Personalmente, siempre he pensado que nací en la época equivocada por múltiples razones, y una de ellas es a causa del béisbol, pero ¿a qué me refiero exactamente con esto?, a esa cantidad de peloteros que no pude ver jugar en su momento, que en otrora desplegaron todo su talento, siendo hoy referencias y bandera del rey de los deportes.
Mientras iba creciendo, así como también mi amor por el béisbol, no solo a causa de los jugadores que hacían vida en la gran carpa durante mi niñez, sino también a todas esas leyendas que dejaron sus huellas y un legado eterno, como: Babe Ruth, Joe DiMaggio, Roger Marris, Jackie Robinson, Lou Gehrig. Ernie Banks, Rod Carew, Mickey Mantle, Hank Aaron, Willie Mays, Ted Williams, Roberto Clemente, Reggie Jackson, Roy Campanella, Luis Aparicio, George Brett, Don Larsen, Whitey Ford, Jimmie Foxx, Yogi Berra, David Concepción, Sandy Koufax, Pete Rose, Juan Marichal, entre muchos otros.
Aunque, algo de esa grandeza estaba destinada a seguir como parte de tal legado, y es que, en medio de una de las épocas más negativas para los Yankees, y más oscura de las Grandes Ligas en general, apareció un campocorto que ayudó a devolverle ese status de campeones a los Mulos de Manhattan que por años se había ausentado, si señores, hablo del número 2, Derek Jeter.
Puede que resulte algo ilógico afirmar que alguien es único, sabiendo que a través de los años han habido jugadores en esa posición destacados por encima de muchos, ejemplos evidentes de ellos serían los mismos Aparicio y Banks, además de Barry Larkin, Ozzie Smith, Alan Trammel, Omar Vizquel o Cal Ripken Jr.
Pero vaya que si que lo es, un jugador impecable tanto dentro como fuera del terreno de juego, disciplinado y comprometido con la organización de sus amores, ya que desde niño era fiel fanático de los Yankees, quienes posteriormente lo draftearon en 1992 como selección número 6 de la primera ronda, con tan solo 17 años de edad.
Como jugador tenia esa chispa, perspicacia, y mente constantemente metida en el juego donde aportaba todo su talento en el campocorto y en el plato. Un rol a seguir para muchos en todos los aspectos posibles y digno heredero del Orgullo Yankee, obteniendo ese tan importante titulo de capitán en 2003 hasta su retiro, distinción que nadie poseía desde la partida forzosa de Don Mattingly en 1995, ese mismo liderazgo lo trasladó a la selección de Estados Unidos para el Clásico Mundial de Béisbol en par de ocasiones.
Comenzó a sobresalir en plena era de los esteroides sin la necesidad de verse involucrado en ellos, dando puntos a favor de su tan importante imagen dentro del béisbol, quien fuera la cara del mismo por muchos años. Ganó del primo a Novato del Año en 1996, galardonado con el Guante de Oro en 5 oportunidades, 14 veces al Juego de Estrellas, 5 Bates de Plata, MVP en la Serie Mundial del 2000 y 5 veces campeón del clásico de otoño. No cabe la menor duda que es un palmares bastante amplio.
Tras 20 exitosos años en su travesía por el mejor béisbol del mundo. dejó los siguientes números de por vida: .310 de average, sonó 3.465 indiscutibles -sexto de todos los tiempos-, robó un total de 358 bases, produjo un total de 1.311 carreras y 260 vuelacercas, A su vez .377 de OBP, Slugging de .440 y .817 de OPS.
Aparte de todo eso, participó en 158 partido de postemporada, lo que equivale a casi una temporada completa -162-, en donde aporto a la causa conectando 200 hits, 20 cuadrangulares, 18 bases estafadas y un total de 111 carreras anotadas, dejando un promedio de .308. Tan solo 5 campocortos en la historia han registrado esos números en cualquier ronda regular: el primero de ellos fue Nomar Garciaparra en el año 1997, Alex Rodríguez en 1998 y 2001, Jeter en 1999, Hanley Ramírez en 2007 y Jimmy Rollins el mismo año.
También fue el jugador activo con más imparables en el viejo Yankee Stadium, con un total de 1.274, dejando atrás a Lou Gehrig con 1.269.
Omitiendo por un momento sus estadísticas, hay algo más importante, fue la menera de como se gano el cariño incondicional de una de las aficiones más criticas que existen en todas las Grandes Ligas, y es precisamente su entrega con la que jugaba cada inning de cada juego de cada temporada, lo que llevó a Derek Sanderson Jeter, a ganarse el respeto de no solo sus allegados, también el de sus rivales.
Cuando hable al principio de perspicacia en su manera de jugar, es a exactamente jugadas como la denominada The Flip, ejecutada el 13 de octubre en el juego 3 de la Serie Divisional de 2001 ante los Athletics; tras un imparable hacia el right field, vino el disparo de Shane Spencer hacia la goma, Jeter fue a buscar la bola entre primera base y el home plate, dándosela por debajo del brazo a Jorge Posada para sacar out a Jason Giambi evitando así el empate a una carrera en el séptimo inning, apagando inmediatamente la euforia en todo el Coliseo de Oakland. He ahí su habilidad innata para el béisbol, ya que es algo inusual que un campocorto se encuentre en esa parte del campo en una jugada de esas características.
Una de las jugadas donde se le ve esa determinación, entrega y compromiso que tanto lo caracterizó, fue la famosa atrapada llamada, The Dive, el 1 de julio de 2004, contra los Red Sox, en la que no pudo evitar lastimarse contra los asientos del palco tras atrapar la bola, recibiendo así una estruendosa ovación de parte de todo el viejo Yankee Stadium.
El 9 de julio de 2011, día que alcanzó los 3000 imparables con un cuadrangular ante David Price, vino acompañado de una tarde perfecta en casa, en la que se fue de 5-5 con 2 empujadas y una base robada.
Y sin duda que una de las más emotivas, fue su último partido el 25 de septiembre de 2014 en Yankee Stadium, y como siempre cada turno anunciado por la voz de Dios, el difunto Bob Sheppard, se despide de su público de la mejor manera posible -lo más parecido a un guión de Hollywood en la vida real-, dejando tendido en el terreno a los Orioles de Baltimore con un imparable.
¿Recuerdan cuando les dije que hasta sus rivales lo respetaban? bueno, lo curioso es que Jeter disputó su último encuentro como profesional el 29 de septiembre, nada más y nada menos que en Fenway Park, que previo al encuentro, los Red Sox le hicieron una pequeña ceremonia conmemorando su carrera. No jugo en el campocorto debido a su deseo de que su último recuerdo en la posición haya sido en el Yankee Stadium. Ese día conectó su último inatrapable como jugador trayendo una carrera en el tercer inning, al llegar a la inicial Joe Girardi lo sustituye por Brian McCann. de inmediato una ovación -en campo de los acérrimos rivales- lo abrazó para despedir a uno de los peloteros más importantes de las últimas dos décadas. De ese magnitud es su grandeza.
Luego de 3 años de haber colgado sus spikes, la organización más importante y ganadora de toda las Grandes Ligas con la que Jeter hizo vida durante 20 temporadas, le hizo saber lo importante y especial que es, no solo para ellos, sino para el béisbol en general, retirando su número el pasado domingo día de las madres en una muy emotiva ceremonia en el Bronx junto a su esposa y viejos compañeros de equipo como: Mariano Rivera, Andy Pettitte, Paul O´Neil, Jorge Posada, Bernie Williams y Tino Martínez, así como también su ex manager Joe Torre y miembros de su familia.
Ahora. el 2 pasa a ser uno de esos intocables exhibidos en el Monument Park, ese pequeño pero significativo santuario de tan distinguidas leyendas situado en el jardín central, donde curiosamente están todos los números de un solo dígito que brillaron alguna vez con el uniforme de los Bombarderos del Bronx, y son estos:
1- Billy Martin.
2- Derek Jeter.
3- Babe Ruth.
4- Lou Gehrig.
5- Joe DiMaggio.
6- Joe Torre.
7- Mickey Mantle.
8- Yogi Berra.
9- Roger Marris.
Tal vez se me este escapando algún otro momento memorable de tantos que tuvo este extraordinario jugador, cuyas puertas de Cooperstown estarán abiertas para él en 2020 sin duda alguna. Por todo lo que hizo como Yankee, lo que sigue realizando con su fundación Turn 2 Fundation para aquellos más necesitados, su sencillez y calidad humana, es lo que lo hace ser único en su especie, y que como él no hay 2.
Sin más que agregar, tan solo...
¡R2SPECT!

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