¿Qué quiero decir con esto?
Simplemente a la diferencia histórica entre ambas organizaciones, en la que los californianos aventajan en cuanto a tradición por más de 100 años a su rival, trayendo consigo toda una historia desde los propios inicios de la franquicia en la costa este de Estados Unidos, en esos suburbios de la ciudad de Brooklyn en la avenida Flatbush hasta día de hoy en Los Angeles, sumándole esas innumerables estrellas que han vestido el habitual blanco con azul, y por su puesto, los seis campeonatos de Serie Mundial en su palmares.
Un pequeño dato que no se puede pasar por alto, y es algo que buscan revertir a como de lugar, es que pese a toda esta historia y los imponentes equipos que han conformado desde entonces, no se han podido ganar el derecho de llamarse campeones desde 1988, cuando aún eran comandados por Tommy Lasorda,
En la acera del frente se encuentran los Houston Astros, un equipo con cierta tradición debido a sus 55 temporadas en operaciones, aunque no con esa misma ruta ganadora que han labrado los herederos de Jackie Robinson a través de los años, siendo esta apenas su segunda aparición en una Serie Mundial en la historia de la franquicia -en 2005 como campeones de la Liga Nacional-, pero este año están dispuestos a, como dice su lema recientemente, ganarse su propia historia llevando y dedicando el campeonato a una ciudad que por tanto tiempo lo ha esperado y más aún tras lo ocurrido con el huracán Harvey el pasado verano.
Lo cual sería el hipotético primer campeonato de Grandes Ligas para un equipo del estado de Texas, ya que los Rangers -quienes estuvieron a un out de ello en 2011- tampoco han alcanzado la gloria.
Ahora, si analizamos un poco a fondo ambas partes, podremos encontrar innumerables razones por las que esta disputa del trofeo de campeón, es todo un choque de expresos. Y son las siguientes:
La primera y más importante de ellas, es que es la octava vez en la historia de las Grandes Ligas y primera vez desde 1970, que llegan a la Serie Mundial dos equipos ganadores de más de 100 partidos en la temporada regular. En aquella oportunidad les tocó a los Baltimore Orioles de Earl Weaver por el joven circuito y a los Cincinnati Reds de Sparky Anderson por el viejo circuito, quienes conquistaron 108 y 102 victorias respectivamente.
Y para empezar a desglosar este mar de hechos concretos en cuanto a los imponentes Dodgers en si, no hay duda que arrasaron con toda la Liga Nacional en esta temporada, obteniendo 104 victorias, la cantidad más alta no solo del viejo circuito, sino de todo el béisbol de Grandes Ligas en la presente zafra, igualando la mejor marca ganadora de la franquicia conseguida en la temporada de 1942. Además, la postemporada no ha sido ajena a ese éxito, ya que tan solo han caigo derrotados en apenas par de ocasiones a día de hoy.
Para lograr esa enorme cantidad de conquistas, se tiene que contar con un equipo verdaderamente competitivo, el cual tienen muy bien compaginado y confeccionado para eso, ya que la gerencia de los boys in blue se ha movido muy bien incluyendo sus granjas en los últimos años, prueba de ellos son Joc Pederson -obtuvo votos para el Novato del Año 2015-, Corey Seager -Novato del Año la campaña pasada- y Cody Bellinger como la reciente adquisición que será el novicio galardonado en la Liga Nacional. Ni hablar del resto del equipo con Justin Turner, Yasiel Puig, Kike Hernández y Chris Taylor quienes han sido la piedra en el zapato para cualquier lanzador rival, se han dado el lujo de no extrañar a su inicialista Adrián González.
Todos sabemos que por mucha ofensiva que se tenga, lo que en realidad te gana partidos es el pitcheo, ¡y vaya que lo tienen!, su magistral bullpen que hasta el Juego 2 de la Serie Mundial llevaba un total de 28.0 innings sin permitir carreras, y es ahí donde salen a relucir las figuras del nipón Kenta Maeda, Ross Stripling, Tony Watson, Josh Fields, Brandon Morrow y el candado curazaleño Kenley Jansen.
¿Nos olvidamos de alguien?
Si, no podemos dejar por fuera al as Clayton Kershaw, que a pesar de perderse parte de la temporada regular debido a una lesión en la espalda baja, reaparece en esta postemporada a su nivel acostumbrado, y el día martes lo demostró con creces lanzando una joya en el Juego 1 del clásico de octubre, propinando 11 abanicados y tan solo tres imparables permitidos, empatando así a Don Newcombe y Don Drysdale en este rubro tan solo por detrás de Carl Erskine (14) y Sandy Koufax (15) con más ponches para un Dodger en un partido de Serie Mundial.
Alguien que merece mucho elogio es Rich Hill, tras su apertura en el Juego 2 y a pensar de haberse ido sin decisión, se convirtió en el octavo lanzador de 37 años o más de ponchar más de siete rivales, uniéndose a una selecta lista de lanzadores donde se encuentran Roger Clemens, Randy Johnson, Pedro Martínez, Steve Carlron, Sal Maglie, Peter Alexander y el mítico tren de Washington, Walter Johnson.
No se puede negar que ha sido un año redondo para el piloto de esta nave, Dave Roberts, y sería aún mejor si logra conquistar su primer anillo como estratega.
Nos vamos ahora con los campeones de la Liga Americana..
Los Astros vuelven a su intacta casa -(6-0) en Minute Maid Park- tras un electrizante Juego 2 en el Dodger Stadium, donde le arrebataron la ventaja de localía a los Dodgers sacando un partido de abajo revirtiendolo a punta de cuadrangulares en entradas extra, esto se debió en gran parte gracias al despertar de quienes cabalgan con el equipo. Esto deja una interesante estadística, se convirtieron en el primer equipo en la historia de la postemporada que consigue conectar vuelacerca en el inning 9, 10 y 11.
Hablando de hacer respetar el patio, los únicos que han mantenido ese yugo de siete victorias en casa hasta este punto de la postemporada, han sido los Phillies de 2008 y los Royals de 2015, ambos campeones en las mencionadas zafras.
Para esta sufrida primera victoria, se tuvo que esperar 20,287 días desde el mismo debut de la franquicia en la MLB el 10 de abril de 1962, para ganar el partido de Serie Mundial, bastante tiempo ¿no?, ya que su veintiúnica aparición previo a esta, en 2005, fueron barridos los Chicago White Sox de Ozzie Guillén.
Esta es una organización que desde su traslado a la Liga Americana, después de haber estado en el viejo circuito por 50 años, empezó su reconstrucción total y los resultados los estamos viendo hoy, como una vez lo predijo la revista Sport Ilustrated. Esta temporada -al igual que los Dodgers- tumbaron todos sus obstáculos siendo la mejor ofensiva de todo el béisbol de las Grandes Ligas lo que les ayudó a conseguir 101 victorias, liderados por el venezolano José Altuve, firme candidato al premio MVP en su respectiva liga.
Astroboy conectó 204 imparables, 24 cuadrangulares, estafó 32 bases y su promedio de bateo fue de .346. Y para demostrar que no se detiene ahí, ha respondido en esta postemporada sin parar, igualando a su compatriota Pablo Sandoval con más vuelacercas para un venezolano en los playoffs, con 6. Además ya ha sido galardonado con el premio Luis Aparicio, el premio Hank Aaron y El Mejor Jugador de la MLB entregado por la revista Sporting News Magazine, ¡Toda una eminencia este pequeño gigante!
Otra de las fuertes bujías ofensivas de esta escuadra que dirige A.J. Hinch, es el puertorriqueño Carlos Correa, Yulieski Gurriel, George Springer, Evan Gattis, Alex Bregman y el mejor utility de esta temporada, Marwin González. En cuanto a sus caballos en la loma, cuentan con el zurdo Dallas Keuchel y el MVP de la Serie de Campeonato de la Liga Americana, Justin Verlander, quien mantiene su récord en 9-0 como Astro desde septiembre pese a haber abandonado el Juego 2 por debajo del marcador.
Como dato curioso, tan solo cuatro peloteros cuentan con experiencia previa en Serie Mundial, y son los veteranos Chase Utley (Phillies), Curtis Granderson (Tigers-Mets), Justin Verlander (Tigers) y Carlos Beltrán (Cardinals).
Pensando ya en lo que será hoy el Juego 3 en Houston, el japonés Yu Darvish (2-0, 1.59) está pautado por los Dodgers, quien además posee una efectividad de 0.88 en sus últimas cinco salidas, incluyendo postemporada. Mientras que por los de casa está Lance McCullers Jr. (0-0, 2.08).
Esto es para tomar muy en cuenta: el ganador del Juego 3 en series de postemporada al mejor de siete empatadas a uno por bando, se ha inclinado la balanza a su favor en 68.9% de las veces (62-28).
¿Podrán los Astros coronarse en casa? ¿serán los Dodgers quienes hagan los honores? ¿o todo regresa y termina en Hollywood?
Lo magnifico de esto es que gane quien gane, se acabará otra larga sequía por tercer año consecutivo en el mejor béisbol del mundo.
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