José Viloria, un pelotero de nacimiento que escribe sus pensamientos sobre las curiosidades y acontecimientos más importantes en el mundo del Béisbol, así como también del Fútbol Americano de la NFL en este blog deportivo de constantes entradas. Twitter: @JoseViloria24.
viernes, 28 de julio de 2017
Clamor unánime
El país se nos cae a pedazos cada vez más, y está próximo a recibir la estocada final por parte de los opresores que se sostienen en el poder, pisoteando la voluntad de toda una nación -además de la memoria de muchos que ya no se encuentran entre con nosotros-, y que solo esas millones de almas, podrán detener esta barbarie.
El receptor Francisco Cervelli, quien desde el primer día de esta resistencia a la distancia, ha puesto su granito de arena levantando su voz en contra de los atropellos en su Venezuela natal, donde la familia Cervelli -procedente de Italia- se ve en la necesidad de volver a emigrar después de tres generaciones, esta vez a su lugar de origen, también a Colombia y Estados Unidos respectivamente.
Ahora, ¿por qué emigrar? a causa de los evidentes y caóticos motivos de desabastecimiento, inseguridad y cada vez peor poder adquisitivo para toda una población que no termina de ver una luz al final del túnel, de recuperar la libertad y de vivir dignamente.
Venezuela, ese país que solía llevar la batuta en latinoamerica en innovación, trabajo, progreso, a llegado tener un presente casi que post-apocalíptico, dicen que "gobernado" por un simple chofer de bus que nos lleva a la deriva, ese mismo que quiere reescribir la constitución, para convertirnos en una moderna versión del retrógrado sistema dictatorial y comunista cubano.
El jardinero zuliano de los Braves, Ender Inciarte, un constante duro critico de la dictadura, ha manifestando lo siguiente:
"A veces llamo o le escribo a mis familiares un par de horas antes de algún juego, y si no me responden, entro al terreno preocupado y preguntándome por qué no me atendieron. Aunque no debería, a veces chequeo rápido mi celular durante los partidos, solo para saber que mis seres queridos están bien. Después que me responden es que me meto de lleno en el juego".
Al no estar dadas las condiciones básicas en el país, dicha organización -la de Atlanta- ha prohibido a sus jugadores del sistema de granjas, participar en la liga invernal venezolana por salvaguardar su integridad física.
La grave situación venezolana lleva no solo a tomar estas medidas, y los Cervelli a marcharse de su amada Venezuela, sino a muchos de la sociedad buscando un futuro mejor, incluyendo nuestros peloteros.
Luego de cinco largos años desde que el receptor Wilson Ramos fuera secuestrado en su natal Valencia, a día de hoy, obtuvo el papeleo necesario y el de su familia para poder residenciarse en Estados Unidos. Al igual el lanzador de los Indians, Carlos Carrasco, quien en agosto de 2016 pasó su prueba de ciudadanía, y no ha regresado a su país en varios años.
Carlos González, jardinero de los Rockies, vio muy complicado visitar a sus familiares y amigos en Venezuela tras la zafra anterior, después de una ausencia de tres años, por el simple hecho de necesitar guardaespaldas por su propia seguridad. José Lobaton, receptor de los Nationals, reside en Orlando, y constantemente se preocupa por sus allegados al preguntarse si tendrán suficiente comida para los siguientes días.
La creciente economía de guerra y el caos político en Venezuela, ha afectado todo lo asociado con el país, incluyendo nuestro pasatiempo predilecto, el béisbol. Y aunque algunos de nuestros jugadores vistieron el uniforme patrio en el Clásico Mundial de Béisbol el pasado marzo con mucho orgullo, ellos como grupo, tienen emociones encontradas acerca del país que los vio crecer. "Sabemos lo hermosa que es Venezuela y cuan pobre se encuentra en estos momentos" expresó el receptor caraqueño de los Blue Jays, Miguel Montero. "Como venezolano, me duele porque uno tiene familia y amigos de la infancia, y no puedes verlos o ir allá. Afortunadamente, estamos bendecidos de hacer buena cantidad de dinero por jugar béisbol profesional, pero muchos no tienen esa dicha."
El mismo deporte que tanto amamos, y que ha sido orgullo para nosotros durante muchas generaciones, también se ha visto afectado. El deterioro de relaciones entre Venezuela y Estados Unidos llevó a Maduro a dictaminar que cada norteamericano debía aplicar por una visa si quiere ingresar a suelo criollo, siendo más complicado para los scouts de Grandes Ligas venir a buscar talento, donde siempre ha abundado.
La Liga Venezolana de Verano, donde los prospectos recién firmados por organizaciones de Grandes Ligas suelen jugar, cesó operaciones el pasado año debido a que el número de equipos que participan decayeron a tres, tan solo cuatro equipos de MLB aún mantienen academias en el país, una pequeña demostración del deterioro en este ámbito. Y a este ritmo, entra en juego la posibilidad de que este mismo año tampoco se lleve a cabo la LVBP.
Los grandeligas venezolanos buscan la manera de enviar dinero y suministros a sus familias y amigos, y en ocasiones envían a alguien para transportar algunos artículos de importancia. Aún así, viajar resulta complicado. Incluso a nosotros los venezolanos se nos complica tanto salir como entrar del país, añadiendo también el caso de la partida de muchas aerolíneas internacionales que operaban en suelo venezolano.
El secuestro, sigue siendo una constante amenaza en la sociedad, y más para personajes reconocidos. Como comenté previamente, Wilson Ramos fue víctima de uno, y no conforme con eso, vio como su familia fue apuntada con un arma en su residencia en Valencia en el año 2011, siendo liberado 50 horas después por la policía. Luego del incidente, regresó en algunas ocasiones a visitar a sus parientes y a jugar en la Liga Invernal con los Tigres de Aragua, pero los recuerdos de ese episodio aún estaban muy frescos en su memoria. Después que su esposa, Yely, tuvo a su primer hijo en 2014, el Búfalo decidió que Estados Unidos seria un lugar más seguro para establecerse con su familia, y para entrenar durante el offseason.
Ramos, finalizando la temporada 2015, compró una casa en Davie, Florida. Con la ayuda de su equipo para ese entonces, los Nationals, y un abogado de inmigración, Wilson aseguró residencia permanente para él y su esposa, así como también visas turísticas para algunos miembros de sus familias. El careta oriundo del estado Carabobo, quien firmó el pasado invierno con los Rays, afirmó que quisiera llevarse permanentemente a más miembros de su familia a Estados Unidos, aunque admite que llevárselos a todos es muy complicado.
Ramos aún realiza visitas express a su familia en Venezuela. Dice que su familia ahora poseen guardaespaldas, así él mismo tiene cuando va por más largas estadías, haciéndole sentir -como a cualquiera- que no esta seguro en su propio país.
El jardinero de los Rockies, Carlos González, se sintió de la misma manera en su visita al país antes de la temporada pasada.
En reiteradas ocasiones ha comentado lo diferente que son ambos países en materia de seguridad, "Es triste porque aquí en Estados Unidos es tranquilo y puedes caminar por ahí con total paz," dijo CarGo, quien reside en Windermere, Florida. "En mi país, es diferente, es otro planeta, un planeta muy inseguro."
El zuliano no olvida sus raíces, y ante la negativa de los entes gubernamentales, tuvo la generosidad de pagarle los boletos de avión a través de su fundación, al equipo de Venezuela categoría intermedia de la Pequeña Liga de Béisbol Cacique Mara, a la Serie Latinoamericana y del Caribe que se efectuó en México, donde salieron campeones de manera invicta.
Otro de ellos es Héctor Rondón, relevista criollo de los Cubs, afirmó que quisiera obtener la residencia permanente de Estados Unidos por la seguridad de su familia, que incluye dos hijas. Afirmando que ama a su país, pero que tiene prioridades por su trabajo, y más por la estabilidad, educación, comida y salud de sus hijas.
Pero a pesar del crimen desatado, la corrupción, el desabastecimiento de comida y la batalla entre gobierno y población, nuestro país sigue siendo suelo fértil para el béisbol, más de 500 prospectos han sido firmados por equipos de Grandes Ligas en los últimos dos años.
Recapitulando un poco nuestra historia e importancia en el mundo del béisbol, el primer venezolano en jugar alguna vez en Las Mayores, fue el lanzador Alejandro "Patón" Carrasquel con los Washington Senators en 1939. Luis Aparicio, fue el primer criollo en ser elegido al Salón de la Fama de Cooperstown en 1984, activo desde 1956 hasta 1973 con tres organizaciones, pero la exportación masiva de venezolanos a la Gran Carpa no fue sino a partir de la década de los noventa.
De acuerdo con la muy reconocida página de estadísticas Baseball Reference, 370 venezolanos han jugado en las Grandes Ligas a través de los años, tan solo por detrás de la República Dominicana con 690, quienes son los que más peloteros aportan aparte de Estados Unidos. En 2016, 102 venezolanos aparecieron como activos en sus respectivos equipos, y para este año, en los rosters de opening day incluyeron 76 criollos, sin mencionar los cientos que hacen vida en el sistema de ligas menores.
Una de las franquicias que apostó por el talento venezolano, fue la de los Astros, quienes abrieron su primera academia en 1989 para desarrollar jóvenes peloteros en nuestro país, y en la mitad de la década pasada, 13 equipos de Grandes Ligas tenían presencia en nuestra tierra y Venezuela se vio preparada para remplazar a República Dominicana como el mayor exportador de talento a Las Mayores.
Pero nada de eso se pudo concretar debido a como se venían manejando las cosas políticamente en el país. Las organizaciones empezaron a cerrar sus academias. Actualmente, solo los Cubs, Rays, Tigers, y Phillies se mantienen en operaciones, y de manera centralizada.
Johnny DiPuglia, quien encabeza las operaciones internacionales de los Nationals y que nunca ha tenido una academia en Venezuela, ha comentado que existe demasiado talento. "Pero, preocupa enviar a los chicos a casa," agrega. "Hay desabastecimiento de comida, ellos no salen porque es peligroso, tampoco poseen los medios de ir a donde quieren entrenar porque no tienen academias."
Y a pesar de que el número de academias ha ido disminuyendo, el scouting ha continuado.
Jon Daniels, presidente de operaciones de béisbol de los Texas Rangers, dijo que hubo un tiempo donde a causa de un consultor de MLB, no permitió a sus scouts estadounidenses viajar a Venezuela y confiaba únicamente en los scouts venezolanos.
Di Puglia afirmó que él personalmente venia a Venezuela mensualmente, pero ahora ya no tanto debido a lo ya antes mencionado. y que cuando se encuentra en el país, rara vez frecuenta otros lugares que no sean el hotel o el estadio.
Los Mariners cerraron su academia en 2015, la más reciente. A su vez, la franquicia de Seattle ha construido una en República Dominicana de $7 millones, y decidieron que era mejor enviar a sus peloteros venezolanos a entrenar allá, dijo Jack Zduriencik, el manager general en ese momento.
El coach de primera base de los Tigers, Omar Vizquel, por quien todos sentimos un gran orgullo producto de su larga e impecable trayectoria en las Grandes Ligas, también ha sido duro critico y portavoz en pro de la libertad de nuestro país en contra la instauración comunista que se quiere implantar a la fuerza. Además, dice estar en contacto con el primera base Miguel Cabrera -quien hizo recientes denuncias por la seguridad de su familia en Maracay- y el bateador designado Víctor Martínez en temporada muerta. acerca de si deciden visitar el país.
"Todos nosotros hablamos de lo que puede pasar y que estemos con mucho cuidado", dijo Vizquel, quien frecuentemente visita Caracas, su ciudad de nacimiento.
Algunos jugadores han intentado hacer la diferencia. A mediados de octubre pasado, la fundación benéfica de Carlos Carrasco recolectó insumos médicos -y adicionalmente implementos de béisbol- para enviar a Venezuela. A José Lobaton le gustaría volver a vivir en su amado país algún día y dar clínicas de béisbol para niños, tal como ha visto a sus compañeros de equipos de otros países hacerlo en el offseason, quien también afirma tener fe, como todos los venezolanos, de que todo cambiará para bien -obviamente sin estos esbirros en el poder-. Y como ellos, hay muchos más. Orlando Arcia, Hernán Pérez, Alcides Escobar, José Altuve, Salvador Pérez y pare usted de contar, que además, como todos nosotros, rechazan la represión y el modelo retrogrado de país que aquí gobierna.
Que de paso el dictador los tildó prácticamente de "traidores de la patria" por, a su muy inestable juicio, ser presionados y recibir pago directamente del gobierno estadounidense para "hablar mal" del régimen venezolano. ¿De verdad alguien sano puede creer semejante afirmación? lo dejo a su criterio.
Y así como nuestros peloteros, también existe una fuga de doctores, arquitectos, ingenieros, profesionales en general. Esos que tantos necesitamos para reconstruir nuestra Venezuela.
Todas estas circunstancias, experiencias y testimonios aquí plasmados, son los resultados de la pésima gestión de un muy ineficiente sistema de gobierno, encabezado por dos seres que no nos representan en lo absoluto, con pensamientos y ejecuciones nada democráticas, que a la larga, no han hecho otra cosa que pulverizar, dividir y arruinar el destino de todo un país tan rico como el nuestro, que no tenía la necesidad de atravesar todo este via crucis. Y mientras sigan en el poder, nada irá con viento en popa.
Queda de parte de todos nosotros, hacerle frente a esto con la responsabilidad historia que ello amerita, para así, demostrar nuestro clamor unánime de hacer respetar nuestra constitución, las leyes y la democracia, esa que tanto se ausenta por acá en los últimos 19 años.
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