viernes, 21 de septiembre de 2018

Estrellas sin igual





Como todos sabemos, existe la certeza de que después de la tormenta, siempre viene la calma, pues, esa misma certeza se aplica para el terreno fértil beisbolero en Venezuela, que a través de los años nos ha hecho no solo una potencia exportadora por excelencia de talento a las Grandes Ligas, sino también ser la cuna de incontables leyendas del diamante.

Y en esta temporada de la gran carpa, está quedando en evidencia una vez más, debido al par sensación en la actualidad que se han abierto paso en el pasatiempo norteamericano, y compiten por el premio del Novato del Año en sus respectivas ligas; y ellos son Ronald Acuña Jr. y Gleyber Torres.

Por un lado, tenemos al oriundo de la capital, Caracas. Torres desde su llamado a las mayores, ha hecho estragos, haciendo valer su etiqueta de quinto mejor prospecto según Baseball America, MVP en la Arizona Fall League en 2016, y con uno que otro slump a mediados de agosto -algo normal-, se ha adueñado de la segunda base de los Bombarderos del Bronx a sus cortos 21 años de edad, causa a la que también se ha unido de manera muy triunfante, ya que ha alcanzado superar los 20 vuelacercas, para estampar así su nombre al lado de dos leyendas de la franquicia, como lo son Joe DiMaggio y Mickey Mantle como los novicios con más largometrajes en su primera campaña del mejor béisbol del mundo.

Motivos suficientes por las que el piloto de los Mulos, Aaron Boone, en ocasiones lo ha alineado cuarto en el orden al bate. Además, ha sobrepasado las 70 carreras remolcadas en lo que va de temporada, acompañado de un buen .280 de promedio al bate, .344 de OBP, un .495 de Slugging y 2.7 de WAR.

Todo esto hizo que fuera seleccionado para el Juego de Estrellas de la presente campaña de Washington pero, por molestias en su cadera, no pudo jugar pero si estar presente.

De poder concretar esta hazaña, Gleyber sería el tercer criollo en conseguirlo. El primero fue el inmortal Luis Aparicio con los White Sox en 1956, y el segundo fue Oswaldo Guillén con los mismos patiblancos en la temporada de 1985. Aunque hay que decir que GT no la tiene sencilla, ya que su mismo compañero de equipo y antesalista dominicano, Miguel Andujar, compite con muchos argumentos por el mismo objetivo, y vaya que si los tiene.

Un dato a destacar, es que el criollo pertenece a los Leones del Caracas en la LVBP de Venezuela, con los que aún no ha podido debutar. Fuera de lo deportivo, Torres se ha ido adaptando muy bien a la vida acelerada de New York poco a poco, y lo más importante, llevarse de lo mejor con sus compañeros, la prensa y fanáticos.

A principios del presente mes, fue nombrado el Jugador de la Semana en el joven circuito, acá tenemos un repaso de su destacado desempeño...






En la acera del frente, tenemos a Ronald Acuña Jr., el otro fenómeno y jardinero de los Braves, quien se ha vuelto toda una sensación no solo en Atlanta donde juega a diario, sino en todo el espectro de las Grandes Ligas.

El guaireño entró en este 2018 como el mejor prospecto de todo el béisbol según Baseball America y segundo por MLB.com tan solo un escalón debajo del nipón Shohei Ohtani, al igual que Gleyber Torres, se coronó como el jugador más valioso de la liga de otoño el pasado año. Se hizo sentir tan solo llegar al big show esta temporada para quedarse, y desde la segunda mitad de la misma, ha registrado un sorprendente .290 de promedio al bate, .364 de OBP, .568 de Slugging con 19 jonrones y 4.1 de WAR, destacando que su manager, Brian Snitker, lo ha venido colocando como lead-off.

Y precisamente como primero en el orden al bate, ha conseguido hacer historia, ya que en el pasado mes de agosto, se convirtió en el cuarto pelotero en la historia en conectar cuadrangular en una doble cartelera. Además, dio vuelacercas en cinco compromisos al hilo, estableciendo una marca en Las Mayores de el pelotero más joven en realizar esta hazaña.






Esto no acaba acá porque, ¨Sabanero Soy¨, tal como decía su camiseta en el Player´s Weekend, ganó el premio al Novato del Mes de la Liga Nacional el pasado agosto. A su vez, el 5 de septiembre alcanzó su octavo estacazo como primer bate ante los Red Sox, rompiendo así el récord de la franquicia -de siete- batazos de vuelta completa que poseía Marquis Grissom en una temporada.

Ahora con 26 jonrones en general en lo que va de zafra, con apenas 20 años y 275 días, se cuela en la quinta posición de todos los tiempos en alcanzar esa cifra antes de los 21 años de edad, y por delante del criollo, se encuentran Mel Ott (42 en 1929), Frank Robinson (34 en 1956), Tony Conigliaro (32 en 1965) y Al Kaline (27 en 1995). Con la excepción de Conigliaro, todos estos nombres se encuentran inmortalizados en Cooperstown, impresionante ¿no?

El criollo también ha sido una especie de amuleto para los Braves esta campaña, que con un joven y talentoso conjunto, están cerca de quedarse con el banderín del Este de la Nacional desde el 2013, tumbando una especie de hegemonía que tenían los Nationals en ese apartado. Por su parte, ha jugado como jardinero izquierdo, pero en ocasiones ha tomado el jardín central para descansar a su compatriota el zuliano Ender Inciarte.

Al igual que Torres, Acuña no está solo en la carrera por el Novato del Año en el viejo circuito, ya que tiene a otro dominicano compitiendo por el galardón, y es el impresionante jardinero de los Nationals, Juan Soto, siendo apenas un adolescente.

De esos datos curiosos que nunca están de más saber, por las venas de Ronald corre sangre beisbolera ya que viene de un linaje de familiares destacados en este deporte, su padre y abuelo jugaron en ligas menores, su tío José Escobar jugó con los Indians como campocorto en la temporada de 1991, y es primo de varios peloteros profesionales venezolanos que han jugado en las Grandes Ligas, como lo son Kelvim Escobar y Alcides Escobar.

Si algo nos emociona, es que con toda seguridad los dos jueguen en octubre, dada la sobresaliente participación de sus escuadras en la temporada regular, que está ya en su ocaso.

Si ambos novatos consiguen ser nombrados con tal distinción, sería la primera vez que en ambos circuitos se le otorgue el galardón a dos nativos de la tierra del arauca vibrador, y latinoamericanos en general, sumando el hecho que hasta la fecha ningún venezolano lo ha conseguido en la Liga Nacional y pues, Acuña sería el pionero en ello.

Pase lo que pase, estamos más que seguros de que estamos bien representados y que sin duda alguna, que nuestro béisbol -y el latino- está en buenas manos.



En honor a una persona que respiró y vivió la pelota hasta el último día de su vida..

Rafael Emiro Alvarado. (1934-2018).


viernes, 6 de julio de 2018

Esencias del juego





Todo a nuestro alrededor, posee ciertas características que termina por definirlo, dándole así una identidad y sentido. En este caso, hablaremos algo que va de la mano con la maravilla de deporte que es el béisbol.

Seguramente, en su mayoría han oído por lo menos alguna vez -bien sea por una transmisión de un encuentro en la televisión, o en el propio recinto deportivo- una melodía que se deja escuchar en cualquier partido de cualquier parque de Grandes Ligas. Si aún no saben a cual me estoy refiriendo, acá les dejo un fragmento de ella entonada por una figura reconocida por muchos y abiertamente fanático de los Cubs; Eddie Vedder, vocalista de Pearl Jam.




Ahora si la recuerdan ¿cierto?

Esta icónica pieza musical, es una de las tantas esencias que posee el béisbol desde hace ya mucho tiempo, pero siguen habiendo interrogantes en el aire, y las comunes serían:

¿De dónde salió? ¿Hace cuanto se escribió y se grabó? ¿Por qué está en el ADN del béisbol? ¿Por qué se entona en los parques?

Esta obra de arte, que se titula Take Me Out To The Ball Game "Llévame al juego de pelota" en español, fue escrita ya hace más de 100 años, exactamente en 1908 por el cantante y compositor estadounidense Jack Norworth, quien se inspiró en componerla mientras se trasladaba en el subterráneo de New York y visualizó un letrero en una de las estaciones que decía: "Juego de béisbol este día - Polo Grounds". 

La letra original de la misma, relata la historia de Katie Casey, una fanática del béisbol, a quien un día su novio le pregunta si desea asistir al teatro. Ella por el contrario le sugiere ir al parque de pelota para apoyar al equipo local, juntarse con la fanaticada y comer golosinas. Ella vive el béisbol muy intensamente, ya que conoce los nombre de los peloteros, gasta una buena cantidad de dinero para asistir a los partidos y critica las malas decisiones de los umpires.





Antes de continuar mi relato, hago un pequeño paréntesis para mencionarles -para los que no lo sabían- que el Polo Grounds fue por muchos años la casa de los Giants -hoy en San Francisco-, de los Yankees y por un corto período de los Mets. Antes de su demolición, se ubicaba en la zona norte de Manhattan.

Prosigo...

Luego, estas líricas aún escritas en un papel por el puño de Norworth, tuvo arreglos musicales en ritmo de vals por el compositor también norteamericano oriundo del estado de Indiana, Albert Von Tilzer. Y para completar el ciclo armónico, el cantante Edward Meeker, prestaría su voz para entonar algo que se convertiría en parte de la historia misma del béisbol, que además iba a inmortalizarlo. Ya para el 2 de Mayo de 1908, fue presentada ante el Departamento de Propiedad Intelectual de New York.

La York Music Company, que era propiedad de Von Tilzer, lanzó la pieza y empezó a ser conocida en los teatros de variedades. Con el tiempo, fue llegando a los parques de pelota donde era recitada ocasionalmente tanto en las Grandes Ligas como en niveles inferiores al profesional, al punto de llegar a la Serie Mundial de 1934.

A su vez, la tonada llegó a Hollywood al inspirar el musical del mismo nombre "Take me out to the ball game", protagonizado por distinguido Frank Sinatra en la pantalla grande.

Quien haría de esta canción aún más popular en la sociedad americana, fue el narrador Harry Caray en los años '70, quien la cantaba desde su cabina de transmisión en el Comiskey Park de los Chicago White Sox durante el descanso al cerrar la séptima entrada, y por su puesto, desde las gradas lo acompañaban a entonarla.

A mediados y finales de dicha década, la empezó a interpretar con sonidos acústicos para así convertirse en una tradición desde entonces. Empezando los '80, Caray cambió el sur por el norte de Chicago, para irse con los Cubs, en el histórico Wrigley Field, donde llegaría con su tradicional cántico que también empezaron a ser transmitidos en televisión nacional -e internacional- por la compañía WGN.





Esto hizo que en los demás parques de las Grandes Ligas, se extendiera esta tradición con sus pequeñas variantes para sus equipos de las respectivas ciudades.

Algo que si es cierto, es que la canción ha sido un tanto opacada por el God Bless America en honor a los caídos del atentado del 11 de septiembre de 2001. Pero pese a eso, no ha dejado de escucharse en cada estadio del mejor béisbol del mundo, donde en algunas oportunidades las interpretan personalidades reconocidas, especialmente en el Wrigley en memoria a la persona que promulgó la misma con tanto furor, y quien se convirtió en un símbolo de los Cubs, hablamos por su puesto de Harry Caray.

Algo que mencionar, es que en el año 2011, la grabación original cantada por Meeker con la Orquesta Edison, fue incorporada a la Biblioteca del Congreso para su preservación por su importancia cultural, histórica y estética. Además que se convirtió en un himno para los estadounidenses y se le considera el himno "no oficial" del béisbol en los Estados Unidos.

Hoy en día, la pieza está grabada en múltiples géneros musicales, y esta versión a continuación, es por parte de la Boston Pops Orquesta.




Si de algo estamos seguros, es que no importa cuanto tiempo pase ni en que lugar del mundo nos encontremos, al escuchar esta melodía, siempre nos trasladará a un parque de pelota, bien sea desde el mismo diamante, o tan solo imaginar que estamos en los bleachers viendo un emocionante encuentro del deporte que nos apasiona tanto; el béisbol.


domingo, 18 de febrero de 2018

Escribiendo historia





Si de algo están hechas las leyendas y los mitos, son de momentos como los que se viven en cada Super Bowl año tras año. ¿Qué mejor manera de escribir historia que esa?

Ya habiendo quedado en el camino los Vikings y Jaguars, nos topamos en Minnesota con la edición número 52 del súper domingo, plataforma que de nuevo nos volvió a ofrecer uno de esos finales infartantes y casi que de fotografía, que además de los acostumbrados destellos de genialidades de algunos, a su vez fuimos deleitados por inesperados -y asombrosos- héroes.

A pesar de que Tom Brady, LeGarrette Blount, Jay Ajayi, Zach Erzt, Nelson Agholor, e incluso Rob Gronkowski -y Justin Timberlake por su puesto- tuvieron una más que destacada noche, quien en realidad se robó la noche fue Nick Foles, sin duda todos los reflectores apuntaban al quarterback suplente que viniendo desde la misma banca logró no solo tumbar quinielas y callar bocas, sino también llevar a su equipo a conquistar su primer trofeo Vince Lombardi en la historia de la franquicia.

Ese mismo chico que tomó el campo en la semana 14 tras la lesión del quien fuera candidato a MVP, Carson Wentz, y que se vio un tanto errático ante los Raiders un lunes por la noche, empezó a sorprender a propios y extraños con un performance tan certero, a tal punto de ganarse desde entonces la confianza de su coach Doug Pederson, el mismo que se convirtió nuevamente en el verdugo del monje Belichick, previamente como QB de los Browns en el año 2000.

Foles en los playoffs, lanzó para 971 yardas, con seis pases de anotación y una recepción de anotación. Esta última sería precisamente ante los Patriots enfrentando un cuarto down en la yarda uno del rival, convirtiéndola en touchdown con una fenomenal jugada de engaño denominada wildcat formation, una genialidad obra de Frank Reich que no avizoraron en el horizonte Bill Belichick ni Matt Patricia.




De esta manera, Nick Foles se une a dos inmortales, John Elway y Jim Kelly, como los únicos quarterbacks en recibir un pase de anotación en la historia del Super Bowl, así como también en la reducida lista junto a Eli Manning, en haber derrotado a Tom Brady en el mítico partido. Y para cerrar con broche de oro su estupenda participación, fue nombrado como MVP del encuentro. ¿Cómo no serlo tras no solo lanzar 373 yardas y tres magníficos pases para sumar de seis, sino por mover las cadenas de forma tan eficaz en momentos de suma importancia?

Por su parte, Tom Brady fue un hueso duro de roer como era de esperarse, lanzando la increíble suma de 505 yardas - rompiendo su propio récord en un Super Bowl, y la mitad de ellas al conectar con Gronk, Amendola y Hogan- y tres pases de anotación. Sin embargo, por muy nasty que estuviese el veterano de mil batallas, y por poco común que parezca, esta vez no le fue suficiente para poder alcanzar su sexto anillo de campeón, continuando así con la ya popular y casi infalible maldición del MVP no obstante haber jugado con el jersey de la suerte, el blanco.

Sin su otro receptor abierto estrella Brandin Cooks, supieron poner en aprietos a partir del tercer cuarto a la muy bien aceitada defensa de los Eagles, que al manejar los tiempos a la perfección, supieron como frenarlos en momentos claves a lo largo del encuentro, sumando la crucial posesión del ovoide gracias a la captura de Brandon Graham a Brady ya casi llegando a la pausa de los dos minutos, lo que terminó de sepultar las aspiraciones de New England con ocho puntos por debajo en el marcador tras el gol de campo posterior, que incluso así, alcanzó para un último suspiro por parte de TB12 al mejor estilo de Aaron Rodgers con un hail mary que para poca fortuna de ellos, culminó como pase incompleto, terminando de tumbar la balanza del partido en favor de los herederos de Rocky Balboa.





Cabe destacar que los Eagles al ganar sus tres partidos de playoffs, se unen a los Raiders de 1980 y a los Giants de 2007 como los únicos tres equipos en la Era Super Bowl, en ganar todos enfrentamientos de postemporada sin ser los favoritos. A su vez, son el primer equipo en ganar el Super Bowl sin alcanzar las mil yardas recibidas y mil yardas acarreadas desde los Patriots del 2003.

Por si fuera poco, este el más reciente campeonato para la ciudad de Philadelphia desde el conquistado por los Phillies en la Serie Mundial de 2008. Previo a estos, hay que remontarse al año 1983 cuando los 76ers lograron titularse en The Finals de la NBA, y los Flyers en la Stanley Cup de la NHL en 1975, y el de los mismos Eagles en 1960 cuando aún no existía el súper domingo. Por consiguiente, hay motivos de sobra para celebrar en la que fuera la primera capital de la unión americana.

Sin duda alguna, no estuvimos exentos de grandes emociones, como ver a LeGarrette Blount y Chris Long titularse nuevamente campeones pero ahora con otros colores, o ver acabar otra larga sequía, de esas tantas alegrías -o penas- que nos regalan los deportes profesionales en Estados Unidos.

Ahora la pregunta es, ¿será este el nacimiento de una nueva dinastía?

Phily está más que lista para abrazar esa idea de corear al unisono el Fly Eagle Fly por segunda vez y seguir escribiendo historia, mientras que los Eagles se han preparado para arduamente para ello, ya que han sabido armar un equipo verdaderamente competitivo a presente y futuro, desde el draft, hasta la agencia libre.

¿O veremos reinar al monje junto a todos sus discípulos y seguir engordando su legado?

Algo que no suena para nada descabellado, conociendo sus capacidades para mantener a su escuadra en la élite del fútbol americano profesional por dos décadas, su sello personal, pese a perder a Patricia como coordinador defensivo pero no a McDaniels. Así como también de esos rumores de pasillo de que ya esté de salida.

Por ahora, nos toca la parte tediosa de todo esto, lo sé, la larga espera hasta septiembre donde se volverán a iluminar los emparrillados para el kick-off, y así conocer las respuestas de tales enigmas que solo el tiempo nos concederá.

Pero mientras esperamos, disfrutemos de los mejores momentos que nos dejó este electrizante choque de dos pesos pesados...  






viernes, 26 de enero de 2018

A garra pura





A pocos meses del regreso de las Grandes Ligas, a todo fanático lo invaden las ansias e impaciencia por el inicio de una nueva temporada, para así acabar con esa larga espera durante el offseason, siendo el mercado lo único que nos mantiene a la expectativa.

Es por eso que para ir calentando el brazo y ajustando el swing de cara al Spring Training, traigo un tema bastante interesante a la mesa de debates..

Siempre nos jactamos de los criollos que matan la liga en el mejor béisbol del mundo. Todos conocemos esos nombres, como Miguel Cabrera, José Altuve, Ender Inciarte, Salvador Pérez, Carlos Carrasco, Víctor Martínez, Carlos González, Félix Hernández, Elvis Andrus, Freddy Galvis, Martín Prado, y pare usted de contar pero, dentro de ese vasto universo de innumerable talento, existe también un joven y fenomenal potencial que a veces puede que pase por debajo del radar.

No podrán ser contendientes a algún premio individual como tal, ni tener un jugoso contrato, pero ese grupo que muy bien se le puede denominar de sobrevivientes, a garra pura despliegan todo sus atributos y cumplen una función vital dentro de sus respectivas escuadras, ganándose así no solo un status y continuidad en Las Mayores, sino también el respeto de muchos.

¿Ejemplos? acá tenemos a varios de ellos..

Empezamos con el más exitoso de la campaña pasada: Marwin González.. el oriundo de Puerto Ordaz y quien fuera el criollo número 274 en debutar en la gran carpa, ya cuenta con una semi-longeva carrera, toda ella con los Astros, que además hoy en día es uno de los peloteros más versátiles con el que cualquier estratega quisiera contar, no solamente por su consistencia con el madero y dualidad en el plato, sino además por su espléndida habilidad con el guante.

En 2017 -mismo año donde evitó el arbitraje salarial al pactar por un año y $3.725 millones-, se destapó en serio durante la temporada regular. Hablando de esa versatilidad a la defensiva, Marwin se presentaba en el estadio con total certeza que iba a jugar pero sin saber donde exactamente, ya que en cualquier posición que su manager A.J Hich lo coloca, hace un formidable trabajo. Jugó en 31 ocasiones en primera base, 22 en segunda, 19 en tercera, 38 en el campocorto, 47 en el jardín izquierdo y par de veces en el derecho.

En cuanto a su ofensiva, dejó un WAR de 4.3, AVG de .303, porcentaje de embasado de .377, con 23 vuelacercas y 90 carreras impulsadas en 455 turnos, números sin precedentes para González. Tras ser una pieza fundamental en la conquista de la pasada Serie Mundial, la gerencia de los siderales lo retienen para la próxima temporada por $5.125 millones más bonificaciones.





Nos vamos con otro muy buen toletero; Yangervis Solarte.. después de su vislumbrar con los Yankees en años anteriores, aterriza en San Diego a mediados de 2014 donde se consagró como pelotero de todos los días, y a pesar de la partida física de su querida compañera de vida hace par de años a causa del cancer, nunca perdió su norte para llegar lo que es hoy en día; uno de los mejores jugadores de la franquicia californiana. Sin duda un ejemplo de superación personal digno de admirar.

Solarte, es un sólido infield -y ocasionalmente outfield- con muy buenas manos que se puede destacar en cualquier posición de ellas a la perfección, así como también desde el plato a ambas manos. Ahora, el valenciano va rumbo a Toronto en un reciente cambio donde se vio involucrado por dos jugadores de ligas menores.

En la temporada 2017, plasmó un AVG de .255, porcentaje de embasado de .314, 119 indiscutibles, 64 impulsadas, 49 anotadas y 18 cuadrangulares en 466 visitas al home plate.





Le toca el turno a Wilmer Flores.. se convirtió en uno de los consentidos de la afición neoyorkina tras demostras con lagrimas su amor por la organización de los Mets en 2015, por unos fuertes rumores de cambio que nunca pretendió. Al quedarse en Queens, se ha trasformado en una especie de amuleto para ellos, y ha sabido retribuir con creces lo que vale el carabobeño.

Al igual que Solarte, este se destaca en todas las posiciones del cuadro muy eficazmente, por lo que su ya ex-manager Terry Collins, acostumbraba a conseguirle un espacio en la alineación. Asimismo, su productividad con el madero le ha podido sonreír en reiteradas veces. En la zafra 2017 tras 336 turnos al bate, dejó promedio al bate de .271, porcentaje de embasado de .304, 52 rayitas remolcadas, 42 anotadas, 91 inatrapables y 18 vuelacercas.





Al encontrar acobijo en la ciudad de Milwaukee desde hace ya dos campañas, no podemos negar que Hernán Pérez ha crecido exponencialmente como pelotero, algo en lo que también la pelota invernal venezolana le ha ayudado bastante, titulándose campeón bate en la zafra 2016-2017 con los Tigres de Aragua. Todo esto lo ha traído hasta aquí, al punto de ganarse su puesto en el line-up diario de Craig Counsell.

Se puede afirmar que también es todo un camaleón a la hora de jugar una posición -incluso lanzar-, pero que poco a poco se ha ido haciendo su lugar en los jardines, que es donde más frecuenta. En cuanto a su producción como bateador, el aragueño culminó la pasada temporada con promedio de .259, porcentaje de embasado de .289, 51 empujadas, 47 anotadas, 112 indiscutibles y 14 para la calle en 432 turnos, además de 13 bases estafadas.





Uno que con el tiempo ha hecho crecer su reputación y presencia no solo con las Águilas de Zulia en la LVBP, sino en las Grandes Ligas, es José Pirela.. el nacido en Valera es otro de esa población de talento criollo que inunda el mejor béisbol del planeta. Cabe destacar que desde su llegada a San Diego proveniente del Bronx en 2016, ha trabajado arduamente y no le ha quitado la vista a su meta de ser regular, algo que sin duda poco a poco ha ido concretando.

Además, con esa entrega que siempre lo caracteriza, se ha sabido desempeñar de manera bien productiva para su escuadra bajo cualquier rol en el terreno de juego, participando la pasada campaña en 71 ocasiones como jardinero, y 17 de ellas en el infield.

Con el madero, el calurosamente apodado Águila Negra, bateó para .288 con porcentaje de embasado de .347, 40 carreras impulsadas, 43 anotadas, 90 imparables y 10 estacazos de vuelta completa en 312 turnos al bate.





En julio de 2016, David Peralta se vio obligado a pasar por el quirofano tras sufrir una lesión en un tendón de muñeca derecha, lo que llevaría a perderse el resto de dicha temporada. No obstante, para sorpresa de propios y extraños, el valenciano haría un regreso triunfal después de su total recuperación.

Peralta en 140 juegos que disputó, volvió a demostrar su buena defensa desde los jardines, algo que también supo complementar con su madero, tal como lo hizo en 2016 liderando el viejo circuito en triples (10). En su cuarta temporada con los D´Backs, bateó para .293 con un porcentaje de embasado de .352, 57 carreras impulsadas, 82 anotadas, 154 imparables y 14 vuelacercas en 525 apariciones en el plato.





Y claro, sé que acá puedo pasar horas y horas mencionando esa amplia y sensacional gama de brillantes perlas..

Bien sea la sobresaliente labor del marabino Jhoulys Chacín desde la lomita en ya nueve temporadas con diferentes equipos, las elegantes manos de Eduardo Escobar u Orlando Arcia en el campocorto, el muy merecido asentamiento de Jesús Aguilar y Junior Guerra con una organización, el constante ímpetud de Alexi Amarista, las cada vez más educadas mascotas de José Sucre y José Lobaton, el irrumpir de Germán Márquez como abridor e incluso el asombroso año de novato para el lanzador Antonio Senzatela.

Todo esto reafirma el porque Venezuela ha sido sido por muchos años uno de los países que más exporta peloteros -después de la República Dominicana- al big show, y más los que están por venir.

¿Recuerdan esas ansias que mencioné empezando esta nota?

Sin duda que todo esto las revive.


viernes, 12 de enero de 2018

Continua la hegemonia





¿Qué mejor manera para arrancar el 2018 que recapitular el décimo septimo título conquistado por la Universidad de Alabama en el fútbol americano colegial?

Así como lo leen, tras una de las finales de campeonato más emocionantes hasta la fecha, el sabio de mil batallas -Nick Saban- ha vuelto a salir por la puerta grande este lunes junto con el mejor programa universitario de fútbol americano de todo Estados Unidos en la última década, que por su puesto, el mismo Saban ha ayudado a levantar desde su llegada en 2007.

Como todo juego decisivo, ambas escuadras llegaban en un momento increíble tanto emocional, como en nivel; Alabama venía de cobrar su revancha personal de la final del año pasado ante los Clemson Tigers 24-6 en el Sugar Bowl disputado en el Superdome de New Orleans. Mientras que Georgia hizo lo propio en el tradicional Rose Bowl contra el favorito Oklahoma Sooners del hiesman Baker Mayfield, en un electrizante encuentro decidido en tiempo suplementario con marcador final de 54-48.

Aunque por muy parejos que se veían en el panorama y tener en común haber derrotado a dos poderosos conjuntos. Alabama iba seis veces más favorito que Georgia en Las Vegas, 3.5 puntos para ser exactos.

Si los detallamos más de cerca, descubrimos que los Crimson Tide (Alabama) en la temporada 2017 fueron la cuarta mejor ofensiva, la segunda mejor defensiva, quincuagésima sexta en equipos especiales y número cuatro de la nación. Por otro lado, los Bulldogs (Georgia) quienes culminaron como la quinta mejor en ataque, tercera mejor en defensa, cuadragésima sexta en equipos especiales y número tres en general, primera vez que pelearían por el campeonato nacional desde 1980.

La mesa estaba más que servida, y el Mercedez-Benz Stadium de la ciudad de Atlanta era el centro de atención, prueba de ello fue ser abarrotado con un total de 77,430 personas, superando la asistencia de la final de 2016 en Tampa de 74,512 almas. Además, el partido contaba con un incentivo para ambos head coaches, Nick Saban se enfrentaría nuevamente a un ex-asistente, esta vez a Kirby Smart, ese quien fuera su coordinador defensivo hasta hace apenas dos años.

Ya adentrándonos en materia del encuentro...


Georgia sorprendió a propios y extraños al verse muy superior a su rival, estableció un juego aéreo que estaba siendo bastante efectivo pero algo inesperado desde el mismo inicio, ya que es conocido que su más eficaz ataque es por tierra junto a sus corredores Nick Chubb y Sony Michel, por lo que cuyos focos estaban en ellos. A su vez, la defensa realizó un magistral trabajo al limitar el ataque de Alabama a cuatro "tres-y-fuera" en la primera mitad.

Las malas noticias empezaban a llegar, la ofensiva de Jalen Hurts no terminaba de carburar en lo absoluto, y su defensa -mayor fortaleza- estaba siendo desbordada por un ataque que iba directo a la yugular, obra de Jake Fromm, QB de primer año quien se vio muy cómodo desde los controles en la primera mitad al completar 11 de 23 pases para 126 yardas, pese a de sufrir una intercepción y balones sin atrapar por parte de sus receptores.

Y es aquí donde llega la primera curiosidad del partido; los Crimson Tide se iban al descanso blanqueados 13-0, donde la única oportunidad que tuvieron de sumar fue un gol de campo de 40 yardas que falló Andy Pappanastos en el primer cuarto, logrando así Georgia algo que no ocurre muy a menudo; blanquear a un equipo de Nick Saban en los dos primeros cuartos, una verdadera rareza que no sucedía desde 2016.

Esta era la quinta vez acontecía tal cosa en una final de campeonato, y en las previas cuatro jamás hubo alguna capacidad de reacción ganadora, las estadísticas comenzaban a jugarle en contra.

Ya para el inicio del tercer cuarto, la mentalidad de Alabama cambió radicalmente, Nick Saban -como zorro viejo que es- no le tembló el pulso para sentar a su QB titular, quien estaba teniendo un pésimo partido apenas completando tres de ocho pases para 21 yardas, fue así como tomó el campo quien sería el protagonista de la noche, el zurdo novato Tua Tagovailoa.

El quarterback de primer año entró literalmente a matar, en su primera serie ofensiva mostró un ímpetu increíble pero, sin concretar mucho, la defensa de Georgia aún seguía tan férrea como en la primera mitad. Al volver a los controles, Tagovailoa guió al ataque de Alabama a anotar el primer touchdown de la noche para ellos, entrando al partido de manera oficial y recortando distancia.

De igual forma, el ataque de los Bulldogs no iba a ceder ni por un instante, ya que Fromm volvió a demostrar su portentoso rifle de pitcher -que una vez fue- con un pase de 80 yardas conectando con Malome Hardman, quien haría una asombrosa atrapada para nuevamente anotar de a seis.

Mientras transcurría el tiempo, Alabama anotaría par de goles de campo y la defensa empezaba a relucir su casta limitando a Chubb y a Michel a menos de 100 yardas cada uno, todo gracias a la lineros defensivos Raekwon Davis y Da´Ron Payne, así como también a los linebackers Mack Wilson -con 12 tackleadas- y Rashaan Evans -con ocho-, principales motivos por el cual el ataque terrestre de Georgia no fue tan contundente ya bien adentrado el encuentro.

Los pupilos de Kirby Smart aglomeraron un total de 133 yardas con 45 acarreos, Alabama permitió 39 yardas más del promedio que permitieron en toda la temporada, pero que al final no llegó a ser tan efectivo ni ser factor determinante para Georgia dado al ascenso de la defensiva Carmesi.

Pese a contar con un Tagovailoa bien revulsivo en los controles, la ofensiva de los comandados de Nick Saban le costaba aún entrar en ritmo, casi que desmotivados y un tanto frustrados, desde los sidelines empezaron a surgir problemas internos en donde el defensivo Mekhi Brown, tuvo un fuerte encontronazo con uno de los miembros del personal atlético del equipo, haciendo quedar muy mal al conjunto de Alabama en el aspecto disciplinario. Pero el mismo Brown, se reivindicaría más adelante con una tackleada fundamental en un intento de regreso de patada de Mecole Hardman, y así evitar un avance letal de Georgia.

Ya para el último cuarto, llegaría una jugada clave para Alabama: cuarto down y cuatro por avanzar en la yarda siete de Georgia, el joven hawaiano lanza un pase de anotación de siete yardas a Calvin Ridley para empatar el encuentro con tres minutos por jugar.


Casi que de inmediato, Georgia no pudo ser capaz de llevar el balón a territorio rival, y nuevamente Alabama tomaría posesión del ovoide para en esta ocasión sepultar el partido. Con solo tres segundos en el reloj, Pappanastos vuelve a fallar un intento de gol de campo de 36 yardas que valía el trofeo de campeón.

Con los nervios que se sentían incluso en la propia tribuna del estadio, llegó el tiempo suplementario, pero lo mejor estaba por venir..

Georgia logró anotar un gol de campo de 51 yardas gracias a Rodrigo Blankenship, obligando de esta menera a Alabama de al menos igualar el marcador y seguir jugando. En la primera jugada, Tagovailoa es capturado 16 yardas detrás de la linea de golpeo, retrocediendo un mundo el ataque carmesi, pero en segundo down y 26 yardas por avanzar, el joven QB lanza un pase de 41 yardas a DeVonta Smith logrando la dramática anotación para conquistar el campeonato nacional.

Acá lo que fue ese magistral pase ganador..





Tras toda la algarabía del tal desenlace que arropó incluso al mismo Saban con justa razón, Tua Tagovailoa termina siendo nombrado MVP del encuentro al completar 14 de 24 pases con 166 yardas, una intercepción y tres touchdowns.

A veces es casi que absurdo como el deporte te sorprende tan gratamente; ver el génesis de una carrera empezar a echar raíces de una forma bastante inesperada.

La pregunta que muchos se harán tras todo esto es.. ¿Cuánto temple debes tener para tomar una decisión de ese calibre en tales circunstancias?

Total liderazgo, plena confianza y conocer muy bien a tus jugadores son las claves, y son las que hacen ser Nick Saban a Nick Saban, volviendolo a poner en lo más alto de fútbol americano colegial.

Con esto, la Universidad de Alabama sigue demostrando con creces como ser exitosos, que a pesar de perder jugadores debido a sus graduaciones año tras año y otros lesionados, aún tenga la capacidad de abrirse paso como el mejor programa de fútbol americano colegial en la nación. Otra cosa a resaltar, es el excelente trabajo de reclutamiento anual de los mejores jugadores de High School en todo Estados Unidos, y muchos de ellos terminan como los mejores prospectos en la NFL.

Y hablando del máximo nivel, para este próximo draft de la National Football League, Alabama va a exportar talento como de costumbre y según fuentes, son siete en total: Minkah Fitzpatrick, Calvin Ridley, Rashaan Evans, Ronnie Harrison, Anthony Averret, Da´Ron Payne y Bo Scarbrough.

En cuanto a Georgia y a pesar de la derrota, tienen un muy buen futuro en su equipo, juventud que se irá puliendo conforme pasa el tiempo, además que ya cuentan con una excelente e importante experiencia como la reciente, en la que también exportarán lo suyo a la NFL.

Por increíble que parezca, este es el segundo equipo del estado de Georgia que pierde una final tras una amplia ventaja, si se preguntan quien es el otro equipo, acá esta la respuesta.

Se pudo concretar esa final tal como esperábamos y queríamos muchos, una de alta tensión y llena de mucha emoción que nos muestra que la Dinastía Saban sigue ahí, ¿y ahora? nos toca esperar una nueva temporada, pero mientras, les dejo algunas curiosidades de esta final de campeonato y son las siguientes..

  • Nick Saban conquistó su sexto titulo nacional -quinto con Alabama-, su primero lo consiguió con LSU en 2003. Además de Saban, los únicos head coaches activos en lograr tan prestigioso lauro en el fútbol americano colegial son: Urban Meyer con Ohio State en 2014, Dabo Swinney con Clemson en 2016 y Jimbo Fisher con Florida St. en 2013.
  • Nick Saban va invicto contra sus ex-asistentes: 12-0 en total. Jim McEwain (3-0), Derek Dooley (3-0), Mark Dantonio (2-0), Will Muschamp (2-0), Jimbo Fisher (1-0) y ahora Kirby Smart (1-0).
  • Se puede notar un amplio domino de la SEC (Southeastern Conference) sobre las demás divisiones, ya que han conquistado 10 títulos en las últimos 15 temporadas.
  • La reventa estuvo más costosa que nunca, $2,319 por un ticket, cuando el pasado año en Tampa estuvieron en $1.391.
  • Contando la presente, en los últimos dos años han habido múltiples remontadas históricas en el deporte estadounidense: los Patrios en el Super Bowl LI, los Cubs en la Serie Mundial 2016, la de Clemson en la final pasada y la de los Cavaliers en The Finals de 2016.
  • Los Bulldogs disputaron esta final casi que en condición de local, siendo este el séptimo en hacerlo desde el nacimiento de la en otrora llamada BCS (Bowl Championship Series) hoy College Football Playoffs. Anteriormente fueron: Florida St. en Miami Gardens en el año 2000; LSU en tres ocasiones en New Orleans en el 2003, 2007 y 2012; USC en Pasadena en 2005 y la Universidad de Florida en Miami en 2008. Tan solo cayeron derrotados: Florida St en 2000, USC en 2005 y LSU en 2011.