Parece que fue hace mucho tiempo ya cuando apenas la temporada 2015 vimos a un Brock Osweiler tomar con mucho éxito las riendas de la ofensiva de los Broncos cuando Peyton Manning fue a la lista de incapacitados por unas cuantas semanas, ayudando de esta manera al equipo en la conquista del Súper Bowl 50.
Hoy en día la realidad es otra, aquel chico prospecto de Arizona State que fue el sexto mejor quarterback en el combine de 2012, drafteado por Denver en segunda ronda y selección 57 el mismo año a petición de John Fox, que también fue back-up del Sheriff por cuatro años, ahora se encuentra liderando el ataque de otra escuadra, con más experiencia y un par de dólares más en el bolsillo.
Aunque Brock ha mostrado su calidad en muchas oportunidades, se le sigue cuestionando por su inconsistencia en el terreno de juego, ya sea en decisiones a la hora de lanzar un pase, poco liderazgo, etc, Incluso llegó a ser suplente de Tom Savage por un par de encuentros debido a su bajo rendimiento, siendo interceptado en dos ocasiones seguidas en un mismo partido. Por ende, alegan que no está justificando por los momentos el jugoso contrato que los Texans le ofrecieron, $72 millones por cuatro temporadas para ser exactos, de los cuales $37 millones están garantizados.
Primera vez que el equipo de Bob McNair le paga tal cantidad a un quarterback, pero ¿qué buscan?, obviamente un talento en los controles capaz de liderar unos interesantes y buenos cimientos en la ofensiva que carecía de un pasador de calidad, no solo pensando en el presente inmediato, sino de cara al futuro de la franquicia.
Y aunque a veces Houston peque de querer ver reflejada su muy grande inversión lo mas inmediato posible, debemos recordar que no es fácil para un querterback cambiar de aires y adaptarse a la perfección en tan corto tiempo a un sistema totalmente diferente, y uno muy complejo, gracias a que su head coach Bill O'Brien y coordinadores, le diseñaron un libro de jugadas parecido al de nada más y nada menos que Tom Brady.
Pero, puertas adentro se habla cosas positivas sobre él, que es muy profesional en su trabajo, disciplinado, gentil, educado, atento y dispuesto a ir superando obstáculos para llegar a la grandeza en la que promete estar, esa grandeza por la que los Texans pagaron y esperan de el lo más pronto posible.
Su primera temporada con el conjunto texano no fue la mejor de todas ni mucho menos la que se esperaba, siendo capturado en 27 ocasiones y cinco balones sueltos en 14 encuentros como titular, de los cuales ganó 8 y perdió 6, acarreando 131 yardas con par de touchdowns, completó 301 de 510 pases, ganando un total de 2,957 yardas por aire, con 15 pases para touchdowns y 16 intercepciones, dejando su rating en 77,4.
Debido a que Savage atravesó el protocolo de conmoción cerebral tras recibir un fuerte golpe en el partido ante los Bengals en la semana 16, dio paso para que Osweiler reapareciera y debutara por primera vez en su carrera como titular en los playoffs en la victoria por el wild card ante los Raiders (sin Derek Carr) 24-14, completando 14 de 25 pases, lanzando 168 yardas y un touchdown.
Mientras que en la ronda divisional (primera para los Texans desde 20212) ante los Pats en Foxborough, no le fue igual de bien, sufriendo tres intercepciones con tan solo un pase para touchdown, cayendo derrotados 34-16.
¿Qué podemos rescatar de su primera temporada?, los sensacionales regresos en los 4tos cuartos, cuando los Texans iban por debajo en el marcado aparecía el Brock que todos esperamos, liderando una feroz ofensiva a la victoria contando con todas sus cartas, como DeAndre Hopkins, el claro ejemplo fue esa victoria en overtime en la semana seis sobre los Colts, a quienes barrieron en la serie particular, permitiendoles llevarse el banderín del sur de la americana.
¿Fue la inversión correcta?, se dice que no pero, si puede serlo, no es un QB élite aún, pero tiene las posibilidades para serlo, solo hay que tener paciencia y dejar que se adapte a la perfección. Por lo pronto viene el largo offseason para replantearse, estudiar, entrenar, acoplarse y mejorar cada vez más para justificar su contrato, recordemos que le queda mucho por delante, y es innegable el talento que posee el espigado quarterback con apenas 26 años de edad.
Así que, si, con lo mencionado anteriormente, podremos ver un presente y futuro muy prometedor si se le dan todas estas condiciones a este aún joven pasador, que va de la mano con una también joven franquicia, que sigue en esa incansable búsqueda de la gloria que el resto de ellas persigue año tras año, la gloria de levantar el trofeo Vince Lombardi, y ¿por qué no? tener a Brock Osweiler como su MVP.





