viernes, 29 de septiembre de 2017

Hambre de dinastía





Ya casi un año de aquella inolvidable Serie Mundial, en la que por fin acabó la eterna espera de un campeonato para los herederos de Ernie Banks, llevando con justa razón la algarabía total a las calles de la zona norte de Chicago.

Es increíble cuán rápido pasa el tiempo, ¿no?.

Fueses o no fanático de esta longeva escuadra, lo que vivimos el pasado octubre fue historia pura, con un dramático e improbable desenlace parecido a un libreto escrito por Hollywood, ver a un equipo con una determinación más grande que ellos mismos, y con todo el peso de una ciudad en sus hombros, lograron revertir una adversidad digna de campeones.

¿Lo ven?, ¿cómo no ser románticos con el béisbol cuando te regala momentos como esos?

Esto nos trae a la presente campaña, en la que siguen demostrando con creces de lo que están hechos y que van por más que una sola corona, gracias a esa gigantesca hambre de dinastía que tienen entre ceja y ceja tras dejar el listón bien en alto, pretendiendo recuperar 108 años "perdidos" al contar con un equipo ganador.

Pero como todos debemos saber, el béisbol es el deporte menos predecible que existe, y por más que todo indique una clara dirección, los escenarios se distorsionan o evolucionan constantemente, he ahí el arte de ello.

¿Ejemplo?

El pasado año no hubo rival para ellos en la División Central de la Liga Nacional, en la que sin oposición alguna ganaron 103 partidos perdiendo solo 58 de ellos, para apoderarse del banderín con una amplia ventaja de 17 juegos y medio sobre los Cardinals, además aportaron siete peloteros al Juego de Estrellas, cuatro de ellos titulares y dos lanzadores.

¿Y ahora?

Para esta campaña, aparte de haber tenido un inicio muy inconsistente al punto de llegar a jugar para .500 hasta la pausa del All-Star Game -en el que solo asistió el lanzador Wade Davis-, se consiguieron en el camino a unos feroces Brewers, que incluso en ocasiones el conjunto de Milwaukee tuvo llevó la batuta por varias semanas pero, a pesar de ello, de los altibajos como equipo, y el impasse con el careta Miguel Montero a mediados de año, apartó en ningún momento el objetivo del conjunto dirigido por Joe Maddon a coronarse nuevamente con el banderín en su División por segundo año consecutivo y por séptima vez en la historia de la franquicia, quinta vez desde que existe la Central, sumando las dos de cuando aún estaban en el Este.

Sin duda la mano de Maddon y Epstein les ha caído como anillo al dedo a esta organización. Con alcanzar los playoffs en esta temporada, es la primera vez que logran jugar en octubre en tres años consecutivos desde que lo hicieran en 1906, 1907 y 1908 respectivamente. Curiosamente en estas últimas dos mencionadas, se ganaron el derecho de llamarse campeones.

Es sorprendente como la historia nos sigue demostrando que el pasado es real, ¿no les parece?

Ahrora, por muy descabellado que parezca, este equipo esta pasando bajo el radar debido a que hablamos más del impresionante récord que siguen sumando los Dodgers, también de la increíble racha de los Indians, del equipazo de los Astros o los Nats. Esto a mi perspectiva los hace aún más peligroso, que no por nada defienden su etiqueta de campeón con sólidos argumentos, y lo más importante, poseen una reciente e importante experiencia de mucho valor, la de levantar el trofeo.

¿Mismos héroes?

No necesariamente, ya que mientras Kris Bryant, Anthony Rizzo, Javier Báez, Ben Zobrist, Jake Arrieta, Jon Lester, John Lackey han hecho de las suyas y a pesar de la baja de Dexter Fowler, ha emergido todo el talento de Willson Contreras tanto a la ofensiva como tras el plato, convirtiéndose en todo un referente en la Liga Nacional. Asimismo las adquisiciones de Jon Jay en los jardines junto al versátil y flamante producto de las granjas, Ian Happ, además del colombiano José Quintana y el cerrojo nipón Koji Uehara.

Entonces ¿cómo descartar a una escuadra con semejantes cualidades? imposible, y mucho menos viendo con la sabiduría e innovación -y un poco de sorpresa- de quien mueve las piezas tal cual una partida de ajedrez. 

Ahora, nuevamente se dirigen a la postemporada donde tendrán a Bryce Harper y compañía como rivales en Serie Divisional la próxima semana, buscando no solo defender su trono, sino de armar una dinastía ganadora y darle más alegrías a una ciudad que ha sufrido tanto durante un prolongado siglo.


viernes, 15 de septiembre de 2017

Tribu Irreverente





Muchos pudieran deducir que perder en tu propia casa una Serie Mundial en el séptimo y decisivo encuentro tras haber dejado escapar un amplio margen de ellos, causaría una gran efecto negativo en cualquier equipo, pero esta organización se ha sabido sacudir de ese baño de agua fría dejando el pasado donde pertenece, detrás.

Para esta campaña no se han limitado en lo absoluto a ir por más, sin la necesidad de firmar tantos peloteros han demostrado ser lo que son; un joven y competitivo equipo, que con una insaciable hambre de triunfo, buscan abrir el camino de regreso al clásico de otoño.

¿Por qué digo hambre de victoria?

No solo por lo acontecido el pasado octubre que la ha revivido, sobre todo por la prolongada sequía de los Indians en conquistar un campeonato que se le hace esquivo desde 1948, cuando en aquella oportunidad derrotaron en seis juegos a los Boston Braves -hoy de Atlanta-. En esa zafra contaban con el sublime talento de los siguientes inmortales:


  • Bob Feller: majestuoso lanzador que durante su carrera fue líder en seis oportunidades en victorias en el joven circuito, ganador de una triple corona y otorgó tres no-hitters.
  • Larry Doby: extraordinario bateador, jardinero central y primer jugador de color en jugar en la Liga Americana.
  • Lou Boudreau: campocorto y estratega. Creador de lo que hoy se conoce como el shift defensivo.
  • Bob Lemon: otro de los infalibles abridores que los llevó al campeonato.


y por supuesto, poseían un talento innato en el montículo proveniente del estado de Alabama y de la Negro League, nada más y nada menos que.. Leroy "Satchel" Paige.

Desde entonces, la tribu ha hecho cuatro apariciones en la Serie Mundial sin poder cumplir el objetivo, pero siguen muy bien encarrilados en búsqueda de revertir esa suerte.

A día de hoy, los Indians son de los equipos más fuertes en todas las Grandes Ligas, con una talentosa y competitiva novena capaz de tumbar a cualquiera en su camino, demostrándolo con creces al alcanzar las 22 victorias al hilo -y contando- en temporada regular, implantando una marca de más victorias consecutivas en la Liga Americana.

¿Quienes poseían la marca previa?

Recuerdo como si fuera ayer, aquella impresionante racha de 20 victorias al hilo por parte de los Oakland Ahletics en la temporada 2002, cuando Billy Beane usó la sabermetría como base para armar aquel equipo poco convencional de Miguel Tejada, Scott Hatteberg y Ramón Hernández, que resultó una piedra en el zapato para muchos, incluyendo los playoffs.

Con estas 22 victorias en fila, a su vez sobrepasan la marca de los Chicago Cubs de 1935, y como dato curioso, los New York Giants -hoy de San Francisco- en 1916 bajo tutela de John McGraw, ganaron 26 de 27 encuentros incluyendo un empate en medio de la larga racha, debido a ello es que no se le considera un récord como tal, pero está reflejada en la historia tal hazaña a pesar del marcador igualado a una carrera.

Ese 18 de septiembre del 16, los Pirates empataron en el 8vo inning gracias a un fly de sacrificio de un Honus Wagner ya bien entrado en años, para luego de nueve completos se suspendiera definitivamene por lluvia el partido en el mítico Polo Grounds.

De vuelta al presente, Cleveland aún se mantiene invicto desde el 24 de agosto hasta la fecha, anotando un total de 142 carreras tan solo permitiendo 37, liderando el marcador en 189 innings y solo en ocho de ellos por debajo del score, en la que además han conectado 41 cuadrangulares, AVG colectivo de .306 y un increible porcentaje de embasado de .937. Mientras que la rotación de abridores dejó un récord de 19-0 con una efectividad de 1.70, todo un recital.

Para añadir más leña al fuego, Francisco Lindor con apenas 23 años de edad, logró romper la marca del venezolano Asdrúbal Cabrera de más jonrones para un campocorto en la historia de la franquicia que era de 25, quién además al llegar a 30 cuadrangular, empata a José Valentín como jugador de posición 6 de la isla de borinquen en alcanzar tal cifra.

Si nos dicen que un latino conectó cinco extrabases en un partido, automáticamente nos podrá venir a la mente Roberto Clemente o Rod Carew, pero en realidad no fueron ninguno de ellos, sino el infielder José Ramírez, otro de los jóvenes talentos de esta notable escuadra, se metió en los libros de historia al ser quien materializara dicha proeza. El pasado 3 de septiembre, el dominicano bateó de 5-5, con dos cuadrangulares y tres dobles, logró anotar en tres oportunidades e impulsó tres carreras para la causa de su equipo, dejando un promedio de bateo de .452 en lo que va del presente mes.

Además, los dirigidos por Terry Francona cuentan con un muy equilibrado grupo en todos los ámbitos. Edwin Encarnación, Corey Kluber -serio contendiente al premio Cy Young en la Liga Americana-. Carlos Carrasco, Trevor Bouer, Carlos Santana, Jason Kipnis, Yandy Díaz y desde el bullpen, Cody Allen, Zack McAllister, Dan Otero y el mismísimo diablo en persona, el zurdo Andrew Miller.

Las cartas están echadas, y con su número mágico en 3, esta noche tienen la posibilidad de continuar la histórica racha nuevamente ante los Royals. Por otro lado, les recuerdo que no es casualidad el aura victoriosa que envuelve a esta franquicia, que no obstante han demostrado todo su brillante talento en el diamante, aún no logran el meta principal a la que están apuntando, el de romper con esa larga escasez de casi 70 años y llevar el trofeo de campeón de regreso a casa, a la que los fanáticos aún denominan Believeland.


viernes, 8 de septiembre de 2017

Definición de honestidad





A ver, ¿qué entendemos por "honestidad"? el diccionario nos dice que es la virtud que caracteriza a las personas por el respeto a las buenas costumbres y a los principios morales. Muy claro lo cita el prestigioso libro en cualquier idioma o dialecto.

Pero como todos sabemos, errar -a propósito o no- es de humano, y para mantener ese balance, es que existen las reglas o normas para cualquier ámbito posible en nuestra sociedad. Al hablar de béisbol, nos hemos topado con cualquier inconveniente a través de su historia, y hoy, reaparece una anomalía de este fenómeno bajo un aspecto no convencional.

Desde hace algún tiempo, la organización de los Yankees liderados por su gerente general Brian Cashman, sospechaban de que sus acérrimos rivales, los Red Sox, habían estado aplicando ciertas técnicas ilícitas para robarles señas en plena actividad de pelota, nada más y nada menos que de manera electromagnética, si, así como lo lee.

¿Acaso es posible? ¿de qué forma?

Los más laureados de todas las Grandes Ligas no tenían como probar aquel alegato, hasta que Cashman obtuvo evidencia en vídeo de ello gracias a la base de datos del equipo, de inmediato llevó la queja ante MLB hace par de semanas, en la que la franquicia sostiene que durante una serie en el mes de julio entre ambas escuadras en Fenway Park, un entrenador de Boston se encontraba muy atento de su Apple Watch (Reloj de Apple), en donde recibía la información para luego enviarla a los jugadores que específicamente nombran al utilty Brock Holt, y al segunda base Dustin Pedroia.

Al confirmar MLB las presunciones neoyorkinas, y confrontar a los patirojos en relación del asunto, no les quedó otra que admitir que eran ciertas tales acusaciones, afirmando que en efecto su personal de vídeo estaba recibiendo señales para luego suministrarla a los peloteros. A su vez, los Red Sox se defendieron al señalar que los Yankees hacen lo propio con los equipos de vídeo de la cadena de televisión YES, aunque esta aún no se comprueba.

Algunas fuentes aseguran que las sospechan de los Bombarderos del Bronx comenzaron cuando notaron que los Red Sox estaban descifrando lanzamientos -considerados por la franquicia como inbateables- con mucha facilidad, sobre todo con corredores en posición anotadora.

Esta noticia se hizo publica por el New York Times y Boston Globe esta misma semana, donde a propósito, el presidente de operaciones de béisbol de los Red Sox, el muy conocido Dave Dombrowski, declara no sabía que estaban haciendo algo malo. Mientras tanto el dirigente del equipo, John Farrell, dijo que no poseía conocimiento de esto, y que está consciente de las prohibiciones de los artefactos electrónicos en los dugouts, a excepción de las tablets permitidas por la liga.

Todo parece reducirse a una de dos cosas: o era un santo y seña exclusivo de la gerencia de los Red Sox, o simplemente Farrell se hace de la vista gorda y miente al respecto. Asimismo, esto nos da a pensar que muy probablemente lo han estado aplicando con otros equipos y quien sabe desde cuando, también abre paso a la duda de si los jugadores de los Red Sox se prestaron para este "jugar vivo", y de cuantos más estaríamos hablando aparte de Holt y Pedroia de resultar cierta su implicación.

Es aquí donde tiene que salir a relucir la mano dura por parte de MLB y del comisionado Rob Manfred, aplicando fuertes sanciones con el fin de evitar que se propague este asunto en toda la liga, y a su vez para que no se convierta a futuro en un terrible dolor de cabeza, ya que esto atenta con la integridad del juego. Pero todo parece indicar que Manfred en este momento le da la espalda a cualquier otro altercado importante en las Grandes Ligas mientras encuentra la manera de reducir el tiempo de juego, que a pesar de las nuevas reglas, ha causado el efecto contrario para esta temporada.

¿Casos complejos recientemente? si lo hay.

Las sanciones aplicadas a los jugadores involucrados en la pelea entre Miguel Cabrera y Austin Romine la pasada semana en Comerica Park, quedaron muy cortas a mi juicio, e incluso a algunos que participaron en ello no se les llegó a castigar. Además, la reducción de los juegos a los involucrados tras la apelación tampoco fue del todo justa, caso concreto con el receptor Gary Sánchez.

Muchos pensarán que tanto Boston y New York, puedan hacer de las suyas impunemente por el simple hecho de ser de los equipos más poderosos en Las Mayores, pues la historia nuevamente nos enseña lo contrario.

¿Cuándo? ¿En qué momento?

El ya difunto George Steinbrenner, dueño de los Yankees, fue sancionado en par de ocasiones por períodos bastante prolongados, y son estas:

La primera ocasión fue en 1974, cuando el comisionado Bowie Kuhn lo suspende por dos años tras declararse culpable de haber hecho contribuciones ilegales a políticos durante la era del "Watergate" del entonces presidente Richard Nixon. Luego esa sanción se redujo a 15 meses.

Para la siguiente, nos vamos al año 1990, donde se descubrió que Steinbrenner le había pagado $40.000 a un individuo para que buscara "trapos sucios" a uno de los jardineros de su propio equipo, nos referimos a Dave Winfield. En esta oportunidad es el comisionado Fay Vincent quien lo suspende vetandolo del béisbol de por vida, pero luego es reinstalado en 1993 cuando Bud Selig toma el cargo de comisionado.

También los Red Sox recibieron un severo castigo el pasado año por parte de MLB, donde se les negó la posibilidad de firmar peloteros amateur en el mercado internacional por un año entero, además tuvieron que rescindir de los contratos de cinco peloteros que habían firmado un año antes.

¿A que se debió tal sanción?

Por haber firmado en 2014 al cubano Yoan Moncada por $31.5 millones, quien era el prospecto más codiciado por los equipos de Las Mayores, pero eso no justifica o extravagante del contrato. Esto le costó a Boston el doble por el simple hecho de sobrepasar el monto aceptado por Major League Baseball y tuvieron que pagar un impuesto de dólar-por-dólar, con un total de $63 millones invertidos en solo un pelotero.

¿Ven? las reglas están para acatarlas y en caso de que no, la justicia se debe impartir de manera eficiente si se aplica con determinación e imparcialidad, cosa que Manfred tiene que considerar muy bien.

Pero regresando al tema principal, cabe destacar que el inténto de decifrar señas ha existido desde hace muchos años, lo que se cuestiona es el método, por lo que se debe analizar bien a fondo para establecer un límite. Precisamente por ello, es que no podemos dar por sentada a la tecnología en el béisbol, recordemos que siempre estará unos cuantos pasos adelante de nosotros, y con bastante perspicacia hay que saberla llevar.

Por otro lado, les aseguro que esto puede alimentar la eterna rivalidad de ambas escuadras, que posiblemente se encuentren nuevamente en los playoffs por como se dibuja el actual panorama en la Liga Americana esta temporada.

En síntesis, espero que la organización de los Red Sox -y todas que indaguen en estas aguas- busquen la definición de honestidad en cualquier diccionario, donde siempre encontrará la misma respuesta, de esta manera les recordará que no necesitan de estas prácticas bajas para triunfar, ya que poseen un innegable talento en sus filas. y que la mejor manera de ganar -y la que más se disfruta- es la del juego limpio, honesto y libre de estas tretas, ya el tiempo y la historia se han encargado de recordárnoslo en innumerables oportunidades.


viernes, 1 de septiembre de 2017

Una tercera opción: parte inicial






Hay una frase en la que pienso constantemente, y esa es "No sabemos hacia donde nos dirigimos, sin saber de donde venimos", quizás a raíz de esta cita es que viene mi pasión por la historia, además de la inquietante búsqueda del porque de las cosas, incluso mayor si se trata de este grandioso deporte.

Hoy les comparto un fragmento bastante interesante de ella, que muy probablemente muchos no tengan conocimiento al respecto.

A mediados de los años 1800s, rondaban diversas ligas de béisbol ya a nivel profesional en varias zonas del territorio estadounidense, unas con más prestigio que otras, pero con el pasar del tiempo y a causa de muchas circunstancias, las dos que prevalecieron con los años fueron las que conocemos como la Liga Nacional y la Liga Americana, consideradas mutuamente como rivales por la supremacía del béisbol en Estados Unidos ya a finales del siglo XIX.

Eran ligas tan fuertes en cuanto a nivel y poder de atraer publico, que ninguna pudo sobrepasar ni borrar a la otra para prevalecer como ente único. Es por ello que en 1903 ambas partes llegan a un acuerdo y nace lo que hoy conocemos como la Major League Baseball, y junto ella la Serie Mundial, con la intensión de medir a los campeones de ambos circuitos para coronar al monarca absoluto del béisbol en Norteamérica. Este magnifico proyecto obtuvo un impacto positivo y una inmediata aceptación en la población amante al deporte más antiguo en la unión americana, al punto de repetirlo cada año.

Esto llevaría a comprender a que cualquier otro intento de competir contra la naciente y poderosa liga profesional, fuera tarea casi imposible de materializar. Aunque como nunca falta la ambición -en el buen sentido de la palabra- en las personas, John T. Powers, un promotor de una liga independiente que fracasó en años previos, junto con empresarios pudientes de la época con ganas de entrar el en negocio del béisbol, fundan en 1913 la Federal League (liga federal), encaminada a ser "la tercera liga profesional" logró atraer de su lado a un gran número de estrellas provenientes de la Major League Baseball al ofrecerles mejor paga, consiguiendo un total de 81 peloteros con el derecho de ser agentes libres.

¿Resultado? éxito inmediato, dicho campeonato contaba con un total de siete equipos en ocho distintas ciudades como: Chicago, Cleveland, Covintong-Kansas City, Indianapolis-Newark, St. Louis, Pittsburgh. Además de Brooklyn, Buffalo y Baltimore como tres nuevas divisas más para 1914. Todos aclamados por una afición devota al béisbol en sus regiones, ya que para ese entonces, gozaba de una popularidad muy alta, la mayor de cualquier deporte practicado en Estados Unidos.

Durante sus años de actividad, la Liga Federal tuvo tres temporadas, en las se construyeron nuevos parques y otros fueron renovados. Par de escuadras resultaron campeones de aquella nueva liga: en las dos primeras, los Indianapolis Hoosiers fueron los monarcas, mientras que para la tercera y última zafra, los Chicago Whales se llevaron los máximos honores.

En respuesta a ello, Ban Johnson -fundador y primer presidente de la Liga Americana- tildó a la competencia de ser "piratas", y en función de evitar que el éxodo de peloteros hacia la liga rival siguiera en ascenso, Johnson junto con los dueños, empezaron a subirle el sueldo a los que permanecieron en las Grandes Ligas de $9 mil a $18 mil por temporada, prometiendo mejor paga a aquellos más destacados y vetando de por vida a algún otro pelotero que emigrara de liga.

Todo empezó a decaer cuando la novicia liga, en respuesta a Ban Johnson y compañía, demandó a MLB por mantener el monopolio del béisbol profesional, dicha no prosiguió en la corte por parte del futuro comisionado y amante de la pelota, el juez federal Kenesaw Mountain Landis, quien insistió en que ambas entidades negociaran en paz ya que dicha decisión podía hacer tambalear los propios cimientos del deporte que tanto amaban los estadounidenses.

Con el pasar del tiempo, los dueños de la Liga Federal ya estaban perdiendo dinero, trayendo como consecuencia que cedieran terreno al punto de ser comprados la mitad de ellos por la Liga Americana y Nacional respectivamente, y el desenlace fue el esperando, la situación conllevó a que la despectivamente apodada Outlaw League (liga forajida o liga fuera de la ley) cesara operaciones en 1915, un propósito que concluyó en un abrir y cerrar de ojos.

Seguidamente, dos de los dueños de la Liga Federal ahora como parte de MLB, se les otorgó el derecho de comprar una franquicia cada uno de las Grandes Ligas que estuviera atravesando dificultades. Phill Ball era uno de ellos, dueño de los St. Louis Terriers, adquirió a los St. Louis Browns de la Liga Americana, por otro lado, Charles Weeghman quien poseía a los Chicago Whales en la ya extinta liga, compró a los Chicago Cubs de la Liga Nacional. Este último, combinó ambas escuadras manteniendo el nombre de Cubs, y por su puesto, obtuvo los derechos de su imponente estadio en el norte de la ciudad de los vientos, el Wrigley Field.

Muchos años después de descontinuada, seis jugadores que hicieron vida en la Liga Federal, fueron inmortalizados en el Salón de la Fama de Cooperstown, esto sin duda que sirvió de base para que el legado de esta entidad quedara plasmado para siempre a partir de 1968, cuando el entonces comisionado William Eckert, oficialmente la consideró como liga profesional durante su corto período de actividad de tres años.

¿De cuales jugadores estamos hablando?

  • Mordecai Brown: Apodado como el "Tres Dedos" debido a que perdió dos dedos en su mano diestra en dos diferentes accidentes que sufrió, pero a pesar de eso, nunca dejó de ser un dominante lanzador. Brown jugó para los St. Louis Terriers, que luego pasaron a ser los Brooklyn Tip-Tops a mitad de la temporada de 1914, para la siguiente zafra paso a las filas de los Chicago Whales.
  • Chief Bender: Otro prominente lanzador, y de esa camada que dio un breve salto, jugó paa Baltimore Terrapins en 1915.
  • Bill McKenchnie: Tercera Base que estuvo en las filas de los Indianapolis Hoosiers para la temporada de 1914, y para la siguiente, cambió de aires rumbo a los Newark Peppers.
  • Eddie Plank: Desde la loma, vistió los colores de los St. Louis Terriers en la zafra de 1915.
  • Joe Tinker: Para las dos campañas finales de la Liga Federal, representó a los Chicago Whales desde el Campocorto.
  • Edd Roush: Jardinero Central de los Indianapolis Hoosiers en 1914, y luego de los Newark Pappers en 1915.

Todos los mencionados hicieron vida en las Grandes Ligas, tanto previo a la Liga Federal, como posterior a ella, incluso algunos se convirtieron en Coaches y Managers tras terminar su carrera como jugador. Uno de ellos fue Bill McKenchnie, quien dirigió por más de 20 años en Las Mayores a cuatro equipos diferentes.

Este, señores, se convirtió en el último intento real fuera de la jurisdicción de Major League Baseball de expandir el béisbol profesional a una tercera liga pero, casi medio siglo después existiría otro del que estaré comentando en las próximas semanas.