jueves, 29 de octubre de 2026

¡Por fin, Milwaukee!


Milwaukee rompe la espera: los Brewers conquistan su primera Serie Mundial y hacen historia

Después de décadas de ilusión, frustraciones y sueños aplazados, Milwaukee finalmente tiene motivos para celebrar. Los Brewers vencieron 4-1 a los Rays en el quinto juego del Clásico de Otoño y conquistaron el primer campeonato de Serie Mundial en la historia de la franquicia. Una victoria que trasciende el diamante y pertenece a toda una ciudad.

MILWAUKEE, Wisconsin. Hay victorias que se celebran durante una noche y otras que se recuerdan durante generaciones. Lo que consiguieron los Milwaukee Brewers este miércoles pertenece, sin ninguna duda, a la segunda categoría. Después de 57 años de historia de la franquicia, la organización finalmente alcanzó la cima del béisbol de las Grandes Ligas. Y para una ciudad que llevaba décadas esperando este momento, la celebración tiene un significado que va mucho más allá de un trofeo.

Los Brewers derrotaron 4-1 a los Tampa Bay Rays en el quinto encuentro de la Serie Mundial para cerrar la serie por 4-1 y escribir la página más importante de su historia. El resultado puso fin a una espera que parecía interminable y convirtió en realidad el sueño de miles de aficionados que crecieron esperando ver a su equipo levantar el campeonato.

No fue casualidad. Fue la culminación de una temporada extraordinaria, construida con talento, disciplina, profundidad y una identidad colectiva que terminó marcando diferencias cuando más importaba.

Una temporada para la historia

Milwaukee llegó a octubre después de firmar una campaña regular de 103 victorias, la mejor marca de su historia y una de las más destacadas de toda la temporada. Sin embargo, ganar durante seis meses es una cosa; sobrevivir a la presión de octubre y conquistar el título es otra muy distinta.

Los Brewers superaron a los San Diego Padres en la Serie Divisional y luego barrieron a los poderosos Los Angeles Dodgers en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional. Era una oportunidad para dejar atrás las eliminaciones dolorosas de años anteriores y demostrar que este grupo estaba preparado para dar el siguiente paso.

Y lo hizo.

Ante Tampa Bay, Milwaukee volvió a demostrar que no necesitaba depender de una sola figura para ganar. Su ofensiva respondió en momentos determinantes, sus relevistas sostuvieron al equipo bajo presión y su cuerpo de lanzadores limitó considerablemente la producción rival. Los Brewers terminaron la postemporada con un impresionante récord de 11 victorias y apenas dos derrotas.

La fórmula fue tan sencilla de explicar como difícil de ejecutar: competir en cada turno, aprovechar las oportunidades y confiar en que siempre habría alguien dispuesto a dar un paso al frente.

Misiorowski abrió el camino hacia la gloria

El quinto juego representaba una oportunidad para cerrar la serie, pero también una prueba de carácter. Milwaukee venía de sufrir una dolorosa derrota en el cuarto encuentro, cuando Tampa Bay logró remontar en la duodécima entrada y aplazó la celebración de los Brewers.

La respuesta llegó desde el montículo.

Jacob Misiorowski asumió la responsabilidad y ofreció una de sus actuaciones más importantes de la postemporada. El joven lanzador trabajó 5.2 entradas sin permitir carreras, concedió apenas dos hits y una base por bolas, antes de abandonar el encuentro por calambres en la pantorrilla derecha.

Su labor fue fundamental para controlar a la ofensiva de los Rays y darle a Milwaukee la oportunidad de construir una ventaja que pudiera defender hasta el final.

En el otro extremo del espectáculo apareció Cooper Pratt, cuya actuación también merece un lugar destacado en esta historia. El novato impulsó la primera carrera del encuentro y volvió a producir en momentos importantes, terminando con dos carreras remolcadas. David Hamilton añadió otra impulsada y William Contreras conectó el doble que amplió la ventaja en el sexto episodio.

Con el marcador 4-0, Milwaukee podía empezar a sentir que el sueño estaba cada vez más cerca.

El bullpen completó el trabajo. Trevor Megill se encargó de los últimos seis outs y, aunque Tampa consiguió descontar una carrera en el noveno, el desenlace nunca llegó a escaparse de las manos de los Brewers. El último out desató una celebración que la ciudad llevaba décadas esperando.

El marcador final fue 4-1. La serie terminó 4-1. Y Milwaukee, por primera vez, era campeón de la Serie Mundial. 

William Contreras, un MVP a la altura de la historia

Si el campeonato fue una demostración de trabajo colectivo, el reconocimiento individual tuvo un nombre propio: William Contreras.

El receptor venezolano fue elegido Jugador Más Valioso de la Serie Mundial después de registrar un promedio ofensivo de .381 y cuatro carreras impulsadas en los cinco encuentros. Su doble productor en el sexto inning del partido decisivo terminó siendo una de las jugadas más importantes de la noche. 

Pero reducir su aporte a los números ofensivos sería quedarse corto.

Contreras también fue fundamental detrás del plato, guiando al cuerpo de lanzadores y ayudando a controlar el juego terrestre de Tampa Bay. Su capacidad para manejar al pitcheo y su dominio del sistema de desafíos automatizados de bolas y strikes —ABS— reforzaron su importancia en una serie donde cada detalle podía inclinar la balanza.

Su premio representa también un motivo de orgullo para Venezuela. En el escenario más importante del béisbol, Contreras demostró que su impacto va mucho más allá de conectar hits: es un receptor capaz de influir en cada dimensión del juego.

Un campeonato que también pertenece a la ciudad

El valor de este título no puede medirse únicamente con estadísticas.

Milwaukee es una ciudad profundamente ligada al béisbol, una comunidad que ha acompañado a su equipo a través de distintas generaciones. Para muchos aficionados, esta celebración representa el cumplimiento de una promesa que parecía demasiado lejana. Para otros, significa vivir por primera vez aquello que escucharon contar a sus padres y abuelos.

La historia de los Brewers también ha estado marcada por la cercanía entre el equipo y su gente. Durante años, los aficionados encontraron motivos para creer, incluso cuando octubre terminaba en decepción. Esta vez, el desenlace fue diferente.

La magnitud del momento quedó reflejada en la celebración organizada en American Family Field, donde alrededor de 31.000 aficionados siguieron el partido decisivo en las pantallas del estadio mientras el equipo jugaba en Florida. Miles de personas compartieron a distancia una noche que terminó uniendo a toda una comunidad bajo los mismos colores.

Y en una celebración de estas características, era imposible no recordar a Bob Uecker, la legendaria voz de los Brewers, fallecido en enero de 2025. Durante décadas, su voz acompañó las alegrías, las frustraciones y las esperanzas de los seguidores de Milwaukee.

Uecker fue parte inseparable de la identidad del equipo. Por eso, este campeonato también invita a imaginar la emoción que habría sentido al narrar el último out y escuchar cómo la ciudad entera celebraba aquello que durante tanto tiempo parecía pendiente.

Los Brewers alcanzaron la cima, pero la historia de quienes ayudaron a construir su identidad seguirá formando parte de este logro.

Orgullo venezolano en la cima del béisbol

La conquista también tiene un significado especial para la afición venezolana. William Contreras y Jackson Chourio formaron parte de un equipo campeón que encontró en el talento y la entrega de sus jugadores una de sus principales fortalezas.

Para los seguidores venezolanos, ver a sus compatriotas triunfar en las Grandes Ligas añade una emoción especial a una temporada que ya quedará grabada en la memoria de Milwaukee. El campeonato es colectivo, pero también ofrece historias individuales de esfuerzo, crecimiento y perseverancia que merecen ser celebradas.

Contreras se lleva el MVP. Chourio añade otro capítulo importante a su trayectoria. Y ambos quedan vinculados para siempre a la primera Serie Mundial conquistada por los Brewers.

El comienzo de una nueva historia

Los Milwaukee Brewers ya no tendrán que vivir de la nostalgia de sus temporadas anteriores ni preguntarse qué habría ocurrido si las cosas hubieran salido de otra manera. La historia cambió.

Durante años, la franquicia persiguió un campeonato que nunca terminaba de llegar. Ahora tiene uno propio. Uno construido con 103 victorias en la temporada regular, una postemporada dominante y un grupo de jugadores que respondió cuando el margen de error desapareció.

Tampa Bay también merece reconocimiento por una temporada competitiva y por haber llevado la serie hasta un quinto partido en el que Milwaukee tuvo que demostrar su carácter. Pero esta vez, el último capítulo perteneció a los Brewers.

La ciudad puede celebrar. Los aficionados pueden brindar. Y quienes esperaron durante décadas finalmente pueden decir que lo vivieron.

Milwaukee es campeón de la Serie Mundial por primera vez en su historia. No es solo una victoria para una franquicia: es un recuerdo que pasará de generación en generación, una recompensa para quienes nunca dejaron de creer y una nueva página en la historia deportiva de Wisconsin.

Porque algunos campeonatos se ganan en octubre, pero se empiezan a celebrar mucho antes. En cada entrada comprada, en cada partido escuchado por la radio, en cada conversación entre familiares y amigos y en cada temporada que terminó sin el final soñado.

Esta vez, el final sí llegó.

Y Milwaukee, por fin, tiene su corona.



viernes, 16 de octubre de 2026

¡De víctimas a verdugos!


 


Milwaukee barre a los Dodgers y conquista su boleto a la Serie Mundial

Los Brewers consumaron su revancha, eliminaron a los campeones defensores y demostraron que la resiliencia, el pitcheo oportuno y la confianza en el colectivo pueden superar cualquier nómina de estrellas. Con Jake Bauers como MVP de la serie, el poder de William Contreras, Garrett Mitchell y Jackson Chourio, y un bullpen que volvió a responder bajo presión, Milwaukee está a cuatro victorias del sueño más grande de la franquicia.

Una barrida que cambia la historia

Hay derrotas que duelen por el resultado y otras que dejan una herida mucho más profunda. Hace un año, los Milwaukee Brewers sufrieron precisamente eso ante Los Angeles Dodgers, que los barrieron en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional y continuaron su camino hacia otro título de Serie Mundial.

Esta vez, la historia fue diferente. Y qué manera de cambiarla.

Milwaukee derrotó 6-4 a Los Ángeles en el cuarto encuentro de la serie, completó una barrida de 4-0 y conquistó el banderín de la Liga Nacional por primera vez en la historia de la franquicia desde que son parte del viejo circuito. Los Brewers regresan a la Serie Mundial por primera vez desde 1982, después de 44 años de espera.

Lo más impresionante no es solamente haber eliminado a los campeones defensores, sino la manera en que lo consiguieron. Milwaukee ganó cuatro encuentros ante un rival cargado de estrellas, experiencia y profundidad, pero nunca permitió que el prestigio de los Dodgers condicionara su manera de jugar.

Los Brewers no intentaron convertirse en Los Ángeles. Jugaron a su manera: presión constante, turnos competitivos, bateo oportuno, defensa y un cuerpo de relevistas capaz de sostener al equipo cuando las cosas se complicaban.

Y si hay una palabra que resume esta serie, es resiliencia.

La resiliencia de Milwaukee: cuatro partidos, una misma respuesta

El cuarto encuentro fue el ejemplo perfecto de lo que representa este equipo.

Los Dodgers comenzaron con fuerza y tomaron una ventaja de 4-0 en la segunda entrada, impulsados por un cuadrangular de tres carreras de Shohei Ohtani. Con el marcador en contra y el Dodger Stadium encendido, Los Ángeles parecía tener todo a su favor para extender la serie.

Pero Milwaukee no se desmoronó.

En la cuarta entrada, William Contreras y Jake Bauers conectaron dobles consecutivos que redujeron la diferencia a dos carreras. Un inning después, David Hamilton produjo una carrera y Bauers negoció una base por bolas con las bases llenas para empatar el encuentro.

Entonces llegó Garrett Mitchell.

En el sexto episodio, Mitchell conectó un cuadrangular solitario que puso a los Brewers al frente 5-4, completando una remontada que silenció al estadio y cambió definitivamente el ambiente del partido. David Hamilton añadiría un jonrón de seguridad en la novena entrada para sellar el 6-4 definitivo.

La victoria tuvo un significado histórico: Milwaukee se convirtió en el primer equipo de las Grandes Ligas en ser barrido por un rival en una postemporada y devolverle la barrida a ese mismo equipo en la siguiente campaña. Además, su remontada de cuatro carreras igualó la mayor desventaja superada para asegurar un banderín de liga.

No se trata de minimizar el talento de los Dodgers. Al contrario: remontar ante un equipo de esa categoría hace todavía más meritorio el logro.

Los Brewers recibieron golpes durante toda la serie, pero encontraron respuestas. Cuando sus abridores tuvieron problemas, la ofensiva reaccionó. Cuando el rival amenazó con regresar, el bullpen apareció. Y cuando la presión alcanzó su punto máximo, sus jugadores ejecutaron.

¿Estamos ante uno de los equipos más resilientes de los últimos años o simplemente ante un grupo que encontró su mejor versión en el momento perfecto?

El bullpen: la gran fortaleza de los nuevos campeones de la Liga Nacional

Si hay un departamento que merece reconocimiento especial, es el bullpen de Milwaukee.

En una serie donde los Dodgers contaban con una rotación de primer nivel, los relevistas de los Brewers terminaron convirtiéndose en una de las principales razones de la barrida. Su capacidad para controlar los momentos de mayor tensión permitió que Milwaukee mantuviera vivos sus partidos y aprovechara cada oportunidad ofensiva.

El segundo encuentro fue una demostración extraordinaria: los relevistas retiraron a 15 bateadores consecutivos, sin permitir corredores, y completaron cinco entradas perfectas en conjunto. Fue una actuación que dejó a los Dodgers sin margen para construir una reacción y permitió a Milwaukee proteger una ventaja conseguida a base de batazos oportunos.

En el cuarto encuentro, Aaron Ashby volvió a asumir una responsabilidad enorme. Después de que la ofensiva completara la remontada, el zurdo se encargó de los últimos nueve outs y consiguió sostener la ventaja pese a las amenazas de Los Ángeles.

Ashby, con su devastadora curva, dejó corredores en posición de anotar en la séptima y la octava entradas, pero consiguió los outs que necesitaba. No fue una tarea cómoda ni una actuación libre de presión: fue precisamente el tipo de trabajo que define a un bullpen preparado para competir en octubre.

Y aquí está la diferencia.

Un relevista no necesita lanzar una entrada espectacular para cambiar una serie. A veces, basta con retirar al bateador indicado, evitar que una amenaza se convierta en una entrada grande y permitir que la ofensiva tenga otra oportunidad.

Milwaukee encontró esa combinación una y otra vez.

Mientras los Dodgers dependían de que sus figuras produjeran grandes momentos, los Brewers encontraron respuestas colectivas desde el montículo. Sus relevistas no solo protegieron ventajas: ayudaron a construirlas al mantener los partidos al alcance de la ofensiva.

En una serie contra una alineación con Ohtani, Mookie Betts y Freddie Freeman, esa capacidad de limitar el daño es fundamental.

La pregunta que queda para la Serie Mundial es inevitable: ¿podrá este bullpen mantener el mismo dominio frente al campeón de la Liga Americana?

Jake Bauers: de protagonista inesperado a MVP de la Serie de Campeonato

Si Milwaukee tiene motivos para celebrar como colectivo, Jake Bauers tiene razones de sobra para recordar esta serie durante el resto de su carrera.

El primera base fue nombrado Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional después de liderar a los Brewers con seis carreras impulsadas. Además, conectó al menos un imparable en cada uno de los cuatro encuentros.

Su actuación fue una de las grandes historias de la eliminatoria.

En el segundo partido, Bauers protagonizó un turno de 12 lanzamientos ante Yoshinobu Yamamoto que terminó en boleto. Más allá de no conectar un imparable, aquel turno obligó al as de los Dodgers a trabajar bajo presión y contribuyó a una entrada que terminó inclinando el encuentro a favor de Milwaukee.

En el tercer juego, volvió a castigar a Los Ángeles con un cuadrangular de dos carreras ante Blake Snell. Y en el cuarto, con los Brewers abajo 4-0, conectó un doble productor de dos carreras y después negoció el boleto con las bases llenas que empató el marcador.

No fue una actuación basada únicamente en el poder. Bauers mostró disciplina, paciencia y capacidad para ejecutar cuando la situación lo exigía.

Su reconocimiento como MVP también representa una de las grandes virtudes de Milwaukee: la capacidad de encontrar héroes en diferentes lugares de la alineación.

Los Dodgers llegaron con nombres capaces de dominar los titulares. Milwaukee terminó celebrando a un jugador que convirtió cada oportunidad en una contribución importante.

Bauers demostró que no siempre hace falta ser la mayor estrella de una plantilla para convertirse en el protagonista de una serie.

William Contreras: el poder venezolano en el momento decisivo

El venezolano William Contreras también tuvo un papel fundamental en la conquista del banderín.

Su actuación en el segundo encuentro fue una de las más determinantes de toda la serie. El receptor terminó de 3-4, con tres carreras impulsadas, un cuadrangular para empatar el partido y un sencillo que puso a Milwaukee al frente. Sus turnos fueron una muestra de lo que puede suceder cuando un bateador combina calidad de contacto con capacidad para responder bajo presión.

Pero su contribución no terminó allí.

En el cuarto partido, cuando los Dodgers ganaban 4-0, Contreras conectó un doble que inició la remontada de Milwaukee. Su batazo, seguido por el doble de Bauers, permitió reducir la diferencia y devolverles a los Brewers la confianza de que el encuentro todavía estaba al alcance.

Ese tipo de contribución es especialmente importante en una serie corta. Un equipo no puede esperar que el mismo jugador resuelva todos los partidos; necesita que sus figuras aparezcan en diferentes momentos y que sus compañeros aprovechen el impulso.

Contreras cumplió con esa responsabilidad.

Además, su posición detrás del plato lo convierte en una pieza fundamental de la estructura del equipo. Su trabajo como receptor, junto con el del cuerpo técnico y los lanzadores, forma parte de un esfuerzo colectivo que permitió neutralizar a una de las ofensivas más peligrosas del béisbol.

Para Venezuela, verlo contribuir a una clasificación histórica es motivo de orgullo. Para Milwaukee, es la confirmación de que tiene un receptor capaz de producir en el escenario más exigente.

¿Podrá Contreras mantener ese nivel en la Serie Mundial y convertirse en uno de los protagonistas de la primera conquista del título para los Brewers?

Jackson Chourio: juventud, talento y la imagen de una franquicia que vuelve a soñar

Jackson Chourio representa otra parte esencial de esta historia: la juventud de un equipo que está construyendo su identidad alrededor de una combinación de talento, energía y confianza.

El jardinero venezolano fue protagonista de uno de los momentos más simbólicos de la clasificación. Fue Chourio quien atrapó el elevado de Andy Pages en el jardín izquierdo para conseguir el último out de la serie y desatar la celebración de Milwaukee en el Dodger Stadium.

La imagen de Chourio asegurando esa pelota mientras sus compañeros salían del dugout resume buena parte de lo que representa esta clasificación: una generación de jugadores que no se dejó intimidar por los nombres ni por el escenario.

Su importancia va más allá de esa atrapada. Chourio es una de las piezas jóvenes sobre las que Milwaukee puede construir su futuro, y su presencia en una alineación que combina jugadores experimentados con talento emergente le da al equipo una dimensión diferente.

La Serie Mundial será una prueba de enorme exigencia, pero también una oportunidad para que Chourio siga creciendo en el escenario más importante del béisbol.

En Milwaukee, la expectativa ya no se limita a lo que este grupo puede lograr en el futuro. Los Brewers están aquí, ahora, a cuatro victorias del campeonato.

Y Chourio forma parte de esa realidad.

Pat Murphy: el arquitecto de una revancha histórica

Ningún análisis de esta barrida estaría completo sin hablar de Pat Murphy.

El manager de Milwaukee ha construido una cultura en la que la confianza colectiva parece pesar tanto como el talento individual. Su equipo no se desespera cuando pierde una ventaja, no abandona un partido cuando el marcador se complica y no necesita que una sola figura cargue con toda la responsabilidad.

La Serie de Campeonato fue una demostración de esa mentalidad.

En el cuarto encuentro, Murphy vio a su equipo quedar abajo 4-0 ante una de las ofensivas más temidas de las Grandes Ligas. La respuesta de sus jugadores fue inmediata: remontaron, tomaron la ventaja y la defendieron hasta el último out.

Pero el valor de Murphy no se limita a la motivación. La administración del cuerpo de lanzadores, la confianza depositada en los relevistas y la capacidad del equipo para competir en diferentes escenarios fueron elementos decisivos.

Milwaukee no ganó porque todo salió según lo planeado. Ganó porque supo responder cuando el plan original dejó de funcionar.

Tras consumarse la barrida, Murphy resumió la diferencia entre ambos equipos con una frase que refleja perfectamente la identidad de sus jugadores: los Dodgers pueden tener una colección de futuros miembros del Salón de la Fama, pero los Brewers tienen competidores que no se rinden.

Su mensaje no fue una descalificación del rival. Fue una declaración de confianza en el grupo que dirige.

Y los resultados respaldan esa convicción.

Murphy ha conseguido que Milwaukee juegue con una identidad reconocible: agresividad inteligente, disciplina en el plato, compromiso defensivo y una confianza que no desaparece cuando el marcador está en contra.

La gran pregunta ahora es si esa filosofía será suficiente para dar el paso final.

Porque llegar a la Serie Mundial es un logro histórico. Ganarla sería una transformación definitiva para la franquicia.

Los Dodgers: una eliminación que obliga a hacerse preguntas

Mientras Milwaukee celebra, Los Ángeles debe analizar una de las eliminaciones más dolorosas de su historia reciente.

Los Dodgers llegaron a la Serie de Campeonato como campeones defensores, con aspiraciones de conseguir un tercer título consecutivo de Serie Mundial. Sin embargo, fueron superados en los cuatro encuentros por un rival que ejecutó mejor en los momentos decisivos.

La derrota del cuarto partido resume sus problemas. Ohtani conectó un cuadrangular de tres carreras y los Dodgers tomaron una ventaja de cuatro anotaciones. En circunstancias normales, ese escenario debería ofrecer una excelente oportunidad para controlar el encuentro.

Pero Milwaukee respondió con paciencia y bateo oportuno, mientras Los Ángeles no consiguió frenar la remontada.

El manager Dave Roberts reconoció que los Brewers superaron a su equipo en todos los aspectos del juego: defensa, pitcheo, bateo y poder ofensivo.

La eliminación también plantea interrogantes sobre la capacidad de los Dodgers para responder cuando sus estrellas no logran sostener el ritmo de la ofensiva rival.

Tener una nómina cargada de talento no garantiza el éxito. En una serie corta, los errores, las oportunidades desperdiciadas y las dificultades para ejecutar bajo presión pueden ser determinantes.

Milwaukee entendió esa realidad y la convirtió en su principal ventaja.

De la revancha a la oportunidad de hacer historia

La barrida de los Brewers tiene un componente emocional que no debe subestimarse.

Hace un año, Los Ángeles eliminó a Milwaukee sin darle oportunidad de competir por el banderín. Ahora, los Brewers no solo consiguieron su revancha: lo hicieron en el mismo estadio donde terminó su temporada anterior y ante el equipo que aspiraba a convertirse en tricampeón.

El simbolismo es enorme.

Pero Pat Murphy y sus jugadores saben que la historia todavía no está completa.

Milwaukee disputará la Serie Mundial a partir del 23 de octubre, con la oportunidad de conquistar el primer campeonato de la franquicia. El último viaje de los Brewers al Clásico de Otoño ocurrió en 1982, cuando todavía pertenecían a la Liga Americana y terminaron perdiendo en siete encuentros ante los St. Louis Cardinals.

Cuarenta y cuatro años después, la organización tiene una nueva oportunidad.

La diferencia es que esta vez no llega como un equipo satisfecho por haber superado las expectativas. Llega como una novena convencida de que puede competir contra cualquiera.

Su bullpen ha demostrado que puede sostener partidos cerrados. Bauers ha respondido en los momentos importantes. Contreras ha producido batazos decisivos. Chourio representa el talento y la energía de una generación que quiere escribir su propia historia. Y Murphy ha conseguido mantener unido a todo el grupo.

Ahora falta el último paso.

Las preguntas que deja esta histórica barrida

La eliminación de los Dodgers cambia el panorama de las Grandes Ligas y abre una oportunidad para que Milwaukee alcance el mayor logro de su historia.

Pero también deja preguntas que merecen debate:

  • ¿Es este bullpen de Milwaukee el arma más peligrosa que queda en la postemporada?

  • ¿Podrá Jake Bauers mantener su producción después de ganar el MVP de la Serie de Campeonato?

  • ¿Estamos ante el momento definitivo de William Contreras como uno de los receptores más determinantes del béisbol?

  • ¿Puede Jackson Chourio convertirse en una de las caras de la próxima generación de estrellas de las Grandes Ligas?

  • ¿Cuánto mérito corresponde a Pat Murphy por construir un equipo que nunca parece rendirse?

  • ¿Qué rival representa una amenaza mayor para Milwaukee en la Serie Mundial: Cleveland o Tampa Bay?

  • Y la pregunta más importante: ¿podrán los Brewers convertir esta histórica barrida en su primer título de Serie Mundial?

Milwaukee ya demostró que puede derrotar a los campeones. Ahora tiene que demostrar que puede conquistar el campeonato.

Los Dodgers tenían las estrellas, la experiencia y la presión de defender su corona. Los Brewers tenían una identidad, un bullpen extraordinario y una convicción que sobrevivió incluso a una desventaja de cuatro carreras en el partido definitivo.

Al final, la diferencia estuvo en quién respondió cuando el partido parecía escaparse.

Los Brewers ya conquistaron la Liga Nacional. Ahora, ¿estamos a punto de presenciar el nacimiento de un campeón inesperado o todavía queda un último obstáculo capaz de detener el sueño de Milwaukee?



martes, 13 de octubre de 2026

Las dos caras de la moneda




Los Brewers ponen contra las cuerdas a los Dodgers con una exhibición de oportunismo y un bullpen impecable, mientras los Guardians remontan ante Tampa Bay con José Ramírez como uno de sus grandes protagonistas. Las Series de Campeonato empiezan a dejar claro que el talento individual no siempre es suficiente: la ejecución en los momentos decisivos puede marcar la diferencia.

Milwaukee vuelve a demostrar que los Dodgers también son vulnerables

Si alguien pensaba que los Los Angeles Dodgers iban a imponer su jerarquía sin mayores dificultades, los Milwaukee Brewers se han encargado de recordarles que en octubre los nombres y los presupuestos no ganan partidos por sí solos.

Milwaukee derrotó 7-4 a Los Ángeles en el segundo encuentro de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, disputado el lunes 12 de octubre, para tomar una ventaja de 2-0 en la eliminatoria. Una victoria que va más allá del marcador: los Brewers están demostrando que tienen las herramientas necesarias para competir contra el bicampeón y, sobre todo, que no necesitan jugar un partido perfecto para encontrar la manera de ganarlo.

El encuentro tuvo varios cambios de ventaja, errores defensivos y oportunidades desperdiciadas. Sin embargo, cuando llegó la hora de responder bajo presión, Milwaukee encontró a sus protagonistas.

Y uno de ellos fue el venezolano William Contreras.

William Contreras: carácter, oportunidad y producción

El receptor venezolano volvió a demostrar por qué su presencia resulta tan importante para los Brewers. Contreras terminó la jornada de 4-3, con tres carreras impulsadas, un boleto, y dos batazos determinantes que cambiaron el rumbo del encuentro.

Primero conectó un sencillo productor en la primera entrada para responder a la carrera inicial de los Dodgers. Después, con Milwaukee abajo en el marcador, desapareció la pelota por el jardín central en el quinto episodio para igualar las acciones. Y cuando el partido volvió a exigir una respuesta, llegó su sencillo impulsor en el sexto inning, que colocó a los Brewers al frente de manera definitiva.

No fue solamente una buena actuación ofensiva. Fue una demostración de oportunidad y madurez competitiva.

Contreras no necesitó conectar un cuadrangular de tres carreras ni producir una estadística espectacular para convertirse en la figura del encuentro. Supo responder en diferentes momentos y ante distintos lanzadores, manteniendo a Milwaukee en la pelea hasta inclinar la balanza a su favor.

En una postemporada donde cada turno puede modificar el destino de una franquicia, tener un bateador capaz de responder en situaciones de máxima presión representa una ventaja enorme.

Para el béisbol venezolano, además, actuaciones como esta vuelven a poner sobre la mesa la importancia de nuestros peloteros en los escenarios más exigentes de las Grandes Ligas.

La pregunta es inevitable: ¿estamos viendo el comienzo de una Serie de Campeonato en la que William Contreras puede convertirse en el rostro de Milwaukee?

Christian Yelich también responde: experiencia y bateo oportuno

Pero Contreras no estuvo solo. Christian Yelich también tuvo una contribución determinante en la victoria de los Brewers, demostrando que la ofensiva de Milwaukee cuenta con diferentes maneras de hacer daño.

El jardinero, capitán, y bateador designado conectó dos imparables en cinco turnos y remolcó dos carreras. Su batazo más importante llegó en la tercera entrada, cuando conectó un sencillo de dos carreras ante Yoshinobu Yamamoto para darle a Milwaukee una ventaja de 3-2.

Fue un turno fundamental porque permitió a los Brewers tomar la iniciativa en un partido que desde el comienzo se caracterizó por sus constantes cambios de dirección.

La actuación de Yelich también sirve para entender la profundidad ofensiva de este equipo. Mientras Contreras apareció con tres imparables y tres carreras impulsadas, Yelich produjo las dos carreras que permitieron a Milwaukee adelantarse en una etapa temprana del encuentro.

Esta combinación representa un problema para cualquier cuerpo de lanzadores: no basta con encontrar la manera de neutralizar a un bateador, porque siempre existe la posibilidad de que otro aproveche la oportunidad.

Yelich aporta experiencia, conocimiento de los momentos importantes y capacidad para producir cuando los lanzadores rivales están bajo presión. Su sencillo ante Yamamoto fue una muestra de ello.

Los Brewers no dependen exclusivamente de un cuadrangular para cambiar un partido. Pueden construir una entrada con corredores en circulación, contacto oportuno y turnos bien ejecutados.

Contreras puso el poder y la consistencia; Yelich aportó el batazo oportuno. Entre ambos, ayudaron a construir una ofensiva que terminó castigando a los Dodgers con 12 imparables.

¿Podrá Milwaukee mantener esta producción cuando la serie se traslade a Los Ángeles? Si Yelich, Contreras, Turang, Bauers y Chourio, continúan respondiendo, los Dodgers tendrán mucho más que resolver que el simple problema de frenar a una estrella.

El bullpen de Milwaukee: la verdadera diferencia

Si Contreras puso la chispa, el bullpen se encargó de apagar cualquier intento de reacción de Los Ángeles.

Los relevistas de Milwaukee retiraron a los 15 bateadores que enfrentaron, sin permitir que ningún corredor llegara a las bases. Además, consiguieron siete de los nueve ponches del equipo durante el encuentro.

Fue una actuación impecable que contrastó con las dificultades del pitcheo abridor. Yoshinobu Yamamoto no logró completar tres entradas y Logan Henderson tampoco tuvo una salida dominante. Aun así, Milwaukee encontró la manera de ganar gracias a la capacidad de sus relevistas para tomar el control cuando más lo necesitaban.

Este detalle merece especial atención. En octubre solemos concentrarnos en los abridores estelares, las rotaciones millonarias y los nombres que dominan los titulares. Pero las series largas también se construyen con relevistas capaces de sostener una ventaja, frenar una amenaza y evitar que el rival recupere el impulso.

Milwaukee está ejecutando ese plan a la perfección.

Su bullpen no solo está consiguiendo outs: está obligando a los Dodgers a jugar bajo una presión constante, sabiendo que cada oportunidad desperdiciada puede ser la última del encuentro.

¿Podrán mantener este nivel cuando la serie se traslade a Los Ángeles? Esa será una de las grandes pruebas para un equipo que está a dos victorias de regresar a la Serie Mundial.

Los Dodgers: demasiados nombres, muy pocas respuestas

Del otro lado, los problemas de Los Ángeles empiezan a ser preocupantes.

La derrota por 7-4 no se explica únicamente por las dificultades de Yamamoto o por los errores defensivos. El problema más profundo está en una ofensiva que no consigue producir de manera consistente cuando el partido lo exige.

Los Dodgers terminaron con apenas tres imparables y se fueron de 4-0 con corredores en posición de anotar. Sus carreras llegaron mediante elevados de sacrificio y errores de Milwaukee, pero no encontraron los batazos necesarios para construir entradas productivas por sus propios medios.

Y aquí aparece la gran contradicción de este equipo: Los Ángeles cuenta con una alineación cargada de estrellas, experiencia y capacidad ofensiva, pero esa reputación no se está traduciendo en resultados durante esta postemporada.

Shohei Ohtani, Mookie Betts, Freddie Freeman y compañía tienen talento suficiente para cambiar un partido con un solo swing. Sin embargo, el béisbol de octubre no premia lo que un jugador puede hacer en teoría, sino lo que consigue ejecutar cuando tiene la oportunidad delante.

Tampoco sería justo declarar acabados a los Dodgers. Una serie al mejor de siete encuentros ofrece margen para corregir errores, ajustar estrategias y recuperar la confianza. Además, jugar en casa puede ayudar a cambiar la dinámica.

Pero el margen de error se está reduciendo.

Los Dodgers necesitan algo más que paciencia. Necesitan producir carreras, alargar las aperturas de sus lanzadores y evitar depender de los errores del contrario.

¿Estamos ante una reacción inminente de los campeones o ante una señal de que Milwaukee tiene las herramientas para destronarlos?

Cleveland remonta ante Tampa Bay: José Ramírez aparece cuando más importa

Mientras Milwaukee celebra su ventaja en la Liga Nacional, la Serie de Campeonato de la Liga Americana también comenzó con un mensaje contundente: nunca conviene dar por muerto a un equipo que sabe competir.

Los Cleveland Guardians remontaron para derrotar 7-3 a los Tampa Bay Rays en el primer partido de la serie, después de encontrarse abajo 2-0 durante buena parte del encuentro.

Tampa Bay había comenzado mejor. Junior Caminero y Jonny DeLuca conectaron sencillos productores en la primera entrada para darle una ventaja temprana a los Rays, mientras Drew Rasmussen mantenía a raya a la ofensiva de Cleveland durante los primeros cinco episodios.

Todo parecía inclinarse a favor de Tampa Bay, que llegaba con confianza tras barrer a los New York Yankees en la Serie Divisional.

Pero Cleveland no se desesperó.

Chase DeLauter acercó a los Guardians con un cuadrangular solitario en el sexto inning, y Patrick Bailey igualó el marcador con otro jonrón en el séptimo. A partir de ese momento, el encuentro cambió de dirección.

J-Ram, el motor de la remontada

En medio de ese despertar ofensivo, José Ramírez volvió a demostrar por qué es una de las figuras fundamentales de Cleveland.

El dominicano conectó tres imparables y anotó dos carreras, además de impulsar una en la novena entrada. Pero su contribución no se limita a las estadísticas: su capacidad para poner presión sobre la defensa y mantenerse involucrado en los momentos decisivos ayudó a abrir el camino para la victoria.

En el octavo episodio, Ramírez llegó a primera con un sencillo dentro del cuadro y avanzó hasta tercera tras el doble de DeLauter. Después, Nathaniel Lowe conectó un sencillo de dos carreras que rompió el empate y colocó a Cleveland al frente 4-2.

Los Rays descontaron con un cuadrangular solitario de Cedric Mullins, pero los Guardians ampliaron la diferencia en la novena entrada. Ramírez produjo una carrera con otro sencillo y Jo Adell añadió un doble de dos carreras para sentenciar el encuentro.

El marcador final de 7-3 reflejó una remontada construida con paciencia, bateo oportuno y una ofensiva que encontró respuestas cuando el margen de error comenzó a desaparecer.

La actuación de Ramírez vuelve a confirmar una realidad del béisbol de postemporada: las estrellas no siempre necesitan conectar el batazo más espectacular para marcar la diferencia. A veces, un sencillo, una carrera anotada o la capacidad de poner presión sobre el rival puede ser el detonante de una reacción colectiva.

Y eso fue precisamente lo que hizo Cleveland.

Tampa Bay dejó escapar una oportunidad

Desde la perspectiva de los Rays, la derrota deja varias interrogantes.

Drew Rasmussen había mantenido a Cleveland sin carreras durante cinco entradas, pero permitió jonrones consecutivos en términos de innings: DeLauter en el sexto y Bailey en el séptimo. El cuerpo técnico decidió mantenerlo en el montículo para comenzar ese séptimo episodio, y Bailey empató el encuentro con el primer lanzamiento del turno.

La ofensiva de Tampa Bay, por su parte, no pudo recuperar la ventaja una vez que Cleveland igualó el marcador. El bullpen tampoco consiguió contener el ataque visitante en las entradas finales.

Es importante recordar que un solo partido no define una serie al mejor de siete. Sin embargo, perder un encuentro en casa después de controlar buena parte de la jornada puede tener consecuencias tanto tácticas como emocionales.

Ahora Tampa Bay tendrá que demostrar que puede responder a la presión, mientras Cleveland buscará aprovechar el impulso de una victoria que reforzó su confianza.

¿Fue una reacción puntual de los Guardians o el inicio de una serie en la que José Ramírez y compañía pueden terminar imponiendo su experiencia?

Octubre no perdona: las preguntas que dejan estas dos series

Los dos encuentros dejan una lección común: el talento individual puede abrir la puerta, pero la ejecución colectiva es la que termina decidiendo.

Milwaukee encontró en William Contreras el bate oportuno y en su bullpen una muralla infranqueable. Cleveland, por su parte, supo resistir el dominio inicial de Tampa Bay hasta encontrar los batazos que cambiaron la historia del partido.

Los Dodgers todavía tienen tiempo para reaccionar, pero deben resolver sus problemas ofensivos antes de que la desventaja se convierta en una sentencia. Los Rays también tienen trabajo por delante si quieren evitar que una derrota dolorosa condicione el resto de su serie.

Y ahora queremos conocer tu opinión:

  • ¿Pueden los Brewers eliminar a los Dodgers o todavía veremos una remontada de los campeones?

  • ¿Es William Contreras el jugador más determinante de Milwaukee en esta Serie de Campeonato?

  • ¿Qué pesa más en octubre: una rotación de estrellas o un bullpen capaz de dominar cinco entradas perfectas?

  • ¿Puede José Ramírez liderar a Cleveland hasta la Serie Mundial?

  • ¿Los Rays perdieron por mérito de Cleveland o dejaron escapar un partido que tenían bajo control?

Las Series de Campeonato apenas comienzan, pero los primeros mensajes ya están sobre la mesa. Milwaukee está demostrando que puede competir de tú a tú con los Dodgers, mientras Cleveland ha dejado claro que no necesita dominar desde el primer inning para llevarse una victoria.

En octubre, las estrellas importan. El pitcheo importa. La defensa importa.

Pero, por encima de todo, importa quién responde cuando el partido está en juego.

¿Quién dará el siguiente golpe?


jueves, 16 de febrero de 2023

¡Vuelve el Clásico!





Tras una prolongada ausencia debido al COVID-19, por fín podemos decir que el Clásico Mundial de Béisbol está de regreso, y de cara a su 5ta edición el mes entrante, repasemos brevemente los monarcas de las pasadas entregas.

De la mano del ya legendario Ichiro Suzuki, Japón haría el back-to-back en las dos primeras ediciones del evento mundial, tanto en 2006 como en 2009, ante las selecciones de Cuba y Corea del Sur respectivamente.

En el 2013, el dream team de la República Dominicana se quedó con los máximos honores de manera invicta, dejando en el camino a Puerto Rico en la gran final. Además, Robinson Canó fue el flamante MVP en dicha oportunidad.

Luego sería el turno del país de las barras y las estrellas, el tan ansiado trono del equipo estadounidense lo conquistaría en 2017 comandados por el veterano estratega Jim Leyland, nuevamente la ecuadra puertorriqueña quedaría en el camino.

Ahora para esta nueva edición el próximo marzo, se aumentó de 16 a 20 la cantidad paises participantes en el magno evento beisbolístico, los cuales están distribuidos en 4 Pools de 5 selecciones cada uno.

El Pool A está conformado por: China Taipei, Paises Bajos, Cuba, Italia y Panamá. Dicho grupo jugará del 8 al 12 de marzo en el Taichung Intercontintal Baseball Stadium de la ciudad de Taichung en Taiwan, el cual tiene una capacidad para 20.000 espectadores.

En el Pool B se enfrentarán Japón, Corea del Sur, Australia, China y la debutante República Checa desde el día 9 al 13 de marzo en el imponente Tokyo Dome de la capital japonesa, dicho parque cuenta con la capacidad para 45.000 amantes al buen béisbol. Casa de los Giants de Yomiuri de la Liga Profesional de Japón.

A su vez, Tokyo también tendrá el honor de ser la sede de los Cuartos de Final el 15 y 16 de marzo, privilegio que tendrán las 4 selecciones que logren avanzar del Pool A y B respectivamente.

De este lado del mundo, el Pool C contará con Estados Unidos, México, Colombia, Canadá y los también novicios Gran Bretaña, este apartado se llevará a cabo desde el 11 al 15 de marzo en el Chase Field de la ciudad de Phoenix, casa de los D-Backs de Arizona en las Grandes Ligas, el cual tiene la capacidad de albergar 48.000 almas.

Y para cerrar, nos vamos más al este de la unión americana, especificamente a la ciudad de Miami, donde se disputarán los partidos del Pool D que engloba a Puerto Rico, Venezuela, República Dominicana y Nicaragua. Vaya grupo, ¿no? Este último verá acción en el LoanDepot Park en las mismas fechas que el Pool C.

Pero acá no acaba la cosa en el sur de la Florida, no, ya que los Cuartos de Final (17 y 18), Semifinales (19 y 20) y la Gran Final el día 21 también se disputarán en el parque de los Marlins de Miami, este posee 36.742 de capacidad, lo que seguramente tendremos un lleno total durante todo el torneo.

No cabe la menor duda que el venidero Clásico Mundial nos va a llenar de infinidades de momentos con toda esa constelación de estrellas desplegando todo su talento, y como en cada certamen, siempre surgen las inminentes interrogantes... 

¿Repetirá Estados Unidos? ¿volverá el dominio los samurais japoneses? ¿acaso Dominicana? ¿O emergerá algún otro contendiente para dar un golpe en la mesa?



martes, 17 de agosto de 2021

Carrera por Octubre

 





Con esta hermosa postal del Rogers Centre de la ciudad de Toronto. Comenzamos a desglozar los temas más interesantes en relación a la actualidad de la gran carpa..

Ya de cara a la recta final de la temporada regular, la feroz lucha por la presencia en otoño no se ha hecho esperar como de costumbre, intensificadose a lo grande, y lo pudimos apreciar con lo muy movidas que estuvieron las franquicias -más de lo normal- con los traspasos después de esta mitad de temporada.

Y justamente, las batallas campales se están librando en ambas costas, por el Este de la Liga Americana, los Rays de Tampa Bay siguen con su fórmula ganadora a pesar haber perdido a Blake Snell en el offseason, y de no contar actualmente con su lanzador estelar, Tyler Glasnow, debido a su operación Tommy John pero, que de igual forma su pitcheo ha funcionado a la perfeccion siendo uno de los equipos más calientes desde entonces, a su vez, lograron adquirir al veterano Nelson Cruz para inyectarle ese plus a su muy productiva ofensiva.

Mientras Tampa sigue por ese sendero ascendente, la otra cara de la moneda nos muestra a unos Red Sox luchando por recuperar esa tan ansiada punta que dejaron escapar, apostando a que la llegada del versátil Kyle Schwarber desde Washington, y el regreso del zurdo Chris Sale, puedan darle ese empuje que tanto necesitan para no desfallecer y escalar nuevamente al primer lugar. 

Unos Yankees galopantes, han venido subiendo como la espuma tras el parón del Juego de Estrellas en la ciudad de Colorado, y esta noche se han equiparado en la tabla de posiciones con los pupilos de Alex Cora, los del Bronx han venido luchando contra la marea entre el inesperado bajo rendimiento de esta campaña, falta de efectividad de su pitcheo, lesiones y afectados por el COVID-19, sin embargo, las adiciones de Joey Gallo, Rougned Odor y Anthony Rizzo, han ayudado a la causa de los Mulos en no ceder más terreno de cara a la tierra prometida que tanto necesitan.

Alejados de tanto ajetreo, los White Sox marchan de manera tranquila a octubre en la división central de la Americana. En tanto, al otro lado del país pasa todo lo contrario, tenemos entradas VIP a la muy acostumbrada carrera entre los Astros y los Athletics por el banderín del Oeste, y que para ponerle mas emoción, no se separan a más de tres juegos de distancia. Los de Houston reforzaron su bullpen con la llegada de Phil Maton desde Cleveland, y presuntamaente buscan profundizar su defensa de cara a los playoffs con Marwin González, dejado en libertad hace poco días por Boston.

Ahora, si cambiamos de liga encontraremos casi las mismas circunstancias. La carrera por el liderato en el Este del viejo circuito se ha intensificado este mes de agosto, con un Bryce Harper encendido con números de MVP (bateando para .326 en los últimos 30 encuentros), ha ayudado a mantener a los Phillies en carrera tras los Braves que se mantienen en primer lugar sin Ronald Acuña Jr.. De cerca, los Mets siguen asechando a tan solo cuatro juego, que pujando por su puesto en octubre, sumaron al puertorriqueño Javier Báez, y esperando que el regreso del venezolano Carlos Carrasco, aporte con creces como de costumbre desde la loma, junto con la poderosa ofensiva de los de Queens, encabezada por el dos veces campeón del derby de cuadrangulares, Pete Alonso.

Al igual que los de sur de Chicago, en la division central los Brewers caminan con confianza y sólida ventaja hacia los playoffs, ahora con Eduardo Escobar en sus filas buscando para sellar su muy positiva estampida. 

Aunque, la grata sorpresa del año nos la están dando los Giants, no solo por traer a la bahia a Kris Bryant, sino que también contra todo pronóstico se han mantenido a toda costa en la punta del Oeste de la Liga Nacional desde principios de temporada, desplazando a los Padres de la competencia, que de seguir ese camino conquistarían el banderín por primera vez desde 2012, cuyo trono le ha pertenecido a los Dodgers por ocho años consecutivos.

Esos mismos Dodgers que se volvieron a blindar de cara a recuperar territorio perdido contra sus archirivales de San Francisco, adquiriendo a Trea Turner y Max Scherzer procedentes de los Nats, y precisamente este último les cae como anillo al dedo en estos momentos, ya que no podrán contar por más de un mes con Clayton Kershaw, y posiblemente no más con Trevor Bauer debido a su problema legal de denuncias sexuales en su contra que lo mantiene alejado aún de los terrenos de juego.

Esto pone la carrera por ambos Wild Card al rojo vivo. Por la Americana, los Blue Jays con su abrumador talento liderados por Vladimir Guerrero Jr. con sólidos argumentos para ser MVP de dicha liga, también con el recién llegado José Berrios desde Minnesota, y a los Mariners intentando volver tras 20 años de ausencia pero, con un talento jóven que puede darle motivos de alegría a toda la ciudad de Seattle.

Por el viejo circuito, los Padres se niegan a rendirse y siguen peleando su cupo en postemporada, ahora con Fernando Tatis Jr. de regreso en el roster, y la adquisición de Jake Arrieta a su rotación de abridores, buscan encausar el rumbo. Todo esto sin quitarle el ojo a los Reds y a los Cardinals que a su vez vienen a paso firme buscando colarse y complicarle la vida a más de uno.

Por otro lado, y en materia invididual, el japonés Shohei Ohtani sigue maravillando a própios y extraños con sus amplios talentos tanto desde el montículo, como al bate, que ya se aproxima a los 40 cuadrangulares en la presente zafra. Y hablando de ese rubro, el venezolano Miguel Cabrera sigue su camino hacia los 500 de por vida, a tan solo uno de distancia, y por su puesto, el hit número 2000 de Joey Votto, todos con la franquicia de Cincinnati.

De aquí en adelante, ya solo nos esperan infinidades de emociones tras emociones hasta el final de la Serie Mundial en su edición número 117, así que sentémonos y... ¡A disfrutar del show!


viernes, 13 de agosto de 2021

El sueño hecho realidad







¿Es acaso esto el cielo? pregunta John.
No, es Iowa.. responde Ray muy conmovido.
Si... le vuelve a afirmar Ray.
Podía jurar que era el cielo.. dice un John muy nostálgico.
¿Existe el cielo? pregunta Ray bastante intrigado.
¡Por su puesto! es el lugar donde los sueños se hacen realidad.. John responde con seguridad.
Tal vez este si sea el cielo despues de todo.. dice Ray antes de su despedida con John.


Esta, sin duda, no es solo una de las lineas más emblematicas, sino que también es de las más emotivas entre padre e hijo en cuanto a cine se refiere, personificadas por Kevin Costner y Dwier Brown respectivamente en la muy aclamada cinta Field of Dreams (Campo de Los Sueños).

Y precisamente un sueño, fue hecho realidad el pasado 12 de agosto, donde MLB trajo a la vida el mítico largometraje. Por primera vez en la historia se jugaría un partido de Grandes Ligas en el estado de Iowa, exactamente al lado de donde se filmó Field of Dreams a finales de los 80s, y tal como lo presagiaba James Earl Jones, las personas fueron.

La MLB comenzó los preparativos para este magno evento a finales del 2019 con la construcción de un estadio moldeado a las dimensiones profesionales, cabinas para las candenas de radio/televisión, graderías, y por su puesto, el famoso maizal en los jardines. El evento se llevaría a cabo para el verano de 2020 pero, debído a la pandemia, se corrió para este año en curso, donde ya estaba pautado el choque entre los White Sox de Chicago (equipo que hace presencia en la película) y los Yankees de New York.

El acto protocolar nos puso la piel de gallina a más de uno, con Kevin Costner a la cabeza entrando al terreno desde el maizal, y justo detrás de él, ambas novenas con sus indumentarias de 1919. Y tras unas conmovedoras palabras del reconocido actor, se dio la voz de Play Ball.

Los encargados de abrir el encuentro, fueron el zurdo Andrew Heaney por los del Bronx, y en la acera del frente la responsabilidad fue para el muy efectivo Lance Lynn.

El festival de emociones no se hizo esperar, en la parte baja de la misma primera entrada, con dos outs y en conteo de cero bolas y dos strikes, el actual MVP del jóven circuito José Abreu, conecta una línea hacia el jardín izquierdo, desapareciendo la bola para el primer cuadrangular del partido.

Lynn preservaría la ventaja de los patiblancos silenciando a la muy poderosa ofensiva de los Yankees hasta la tercera entrada, donde Aaron Judge se unió a la fiesta de los cuadrangulares, conectando sólido por todo el jardín derecho con dos en los senderos, colocando así a su escuadra arriba en el marcador por primera vez en el partido.

Los dirigidos por el venezolano Miguel Cairo (suplantando por par de días a Tony LaRussa) devolvió el daño en la mísma tercera entrada, luego de un doble del campocorto Tim Anderson -recuerden bien este nombre- con Adam Engel en la antesala, puso la situación para que el dominicano Eloy Jiménez emulara lo hecho por Judge, batazo directo al maizal de tres carreras para colocar arriba de nuevo a los del sur de Chicago.

Tanto Seby Zavala como Brett Gardner, se unieron a la causa jonrronera, uno para alargar la diferencia en la cuarta entrada, y el otro para recortarla en la sexta a solo tres carreras.

A partír de dicho cuadrangular de Gardner, el bullpen de los White Sox tomó las riendas del partido, Michael Kopech y Aaron Bummer silenciando por completo a los bates neoyorquinos por dos entradas consecutivas, quienes dejaron cuatro corredores en posición anotadora sin poder atravesar el plato.

Luego de que Craig Kimbrel le preparara la mesa sin contratiempos a Liam Hendriks para la novena y última entrada, el cerrador amarró para sí dos tercios del inning sin problema algúno. La ventaja se redujo a tan solo una carrera de diferencia gracias a que en cuenta de 2-1, nuevamente Judge desató todo su poder al despachar la bola tras la barda entre el jardín derecho-central con hombre abordo, siendo este el 25 de la temporada para él.

Joey Gallo tomó partido y fue paciente en el plato para negociar un muy valioso y crucial boleto, que pondría la carrera del empate en circulación, Giancarlo Stanton venía a consumir su cuarto turno de la noche sin mucha suerte previamente a este pero, al primer lanzamiento que vio de Hendriks, logró conectar un trueno que se terminó esfumando en las lejanías del jardín izquierdo para poner a los Yankees arriba en el marcador 8x7 luego de dos outs, frustrando por completo el salvamento de Hendriks, siendo este el sexto blown save del cerrador en esta zafra.

Es aquí donde el sueño se vuelve a hacer realidad, con Sevy Zavala en la inicial, y un out en la pizarra, Tim Anderson conecta al primer lanzamiento que vio de Zack Britton un largo batazo hacia el jardín derecho con tintes de grandeza, y si, señores, como un libreto sacado de Hollywood, y perfecto para la ocasión, los White Sox dejarían de forma dramática a los Yankees 9x8 en este especial encuentro, para hacerlo aún más especial de lo que ya era.

Y mientras Anderson recorría triunfante las almohadillas con fuegos artificiales de fondo, al mejor estilo de Robert Redford en The Natural, la algarabía no se hizo esperar en la cueva de los Medias Blancas, ni en las graderias del estadio para celebrar el icónico triunfo. ¿Cómo no ser románticos con el béisbol?






Una tradición que esperemos MLB mantenga en el tiempo, jugar en el mágico maizal de Iowa, ya que más allá del marketing y las ganancias que esto evidentemente genera, no por nada fue el partido de Grandes Ligas más visto en los últimos 16 años pero, también... nos recuerda todo lo que era bueno, y lo que puede ser bueno otra vez.

Por eso, ya la pregunta de que si esto es el cielo o no, ha quedado más que disipada, porque en efecto, si lo es, ¡y vaya que si lo es!


miércoles, 3 de febrero de 2021

Una tercera opción: parte final





Que reconfortante es ver como el deporte que más te apasiona, se supera y evoluciona tras algún escándalos o momentos bastantes complejo como el que ya repasamos unas entradas atrás, y a pesar de algunos otros inconvenientes en el camino, llegó un momento crucial para la expansión de las Grandes Ligas que empezó siendo con una muy diferente intención a la que terminó concretandose.

Pero empecemos por lo primero...

Nos trasladamos al año 1957, ahí conseguiremos un gran choque de emociones, si, ya que los New York Giants y los Brooklyn Dodgers se mudarían al otro lado del país tras finalizar aquella zafra, dejando devastada y muy molesta a toda una afición neoyorquina bien arraigada a ellos desde los mismos inicios de estas franquicias, caso opuesto para los californianos que recibían con bombos y platillos cuales héroes a los Giants en San Francisco y a los Dodgers en Los Angeles respectivamente.

A diferencia de hoy en día, que se puede deber a poca asistencia a los estadios, perdida de capital o que la franquicia simplemente no conquiste campeonatos, esta no fue ni cerca la causa del traslado de los Bums a la costa oeste apenas dos años después de haber obtenido su primera Serie Mundial ante los todo poderosos Yankees, se debió tan solo por la gran ambición de Walter O´Malley -dueño de los Dodgers para ese entonces- en obtener más ganancias e ingresos junto con un nuevo estadio de béisbol, ya que se le negó la posibilidad de ello en Brooklyn para reemplazar su ya casi desfasada sede en la avenida Flatbush, el mítico Ebbets Field.

Mientras que Horace Stoneham -dueño de los Giants-, también tenía sus planes de mudar a su equipo bajo los tradicionales motivos, uno de ellos era el deterioro del legendario Polo Grounds, a su juicio una baja de popularidad de la base fanática a los Giants, en la que consideró mudarse al Bronx e incluso a Minneapolis, pero al haber estado en contacto con O´Malley sobre sus intenciones, viró su vista a California también, fue donde se comunicó con el propio alcalde de San Francisco. De esta manera prevalecería la rivalidad entre ambas franquicias a pesar del cambio de latitud.

Las consecuencias de la partida de ambas organizaciones dejó huérfana a la ciudad de New York, esa denominada Capital del Béisbol en cuanto a la Liga Nacional nos referimos, que ahora solo contaba con los Yankees en la Liga Americana que permanecieron en el Bronx y como único equipo de la gran manzana por increible que pareciera.

Esto inquietó a la desolada metrópolis, y a Robert F. Wagner Jr. el entonces alcalde de la ciudad, quien tomó acción conformando un comité de cuatro personas para intentar traer de regreso a la Liga Nacional a New York para el la temporada de 1958. Se aproximaron a cuatro -Reds, Phillies y Pirates- de los ocho equipos en el viejo circuito para un posible traslado que nunca se pudo concretar.

Pero entonces, a finales de 1958 aparece de nuevo el intento de expansión esta vez liderada por un abogado llamado William Shea, oriundo de la misma capital del béisbol, propuso una tercera liga profesional que se llamaría Continental League (Liga Continental), con la firme intención de devolverle un equipo a su ciudad natal, que tan solo ocho meses después se haría oficial la naciente union, inicialmente con equipos supuestos a hacer vida en las ciudades de Denver, Houston, Toronto, Minneapolis-St. Paul, y por supuesto, en la consentida New York. 

Ese mismo año de 1959, se fueron confirmando las ciudades que formarían parte de esta nueva aventura en las Grandes Ligas a través de los dueños y la liga, donde fueron apareciendo algunas otras como Buffalo y Atlanta. Además, el presidente de la nueva liga sería nada más y nada menos que Branch Rickey, quien un año mas tarde junto con Jack Kent Cooke -quien sería propietario de la franquicia de Toronto- anunciarían que el opening day de la Liga Continental sería en abril de 1961.

Todo parecía bien encaminado, hasta que Major League Baseball tomaría cartas en el asunto. Para ese mometo, la oficina del comisionado había perdido un tanto de aquel poder que Kenesaw Mountain Landis poseía, y tanto la Liga Americana y la Liga Nacional, que si gozaban de una autonomia que hoy en día ya no existe, anunciaron expandirse a dos equipos por liga con la prioridad en ciudades donde no hubiesen equipos ya, esto en clara represalia directa a la emergente federación.

La Liga Americana anunciaría a los Washington Senators -hoy día los Texas Rangers-, ya que el previo equipo en la capital había partido a Minnesota para convertirse en los Twins. Mientras que el segundo equipo serían los California Angels, siendo ellos así el primer equipo del joven circuito en hacer vida en la costa oeste.

En tanto, la Liga Nacional también movió su maquinaria, y posicionó una franquicia llamada Colt. 45 en la ciudad de Houston -hoy Astros-, y el esperado regreso del pasatiempo norteamericano a New York se haría una realidad con la llegada de los Mets, que en sus dos primeras campañas, reciclarían el histórico Polo Grounds.

Esto último hizo que William Shea, considerara que el regreso del béisbol a su ciudad natal fuera todo un éxito, y a su vez fue dejando de vociferar a favor de la ascendente liga, cosa que hizo también eco en los otros dueños y pujantes por la misma. Y a solo meses de haber sido creada, la Liga Continental llegaría a su fin en agosto de 1960, sin ni siquiera haber realizado encuentro alguno.

A Shea se le agradeció tal diligencia en la gran manzana, que la primera casa de los Mets llevó su nombre, el Shea Stadium, que haría vida en Queens desde 1964, hasta la zafra de 2008, dandole paso a su sucesor el Citi Field. Además de haber seguido involucrado con el deporte en general en la ciudad de New York por muchos años más.

Podemos afirmar que el legado que dejó esta liga, se pudiera decir que a pesar de haber durado casi nada, comprometió a MLB a tomar la acertada desición de expandirse en los años venideros a un paso casi vertiginoso, algo que eventualmente ya se visualizaba en horizonte para Grandes Ligas, debido a la creciente demanda entre una de las principales razones, asi como también el cambio de rostros en las gerencias de vieja escuela por jovenes empresarios que eran mas dados a los cambios, en este caso en concreto con las expansiones, sin dejar por fuera el crecimiento sostenido que estaba teniendo el fútbol americano profesional para la época.

De las ocho ciudades que apuntaba a tener su própio equipo, solo Buffalo, que su última franquicia data de a finales del siglo XIX, sigue sin poder tener de regreso en casa al mejor béisbol del mundo, tan solo con la excepción de que la campaña de 2020 por el COVID-19, los Blue Jays se vieron en la obligacion de hacer casa en dicha ciudad a causa de las rigurosas normas de salud canadienses.

Y con esto, podemos llegar a la conclusión de que los procesos de expansiones por más que puedan tardar un poco en determinadas ocasiones, al final siempre son sinónimo de crecimiento, positivismo, y de más oportunidades en todos los ámbitos que trae consigo, es por eso que aún hoy se habla de este tema en una industria que genera tanto dinero, donde existen latitudes peleando la atención de MLB por una plaza, bien sea Portland en recientes años, o la ciudad de Montreal que nuevamente aparece en las pugnas por un cupo que los pusiera de nuevo en la palestra del deporte rey.