domingo, 11 de diciembre de 2016

La triste realidad





Como muy bien sabemos, el béisbol es el pasatiempo por excelencia del venezolano mucho antes de la misma existencia de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional, incluso de la época de la Liga Central, y de por su puesto la Liga Occidental de la ciudad de Maracaibo en los años 50, cuyos partidos abarrotaban los estadios para ver pelota de calidad, con jugadores de un alto calibre, tanto criollos como importados, que posteriormente muchos de ellos jugarían y serian estrellas en la MLB, como es el caso de nuestro Luis Aparicio, quien militó con el Gavilanes antes de dar el paso a la gran carpa,

Este majestuoso deporte llego a tierras criollas a finales del siglo XIX, gracias a estudiantes venezolanos provenientes de universidades en los Estados Unidos, que volverían a Caracas con implementos como bates, guantes, pelotas para la práctica del mismo. Posteriormente se vería mucho más influenciado en la sociedad a principios el siglo XX con la llegada de las empresas petroleras Estadounidenses, esto dio paso a la diseminación de dicha disciplina a Venezuela.

Toda esta fantástica tradición de más de 100 años, nos trae al día de hoy, donde vemos que la situación actual que vive el país, afecta directamente al deporte más querido por los venezolanos, y se puede notar a través de la asistencia de los fanáticos, ya que el costo de los boletos se han incrementado increíblemente en comparación a la temporada pasada, que de seguro irá en ascenso. Sumándole también el consumo dentro del recinto, ya sea un refresco, una bebida espirituosa o comida de cualquier tipo, golpea fuerte el bolsillo de fanático, no solamente para sí, también para su familia que le acompañe incluyendo a los pequeños de la casa, que van con la ilusión de ver a sus peloteros favoritos en acción.

Se ha visto afectada incluso esa fanaticada más acérrima que solía abonar todos los años con sus equipos favoritos, dándole así un arduo trabajo a los equipos en reinventarse mediante paquetes especiales, promociones y disminuir a la mitad el precio de los boletos, para llevar al público a los estadios como de costumbre, generándoles pérdidas financieras.

A propósito del tema, algo que es de mucha tradición en el béisbol, es el  apreciado suvenir como lo es una pelota, pero ya se han presentado quejas por parte de algunos equipos, que peloteros y técnicos de conjuntos visitantes regalan muchas pelotas a los aficionados, ya que estas son pertenencia de los que están en condición de home club. Ante esto, la junta directiva ha hecho un comunicado oficial informándole a las ocho organizaciones que no regalen muchas por las dificultades que han tenido con el suministro de esféricas esta temporada, a raíz de la fuerte crisis que atraviesa el país, que no ha sido tan sencillo como en años anteriores. En caso de que esta directriz no sea acatada, la liga se vería en la obligación en aplicar medidas disciplinarias.

Aparte de esto y del deterioro del poder adquisitivo del venezolano, también entra en juego la inseguridad, que es otra de las principales razones del porque muchos fanáticos se ven en la obligación de restringir la cantidad de innings que verán de un encuentro, así sea un duelo entre los eternos rivales, ya que no quisieran exponiéndose a sí mismos y a sus allegados en una situación peligrosa a las afueras del estadio o en cualquier parte de la ciudad a altas horas de la noche, puesto que tampoco el estado cumple con esta necesidad básica de velar por sus ciudadanos. Por eso, aun en contra de sus voluntades, aplican estas medidas necesarias para salvaguardar su integridad.

Otro detalle importante que añadir, son las mismas deficiencias básicas de las que han sido víctimas los mismos peloteros, ejemplo de ello fue el Caracas-Magallanes del pasado jueves primero de Diciembre pautado a disputarse en el Estadio Universitario, el cual tuvo que ser suspendido debido a la mala condición del clubhouse visitante por falta del servicio de aguas blancas, que según el ya ex-timonel de la nave turca, Carlos García, afirmaba lo ya antes mencionado, reiterando que no es la primera vez que sucede, ya que en años anteriores se ha repetido esta misma historia. Es algo muy deplorable que este tipo de cosas pasen en nuestra liga profesional, sumándole el fatídico episodio que se vivió con Omar Vizquel hace poco.

Esto de alguna manera u otra, golpea a nuestro campeonato en muchos aspectos, ya sea la voluntad de los peloteros de jugar bajo tales condiciones de los estadios o cualquier instalación, como también puede acarrear molestias a los mismos, sin mencionar los cuerpos técnicos y demás allegados.

Espero que desde ya, el gobierno nacional esté tomando cartas en el asunto, para que de una vez por todas, cada uno de estos problemas se empiecen a solventar en pro del ciudadano, el fanático, y a su vez, por nuestra pelota que es de gran calidad.


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