Se dice y se lee fácil, pero se acabaron 108 años de larga espera.
El pasado miércoles, fuimos testigos de la historia, algo
de lo que estaba urgida desde hace mucho tiempo la parte norte de la ciudad de
Chicago. Tras años de decepciones, dolorosas e inexplicables derrotas, los
Chicago Cubs lograron titularse campeones del Béisbol de Grandes Ligas, en un
cardiaco 7mo encuentro de Serie Mundial ante los increíbles Cleveland Indians.
La ofensiva de Chicago se hizo presente desde el mismo
inicio del encuentro ante el complicado pitcheo de los Indians, que ni Corey
Kluber ni Andrew Miller pudieron contener. Lo que hizo a Terry Francona mover
su bullpen desde muy temprano. Añadiendo la increíble presentación de Kyle Hendricks,
con 4.2 lanzados y solo 4 hits permitidos.
Ya altura del 8mo inning, los Cubs y sus fanáticos
empezaban a ver como se acercaba lo que por años se les ha negado, pero, como
todo cardiaco partido, no se les iba a ser tan fácil. Con dos outs y tres
carreras de ventaja en la pizarra, Joe Maddon decidió sacar a Jon Lester de su
relevo para traer a su cerrador estrella, Aroldis Chapman, para los últimos
cuatro outs, y ahí fue donde paso factura el sobreuso de Chapman en los últimos
tres encuentros, donde tuvo más de 40 lanzamientos al plato.
La ofensiva de Cleveland logro hacer los ajustes
necesarios contra Chapman, tanto asi, que Rayai Davis, tras un luchado turno,
saco la bola del parque con uno abordo logrando de forma dramática empatar el
encuentro a seis carreras. Los aficionados de los Cubs habrían pensado en la
famosa maldición de la cabra nuevamente ante tal acontecimiento. Tras 9 completos con el marcador empatado, teníamos que
alargar el encuentro, pero, que tuvo que ser detenido por 17 minutos por la
invitada menos deseada, la lluvia.
Reanudada la acción en el 10mo inning, los Cubs con una
férrea actitud de no claudicar, lograron irse arriba en el marcador nuevamente
gracias a un doblete de Ben Zobist a la banda contraria con dos en base, para
luego venir el Venezolano Miguel Montero, con bases llenas, conectar sencillo
al jardín izquierdo y traer una más.
Con esas dos carreras de ventaja, Maddon trajo a Carl
Edwards Jr a tratar de salvar el encuentro. Tras dos tercios sin problemas,
todo parece encaminado, pero llega una base por bola de Brandon Guyer, aprovechando
la desatención de Edwards y Montero para enfocarse en Rayai Davis nuevamente,
logra robarse la segunda. Davis volvió a responder conectando de hit por el
medio del campo lo que trae problemas nuevamente al colocarse por solo una
carrera el partido.
Maddon vuelve con la grúa, ahora trayendo a Mike
Motgomery para sacar el último y más esperado out. Ahora, con uno en circulación,
el turno es de Michael Martinez, que con cuenta de cero bolas y un strike,
Martinez conecta roletazo corto por tercera base, el siempre atento Kris Bryant
ataca la bola, la lanza hacia a Rizzo, y se acaba la Maldición de la Cabra.
Toda una ciudad de fiesta desde la misma noche que
esperaba desde hace mucho, celebración que no solo es por los Cubs, también en
memoria de Ernie Banks, Ryne Sandberg, Pete Alexander. De esos que vinieron
antes y que no pudieron lograr lo que se conseguio concretar hace una semana.
Sin duda alguna, que este es el rey de los deportes, y,
citando al aclamado Ernesto Jerez. "Ningún
deporte genera más emociones que el béisbol".

No hay comentarios:
Publicar un comentario