adversidad digna de campeones.
¿Lo ven?, ¿cómo no ser románticos con el béisbol cuando te regala momentos como esos?
Esto nos trae a la presente campaña, en la que siguen demostrando con creces de lo que están hechos y que van por más que una sola corona, gracias a esa gigantesca hambre de dinastía que tienen entre ceja y ceja tras dejar el listón bien en alto, pretendiendo recuperar 108 años "perdidos" al contar con un equipo ganador.
Pero como todos debemos saber, el béisbol es el deporte menos predecible que existe, y por más que todo indique una clara dirección, los escenarios se distorsionan o evolucionan constantemente, he ahí el arte de ello.
¿Ejemplo?
El pasado año no hubo rival para ellos en la División Central de la Liga Nacional, en la que sin oposición alguna ganaron 103 partidos perdiendo solo 58 de ellos, para apoderarse del banderín con una amplia ventaja de 17 juegos y medio sobre los Cardinals, además aportaron siete peloteros al Juego de Estrellas, cuatro de ellos titulares y dos lanzadores.
¿Y ahora?
Para esta campaña, aparte de haber tenido un inicio muy inconsistente al punto de llegar a jugar para .500 hasta la pausa del All-Star Game -en el que solo asistió el lanzador Wade Davis-, se consiguieron en el camino a unos feroces Brewers, que incluso en ocasiones el conjunto de Milwaukee tuvo llevó la batuta por varias semanas pero, a pesar de ello, de los altibajos como equipo, y el impasse con el careta Miguel Montero a mediados de año, apartó en ningún momento el objetivo del conjunto dirigido por Joe Maddon a coronarse nuevamente con el banderín en su División por segundo año consecutivo y por séptima vez en la historia de la franquicia, quinta vez desde que existe la Central, sumando las dos de cuando aún estaban en el Este.
Sin duda la mano de Maddon y Epstein les ha caído como anillo al dedo a esta organización. Con alcanzar los playoffs en esta temporada, es la primera vez que logran jugar en octubre en tres años consecutivos desde que lo hicieran en 1906, 1907 y 1908 respectivamente. Curiosamente en estas últimas dos mencionadas, se ganaron el derecho de llamarse campeones.
Es sorprendente como la historia nos sigue demostrando que el pasado es real, ¿no les parece?
Ahrora, por muy descabellado que parezca, este equipo esta pasando bajo el radar debido a que hablamos más del impresionante récord que siguen sumando los Dodgers, también de la increíble racha de los Indians, del equipazo de los Astros o los Nats. Esto a mi perspectiva los hace aún más peligroso, que no por nada defienden su etiqueta de campeón con sólidos argumentos, y lo más importante, poseen una reciente e importante experiencia de mucho valor, la de levantar el trofeo.
¿Mismos héroes?
No necesariamente, ya que mientras Kris Bryant, Anthony Rizzo, Javier Báez, Ben Zobrist, Jake Arrieta, Jon Lester, John Lackey han hecho de las suyas y a pesar de la baja de Dexter Fowler, ha emergido todo el talento de Willson Contreras tanto a la ofensiva como tras el plato, convirtiéndose en todo un referente en la Liga Nacional. Asimismo las adquisiciones de Jon Jay en los jardines junto al versátil y flamante producto de las granjas, Ian Happ, además del colombiano José Quintana y el cerrojo nipón Koji Uehara.
Entonces ¿cómo descartar a una escuadra con semejantes cualidades? imposible, y mucho menos viendo con la sabiduría e innovación -y un poco de sorpresa- de quien mueve las piezas tal cual una partida de ajedrez.
Ahora, nuevamente se dirigen a la postemporada donde tendrán a Bryce Harper y compañía como rivales en Serie Divisional la próxima semana, buscando no solo defender su trono, sino de armar una dinastía ganadora y darle más alegrías a una ciudad que ha sufrido tanto durante un prolongado siglo.



