viernes, 25 de agosto de 2017

Sabermetría: la evolución del juego





Podría afirmarse con toda certeza que el béisbol es el deporte más completo en cuanto a estadísticas se refiere, y que por más increíble que parezca, cuenta con una amplia variedad de datos que han sido aglomerados de manera muy minuciosa por más de un siglo, si, más de 100 años, desde incluso antes de fundada la Major League Baseball. Entre ellos está el muy conocido promedio de bateo (AVG.), carreras impulsadas (RBI), cuadrangulares y hasta la cantidad de victorias para un lanzador, esas estadísticas que han quedando en la memoria de los fanáticos a través de los años, desde esa época del legendario Ty Cobb y Joe Shoeless Jackson, hasta nuestros días con Mike Trout o Bryce Harper.

Y precisamente hablando de años recientes, estas estadísticas están siendo complementadas e incluso en ocasiones cuestionadas por una interrumpiente tendencia de análisis -que muchos de ustedes seguro la han escuchado aunque sea por encima- conocida como: Sabermetrics, o Sabermetría en nuestro idioma.

Entonces, la pregunta que se pueden estar haciendo muchos es: ¿Qué es la Sabermetría? ¿con qué se come eso?.

Bueno, es el mero estudio del béisbol a través de evidencia más objetiva, específicamente por medio de estadísticas, cuyo fin es medir de manera eficaz las actividades que se suscitan dentro del campo de juego. El término es derivado del acrónimo SABR, el cual hace referencia a la Sociedad para la investigación del Béisbol Americano, según sus siglas en inglés (Society for American Baseball Research), entidad que fue fundada en 1971 por Bob Davis. Pero el término Sabermetrics como tal fue acuñado en 1980, cuando Bill James hizo referencia al mismo por medio de uno de sus escritos sobre béisbol conocidos como Baseball Abstracts.

Para ser más específicos, la Sabermetía se concentra en evaluar cómo afectan las estadísticas individuales y colectivas de los jugadores al récord de ganados y perdidos de un equipo de béisbol. La lógica detrás de esto es que para que un equipo sea exitoso debe ganar más juegos que sus contrincantes, lo cual se logra mediante la anotación de carreras o por medio de la prevención de ellas. Es por esto que esta técnica se enfoca en medir los aportes de un jugador en términos de carrera, que al final puede ser traducido en cantidad de victorias para el equipo.

Dentro de sus usos más comunes, están los de evaluar el desempeño de diferentes jugadores durante una temporada para determinar quiénes son los justos merecedores de premios como el MVP, Cy Young, Guante de Oro, o para la comparación de jugadores de diferentes épocas, que gracias a este sistema, es un tanto posible hacerlo entre Lou Gehrig y Cal Ripken Jr. por poner un ejemplo. Asimismo, la Sabermetría busca predecir el performance de un jugador en el futuro y así poder estimar su valor en el mercado para fines de cambio o para su contratación a través de la agencia libre.

Otra función de los análisis sabermétricos, es la de explorar esos conceptos arraigados en el mundo del béisbol que no han sido suficientemente estudiados, y que a través de eso, permitirá valorar su veracidad y eficacia. Ejemplo de ésto sería el efecto que tendría un parque en las estadísticas de un jugador o la medida en que contribuye la defensa a la conquista de victorias, cosa que se ha comprobado.

¿Recuerdan cuando en otrora, con solo al ojo por cierto, los Scouts -o incluso nosotros mismos- al ver el promedio de un bateador o la efectividad de un lanzador, se podía determinar que tan productivo y bueno podía ser? esos eran argumentos suficientes a considerar en un pelotero, donde la Sabermetría -aún en formación- no era lo que es hoy en día.

No se puede negar que este tema se ha ido estableciendo en estos tiempos a tal punto que con solo esos números mencionados anteriormente, ya no es suficiente a la hora de firmar un jugador, o de otorgar cierto galardón. Es aquí donde surge una nueva interrogante, que es: ¿Cuales son esos datos tomados en cuenta?

Aparte del promedio de bateo (AVG), promedio de fieldeo (FPCT) y efectividad de un lanzador (ERA), estas son algunas de ellas:

OBP (On Base Percentage): es español traduce a "Porcentaje de Embasado", este determina la frecuencia en que un bateador alcanza la base por cualquier motivo que no sea por error de fieldeo, jugada de selección, obstrucción del outfield, o una interferencia del catcher. Se calcula sumando los imparables, boletos y pelotazos, dividido entre el resultado de la suma de turnos al bate, boletos, pelotazos y flies de sacrificio.

SLG (Slugging Percentage): traduce a "Porcentaje de Slugging", determina las bases totales entre los turnos al bate. Este se calcula al sumar los imparables sumados a la cantidad de dobles multiplicados por dos, sumados a la cantidad de triples multiplicados por tres, sumando los cuadrangulares multiplicados por cuatro. El total, son las bases alcanzadas y se dividen entre los turnos al bate.

OPS (On Base Plus Slugging): traduce como "Porcentaje de Embasado más Slugging", permite medir la efectividad ofensiva general de un bateador, y se calcula mediante la suma del OBP y el SLG.

OPS+ (On Base Plus Slugging Plus): traduce a "Porcentaje de Embasado más Slugging Ajustado", como su mismo nombre lo dice, es un ajuste del OPS. Si se compara con el OPS jugador por jugador, se puede notar que regularmente beneficia a los jugadores que tienen un Slugging alto sobre los que tienen un OBP alto. El Sluggling promedio en Grandes Ligas es casi dos veces el OBP promedio. Es por esto que se crea esta estadística que las convierte en la misma escala y además ajusta la ventaja o desventaja de jugar en un determinado parque.

wOBA (Weighted On Base Average): traduce a "Promedio de Embasarse Ponderado", tiene como objetivo equilibrar los valores porcentuales provenientes de la sumatoria del OBP y el SLG (OPS), lo interesante de esta estadística, es que el OPS tiende a favorecer porcentualmente a peloteros con Slugging más altos ya que este último sobrestima el valor de los dobletes.

Es calculado tomando en cuenta el valor de carreras que tiene cada evento ofensivo, y se multiplica por la cantidad de veces que el bateador de embasó mediante los mismos, para luego ser dividido por la cantidad de turnos al bate. Cabe destacar que dichos eventos a la ofensiva son previamente multiplicados por 0.15 (15%) con el fin de ajustar a una escala similar a la del OBP.

wRAA (Weighted Runs Above Average): traduce como "Carreras Pesadas por Encima del Promedio", estadística basada en el wOBA, que mide cuantas carreras aporta un jugador por encima del promedio de la liga en término de carreras., un pelotero que cuente con un wRAA positivo, es un jugador que está aportando ofensivamente a su equipo en términos de carreras por encima del jugador promedio de la liga. Ya que el wRAA se mide en carreras, es sencillo convertir en victorias para determinar cuanto aporta un jugador en ese renglón por encima del promedio.

Se calcula el wOBA individual del jugador, luego se compara al wOBA promedio de la liga. Un wOBA promedio es de .338. Este número luego es dividido por 1.15, que es el número utilizado a los fines de poner el wOBA en la misma escala del OBP. Y para terminar, el resultado es multiplicado por la cantidad de turnos al bate. Esto significa que si se tienen dos jugadores con promedios de wOBA iguales, es que tenga la mayor cantidad de turnos al bate, tendrá el mayor wRAA.

WHIP (Walks and Hits per Innings Pitched): traduce a "Bases por bolas e Imparables por Innings Lanzados". Esta estadística concierne únicamente a los lanzadores, y como bien su nombre lo dice, mide la cantidad de bases por bolas e imparables permitidos por cada inning lanzado. Un ejemplo de ello, es que si un lanzador en una temporada otorga 45 boletos y permite 182 imparables en 200,00 innings de labor, se suma 45 más 182 y el resultado se divide entre los 200,00 innings lanzados. Entonces su WHIP sería de 1.135, que viene siendo un número promedio en las Grandes Ligas en este rubro.

WAR (Wins Above Replacement): traduce como "Victoria Sobre Reemplazo". Esta es considerado un valor, más no una estadística, muy tomadas en cuenta por MLB, y se puede decir que el WAR es una plataforma donde se abarcan los aspectos del juego que nos indican el aporte de un jugador en la fabricación -o salvar- de carreras durante toda una temporada por encima de un pelotero de salario mínimo disponible en la agencia libre o en Triple A. Se calcula que por cada 10 carreras sobre el reemplazo que aporte un jugador, eso equivale como una victoria más para el equipo a lo largo de una temporada.

En la campaña de 2016, tanto Mike Trout (10.5) como Kris Bryant (7.7), fueron nombrados como los MVPs, y mucho tuvo que ver sus altos porcentajes de WAR, liderando en sus respectivas ligas. No es que sea el santo grial de las estadísticas o valores, pero influye y mucho en las victorias aportadas a sus escuadras. 

Recordemos que este método -la Sabermetría-, puede que abarque y estudie todos los aspectos/actividades dentro del terreno de juego que repasamos previamente, pero no olvidemos que es tan solo una referencia y no es una ciencia exacta en cuanto a probabilidades se refiere, ya que en el béisbol convergen muchos factores que influyen en la victoria o derrota, porque como todos sabemos, el futuro es impredecible.

Créanme que para muchos, esto es mucha información un tanto complicada de entender para el que no conozca del tema, lo sé, no es fácil digerir tanta data como si fuera esto una clase de matemáticas, pero es la manera como se determinan tantas estadísticas de miles de peloteros que hacen vida en la Gran Carpa. 

Algunos podrán pensar que este fenómeno le pueda quitar diversión al juego entre tanto número y formulas -que en lo personal me parece fascinante-, pero sencillamente, hay que ir familiarizarse con ello porque esto, señores, es el presente y futuro del juego, que viene tomando una forma sólida desde el Moneyball de Billy Beane. Y a esa parte también quería llegar, a esos Athletics que bajo este innovador sistema, lograron cosas que nadie pensó que alcanzarían a pesar de que nunca llegó el rotundo éxito a la cuidad de Oakland, aunque si en la cosa este, específicamente en Boston.

Además, la contribución de la tecnología ha ayudado a que todo esto vaya en pro, sin dejar de mencionar al Statcast de MLB con sus datos interesantes que proporciona a diario, como medir la distancia de cuadrangulares, velocidad de salida del batazo, y otros más.

Así que, seamos todos bienvenidos al futuro, que ya nos encontramos en el.


viernes, 18 de agosto de 2017

Leyendas #2: Little Louie




El segmento de Leyendas vuelve para una ocasión muy especial, en su segunda edición conmemoramos los 33 años de haber sido exaltado a Cooperstown el personaje en relación, hablamos de nada más y nada menos que del único. Luis Aparicio.

Para los que no lo conocen lo suficiente, al final de leer este pequeño pero significativo homenaje, entenderán el porqué de la grandeza de su legado.

Luis Ernesto Aparicio Montiel nació en Maracaibo el 29 de abril del año 1934, creció en una familia beisbolera por excelencia, ya que tanto su padre, Luis Aparicio Ortega apodado "El grande de Maracaibo" y su tio, Ernesto Aparicio, fueron en su momento figuras reconocidas en la capital zuliana, además de ser dueño de los ya desaparecidos Gavilanes de la también extinta Liga Occidental.

Como de pan no solo vive el hombre, Aparicio en su adolescencia jugaba voleibol para el Liceo Baralt, pero ya dedicándose a la pelota, y en tan solo 14 meses como pelotero amateur, jugó en equipos como: Garaje la Principal, Policía de Maracaibo, La Deportiva, Gavilanes Jr, Valdespino, Policía de Caracas y Cardenales de Carora, propiedad de Antonio Herrera, último equipo aficionado donde militó, dejando constancia de su brillantes habilidades para el béisbol.

En el año 1953, fue seleccionado como miembro del equipo venezolano en la Serie Mundial de béisbol amateur disputada en la ciudad de Caracas desde el 12 de septiembre al 9 de octubre, donde Venezuela logró la medalla de plata perdiendo ante Cuba. Luis Aparicio en dicho torneo jugaba en el jardín izquierdo y como primero en el orden al bate.

Tan solo un mes después, es cuando hace su debut como jugador profesional con tan solo 19 años de edad y precisamente en el equipo de su tío Ernesto, exactamente el 18 de noviembre contra el equipo Pastora, quienes eran los eternos rivales en dicha liga. En tal memorable día para la familia Aparicio, Luis recibía por parte de su padre un bate antes del inicio del partido, y al salir a cubrir la defensa, le entrega en sus manos el guante, en analogía de una generación que concluye concediéndole el legado a una que nace.

Su talento con el guante, una implacable agilidad tanto mental como para robar bases, fue que atrajo la atención de los Indians, que para aquel entonces, el Manager General del equipo de Cleveland era Hank Greenberg, figura destacada de los Detroit Tigers en años previos. Greenberg, al ver la baja estatura del prospecto venezolano, desistió de firmarlo al manifestar que era "muy pequeño" para jugar en Las Mayores, ¡vaya error!. Es ahí cuando el venezolano Alfonso "Chico" Carrasquel, campocorto regular de los White Sox para la época, le recomienda al Manager General del equipo, Frank Lane, firmar a Aparico, concretándose por $5.000 dolares el primer año.

Sus pasantias en el sistema de granjas fueron un tanto fugases, su primer año fue en Waterloo con los White Hawks, y al siguiente sube a Doble A en la sucursal de Memphis. Ya a la edad de 22 años hace su primera aparición en las Grandes Ligas el 17 de abril de 1956 como campocorto y remplazando a su compatriota, el Chico Carrasquel. Día que curiosamente, los del sur de la ciudad de los vientos recibían a los Indians en el Comiskey Park, ese equipo que una vez le negó la oportunidad de vestir su uniforme. Aparicio inició como octavo en el line-up de los patiblancos, ligando de 3-1, anotó una carrera y evitó un doble play.

En dicha temporada, conectó 142 imparables, recibió 34 boletos, estafó 21 bases, ligó tres cuadrangulares, impulsó 56 carreras y anotó 69 en 533 turnos al bate, dejando .266 de promedio al bate, .311 de porcentaje de embasado, lo que le valió para ser nombrado Novato del Año en la Liga Americana con 22 votos de 24 posibles por encima de Tito Francona y Rocky Colavito, convirtiéndose en el primer latinoamericano en conseguir este prestigioso laurel.

El año 1959 fue un tanto especial para Luis, ya que fue su primera temporada como líder en bases robadas en la Liga Americana -y en general-, con 56 estafadas. Adicionalmente, fue segundo en para el premio MVP en el joven circuito tan solo por detrás de su compañero Nellie Fox, obtuvo su segundo Guante de Oro, y fue pieza fundamental para que los White Sox ganaran el banderín de la Liga Americana por primera vez desde el escándalo de los Black Sox en 1919, una oportunidad de oro de reivindicarse tras ello pero, caerían en 6 encuentros ante Los Angeles Dodgers.

Estuvo con los patiblancos hasta 1963 al ser traspasado a los Orioles, donde se codeo con peloteros de élite como: Frank Robinson, Jim Palmer y Brooks Robinson. Logra conquistar en su segunda oportunidad un anillo de campeón en la Serie Mundial de 1966 contra los todo poderosos Dodgers de Sandy Koufax y Don Drysdale en tan solo cuatro juegos. Además de tener en su palmares un campeonato y ser líder en imparables en el viejo circuito, continuó siendo ese jugador con una perspicacia única en robar bases, a quien se le acredita haber revivido ese arte en Las Mayores, mientras que su intachable defensa seguía intacta año tras año.

Cuando finaliza la temporada de 1967, regresa a Chicago ya como una figura más que consagrada en el mejor béisbol del mundo, donde sumaría sus últimos dos Guantes de Oro de su muy lucrativa carrera.

En 1970, se enrumba a la costa este de los Estados Unidos para vestir el uniforme de los Red Sox por $100,00.00 y tres temporadas. En su zafra final, dejó promedio ofensivo de .271, impulsa 49 carreras, conecta 135 imparables y alcanzaría su base estafada número 500 de por vida ante los Yankees el 5 de julio.

Al finalizar la temporada de 1973, el hijo prodigio de Maracaibo y Venezuela le dijo adiós al béisbol a sus 39 años de edad, dejando un sin fin de números y récords. Recibió una gran cantidad de reconocimientos, incluyendo 10 Juegos de Estrella -tres de ellos de doble cartelera y campocorto titular en todos ellos-. nueve Guantes de Oro (1958-1962, 1970-1972), líder estafador de almohadillas en nueve campañas consecutivas desde 1956 a 1964 (superando las 50 en cuatro campañas). Al momento de su retiro, Aparicio era líder de todos los tiempos en juegos jugados en el campocorto (2.583), asistencias (8.016) y doble plays (1.553). Incluso el récord de más campañas como líder en porcentaje defensivo por un campocorto, con 8, establecido por Everett Scott y Lou Boudreau.

Esperen, que esto no acaba aquí, hay más. Tuvo 13 zafras consecutivas con apariciones en el plato suficientes para calificar por el titulo de bateo con un porcentaje de embasado menor de .325, un récord en las Grandes Ligas, ya que su OBP estaba ligeramente por encima de un campocorto promedio durante su época; .311 vs .309. Una hazaña más impresionante fue su racha de 16 temporadas con más de 500 turnos al bate, empatado con en la quinta mejor en la historia de las Grandes Ligas.

Deténganse un momento a ver los nombres de los que jugaron en su época, con los que hizo equipo y con los que tenia en la acera de enfrente, para que vea que tener esos números que Don Luis logró, no es uno más del montón.

Cabe destacar que Aparicio no jugó otra cosa que no fuera la posición número 6, que de esos 2.583 partidos en el campocorto, duró como récord en Las Mayores en esa posición hasta el mayo del 2008, cuando su compatriota Omar Vizquel lo supero en ese rubro. Sus 2.677 indiscutibles también fue una marca impuesta por el zuliano que sobrepasó Vizquel en junio de 2009, así como también sus 2.673 imparables como shortstop, quebrada por Derek Jeter en agosto del mismo 2009. Es decir, que sus marcas han sido superadas por solo pocos después de casi 40 años, eso habla y mucho de la grandeza de Little Louie.

Pero su grandeza estaba aún por concretarse eternamente, en 1984 y en su sexto año de elegibilidad, logra ser el primer venezolano en ser exaltado a Cooperstown con el 84,62% de los votos, su dorsal 11 fue retirado por los White Sox e inmortalizado al Salón de la Fama de los Orioles. En 19 campañas en las Grandes Ligas, participó en 2.599 juegos, conectó 2.677 imparables en 10.230 turnos con .262 de promedio vitalicio, además de 394 dobles, 83 cuadrangulares, 791 impulsadas, 1.335 anotadas y 506 bases robadas. En cuanto al guante se refiere, culminó con .972 de promedio defensivo, lideró la Liga Americana en ocho oportunidades en ese rubo, siente en asistencias, y cuatro en corredores puestos out. Lo que le valió para que Major League Baseball lo colocara en el equipo del Siglo XX.

Un dato curioso, es que en la temporada 2005 en las Grandes Ligas, los White Sox lograron alcanzar el terreno sagrado de la Serie Mundial dirigidos por Oswaldo Guillén, era la primera vez para los del sur de Chicago en un clásico de otoño desde 1959. Para el Juego 1, Aparicio fue el encargado de lanzar la bola ceremonial ante una afición que lo ovacionó demostrando que no olvida a sus héroes. Y para el año entrante, su estatua de bronze fue develada en el U.S Celluar Field junto con la del en otrora segunda base Nellie Fox, ambos en posición para una doblematanza, una imagen que se repitió con mucha frecuencia por muchos años, quedó inmortalizada para todos los fanáticos en Chicago.

No podemos pasar por alto su participación en la pelota invernal venezolana, donde logró conectar 393 imparables de por vida. Jugó durante 13 temporadas vistiendo los uniformes de los Leones del Caracas, Tiburones de La Guaira, Águilas del Zulia, Tigres de Aragua y Cardenales de Lara, participando en calidad de refuerzo en una Serie Final con los extintos Industriales de Valencia.

Cuando el Salón de la Fama del Béisbol Venezolano abrió sus puertas en la ciudad de Valencia en 2003, Don Luis fue exaltado en la primera clase junto a figuras criollas como: Alejandro Patón Carrasquel, Victor Davalillo, César Tovar, Vidal López, José de la Trinidad Carrao Bracho, y sin dejar por fuera a quien fuera uno de sus mentores, Alfonso Chico Carrasquel. Igualmente, fue incluido en el Salón de la Fama de la Herencia Hispana en el año 2007.

Posterior a su retiro, se dedicó a ser estratega en la LVBP con las Águilas del Zulia, Navegantes del Magallanes, Cardenales de Lara, Tiburones de la Guaira y Petroleros de Cabimas -hoy Bravos de Margarita-. Pero si hay algo que si ha caracterizado a Luis Aparicio, ha sido su honestidad, firmeza, compromiso y responsabilidad durante su vida, eso lo llevó a apartarse de los dugouts debido a que en muchas ocasiones ha afirmado de que los peloteros no tienen la ardua disciplina de antaño, y al imponer la manera que debe ser, muchos jugadores no toleraban tales métodos.

Como todos sabemos, el estadio de las Águilas del Zulia, lleva el nombre de Luis Aparicio El Grande, en memoria del padre de Don Luis, pero todo el complejo deportivo lleva el nombre de Luis Aparicio Montiel.

Añadiendo más importancia al intachale e increible legado, se empezó a entregar en 2004 el premio Luis Aparicio, para el mejor jugador venezolano en la temporada previa de las Grandes Ligas, en donde votan periodistas deportivos en Venezuela. En Maracaibo, se festeja el 11 de noviembre como el día de Luis Aparicio, en referencia a su característico dorsal número 11.

Hoy, a sus 83 años de edad goza de buena salud, y reside en la ciudad larense de Barquisimeto. Sin duda que la magnitud de sus logros son de admirar, no solamente por sus capacidades en el terreno de juego y fuera de el, sino por su constancia demostrando de que cualquier cosa en esta vida es posible, incluso teniendo las posibilidades en contra, y sobre todo, por ser hijo de esta tierra, nuestra tierra, por eso tendrá nuestro eterno respeto, a un ser humano íntegro y luchador.

No queda más que agradecerle por tanto, y desearle.. !Larga vida, Don Luis!


lunes, 7 de agosto de 2017

¿Nueva era de cuadrangulares?





No se puede negar que a todo fanático de este grandioso deporte, lo emociona un cuadrangular de cualquier característica o en cualquier circunstancia, eso gracias a que a través de la historia siempre han aparecido en escena personajes que han maravillado a toda una afición y al mundo del béisbol en general, con sus batazos de vuelta completa, rompiendo todo tipo de marcas plasmadas por héroes anteriores, quienes en su mayoría han alcanzado la inmortalidad de Cooperstown.

Empezando por Babe Ruth, de los primeros ídolos en Estados Unidos en la década de los 20, pasando por la justa entre los M&M Boys por destronar al Bambino en la temporada de 1961; Mickey Mantle y Roger Maris. La marca de por vida de Hank Aaron en 1974 al rebasar los 714 de Ruth, 37 años más tarde la muy polémica batalla de Mark McGuire y Sammy Sosa ambos superando los 61 de Maris, y finalizando con Barry Bonds en 2001, al imponerse como líder absoluto en este departamento, apartando a todos los anteriores.

Aunque cabe destacar -y muchos estarán de acuerdo conmigo-, que los sluggers de otrora tienen más merito no solo por la época y porque disputaban menos cantidad de juegos que hoy en día, sino por la manera de como los esteroides mancharon el logro de superar los previos récords de los gratamente recordados Ruth, Maris y Aaron. Era que a final de cuentas y a pesar de todo lo negativo, ayudó -y mucho- a recuperar terreno perdido a las Grandes Ligas.

Esa desmesurada cantidad de jonrones en la gran carpa se redujo de manera considerable al implantarse el famoso sistema anti-doping, dejando en evidencia lo que todos sabíamos.

Esto nos trae al presente, donde la pregunta es: ¿A qué se debe la elevada tendencia de cuadrangulares a partir de esta temporada? sin lugar a dudas se han vueltos más común que en años anteriores, al punto de ir en ascenso rumbo a rebasar los 6000 en forma colectiva, con 16 peloteros con más de 40, camino a superar los 5610 de la zafra pasada, con apenas 8 peloteros superando la barrera de los 40 estacazos. Esto, claro está, genera suspicacia nuevamente en muchos por esa recordada era de las sustancias prohibidas.

Hay múltiples posibles teorías para explicar este fenómeno, y compartiré las mías en particular a continuación..

Empiezo por la más clara, y es el simple hecho de que están de moda -por decirlo de alguna manera-. dado que muchos peloteros abiertamente han confesado haber sacrificado el contacto por el poder de generar más vuelacercas, esto con el fin de conseguir mejores contratos. El campocorto venezolano Elvis Andrus es uno de esos ejemplos, que bajo el mando del estratega Jeff Banister, se le ha visto conectar más largometrajes que en otrora con Ron Washington, quien se negaba a que su primer bate se saliera de sus características habituales.

Otro fuerte motivo es la misma pelota, así como lo lee. El tema ha cobrado vigor a causa de que algunos lanzadores han manifestado percibir cambios en ella a partir de esta temporada. David Price, Chris Archer, Marcus Stroman y Brad Ziegler concuerdan en ello, al testificar sentirla más liviana e incluso más apretada, y si varios lanzadores que trabajan de eso a diario coinciden en el mismo criterio, creo que ellos deben tener la razón, ¿quienes somos nosotros para contradecirlos?.

La creencia sobre este tema, es que Major League Baseball y su fabricante oficial de esféricas, han decidido modificarlas con la mera intención de favorecer a los bateadores. De la cual aún no hay declaraciones ni comunicados formales de ambas partes.

También existe la posibilidad, y esta es por la que más me inclino, es que los jugadores se encuentran ahora mejor preparados hoy en día, tanto físicamente, como de cara a estudiar mejor los lanzamientos y al lanzador en sí, debido a como ha ido evolucionando el béisbol en esta moderna era de la sabermetría.

En cuanto a talento individual, el jardinero de los Marlins, Giancarlo Stanton, está en un año fenomenal en cuanto a este rubro se refiere. Con 37 estacazos -conectando cuatro en los últimos cuatro encuentros-, consigue igualar su mejor marca conseguida en 2012 y 2014, apuntando en sus proyecciones a los 53 e impulsando cerca de 120 carreras en esta campaña.

Adicionalmente, para esta temporada tenemos par de novatos sensación, que no solo han sorprendido por su increíble talento, sino con sus batazos de largo alcance. En la Liga Americana está Aaron Judge, el jardinero derecho rompió el récord que poseía el legendario Joe DiMaggio desde 1936 de más batazos de vuelta completa para un novicio de los Yankees, 29 para ser exactos. El apodado "Juez" aparte de ganar el Derby este año, ha seguido sumando cuadrangulares y hoy cuenta con 35, proyectando un total 52, y a su vez apunta a dejar en el camino a Mark McGuire, quien en 1987 sumó 49 vuelacercas con los Athletics, siendo la vigente mayor cantidad de estacazos para un novato en el joven circuito.

Mientras que en la Liga Nacional se encuentra Cody Bellinger, irrumpió con los Dodgers a finales del primer mes de temporada, y en agosto ya posee 32 para la calle a tan solo seis de quebrar la marca de 38 para un novato en el viejo circuito, establecida por Frank Robinson en 1956 con los Reds. Además, proyecta 47 bambinazos antes del final del calendario regular, también es el único novato en la historia de las Grandes Ligas en conectar 10 cuadrangulares en 10 partidos consecutivos, notable y sorprendente desempeño del joven jardinero, que de seguro será galardonado -al igual que Judge- con el premio al prospecto del año.

Otra de las cosas que favorece a muchos a estos bateadores, son los estadios donde muchos de ellos hacen vida casi a diario, como lo son Marlins Park, Yankee Stadium, Coors Field, Dodger Stadium, AT&T Park, Fenway Park. Sin duda parques donde camina más la bola.

Una de las teorías que no se discute tanto, pero tampoco se puede descartar, es que estemos atravesando una era donde el pitcheo no es tan dominante. Clayton Kershaw, Max Scherzer, Chris Sale y algunos otros serían esas obvias excepciones a la regla.

Ahora, a la luz de estas probabilidades y teniendo en cuenta el pasado ¿habrá la posibilidad de que los anabolicos estén presente nuevamente en los peloteros? quisiera creen que no, ya que en la actualidad existe ese mencionado riguroso y excelente programa anti-doping implementado por MLB, considerado como el mejor de todo el deporte profesional, aunque ya a estas alturas nada de eso nos puede sorprender, como el caso de Starling Marte a principios de temporada suspendido por 80 partidos, y no sabemos con certeza si rondan algunas sustancias que aún no sean detectables en dichas pruebas, esperemos que no por el bien del béisbol.

Sean cuales sean las razones, quiero creer en la integridad del juego, y de que se ha saneado en su mayoría gracias al legado de Bud Selig. Así como Kenesaw Mountain Landis, primer comisionado de las Grandes Ligas, se la devolvió una vez tras el escándalo de los Black Sox en 1919, al implementar vetos de por vida y algunos cambios.

Entonces, ¿estamos ante el inicio de una nueva era de cuadrangulares? independientemente de cuales sean los verdaderos motivos, todo indica que si lo es, y lo mejor del caso, es que nos la estamos disfrutando por todo lo alto en la presente campaña, que sin duda promete traer una muy buena postemporada, y récords interesantes en los años por venir.