Por obvias razones, la nota de esta semana va dedicada a un tema que a cualquier fanático de este maravilloso deporte, emocionaría en un santiamén, y la empezamos emulando aquella vieja frase popular bien arraigada en la cultura pop con un ligero cambio, el cual sería... "Houston, tenemos un
Y si, mis queridos lectores, precisamente nos referimos al desenlace que tuvo la reciente Serie Mundial, en la que los Astros se bañaron de gloria en el Dodger Stadium, de esas míticas plazas que aún prevalecen en las Grandes Ligas a pesar del modernismo. Pero detrás de toda esta embriagante emoción, que sin duda ya empezó a arropar a toda una ciudad con justa razón, hay un sinfín de curiosidades y datos interesantes que adornan esta gran experiencia que viven los siderales, sus seguidores y todo el mundo del béisbol.
Para empezar, algunos recordarán como en 2005 de la mano de los Killer Bs -Craig Biggio y Jeff Bagwell- y el manager Phil Garner, alcanzaron por primera vez un clásico de otoño en su historia, donde caerían de manera estrepitosa ante los White Sox. Luego de aquel amargo recuerdo, el equipo no pudo recuperarse de ello, pues entraron en una etapa de reestructuración completa de cara al futuro, ¡y vaya que está dando frutos hoy en día!.
Fueron años difíciles para la organización, puesto que desde la temporada 2011 hasta la 2013 -época donde cambiaron de dueño, de división, y de liga- terminaron las mencionadas zafras con marca perdedora con más de 100 derrotas. De lo que muchos no se percataron, es que esa transformación de toda la nómina ya se encontraba en movimiento desde hace un tiempo.
Tanto el venezolano José Altuve -múltiple campeón bate y sólido candidato al premio MVP de la Liga Americana en esta campaña-, el lanzador Dallas Keuchel -Cy Young en 2015-, como el utility Marwin González, son los pioneros y más longevos en este proyecto que hoy está en su máximo esplendor.
Es debido a que el futuro de la franquicia prometía un mundo, que la revista deportiva, Sports Illustrated, publica en junio de 2014 una edición anunciando a los Astros serían los campeones de la Serie Mundial en tan solo tres años -hoy en 2017-, a base de un buen reclutamiento y excelentes cimientos sabermétricos.
¿Quién iba a creer que una predicción se iba a concretar de tal manera?
Incluso, el éxito se pudo haber adelantado un par de años a medida de que el equipo empezó a madurar y a verse mejor con la llegada de Carlos Correa como novato en la temporada de 2015, y junto a toda una máquina bien engrasada con récord favorable, alcanzaron los playoffs por primera vez en 10 años por vía del Wild Card de la mano de su nuevo estratega, A.J. Hinch, quien aún lidera este grupo. Al final aún no era el tiempo para Houston, cayendo en el quinto, decisivo y emocionante encuentro de Series Divisionales ante los Royals, quienes a la postre conquistaron la Serie Mundial en aquella oportunidad ante los Mets.
Todo este feedback nos trae de regreso a 2017, ya que tras 55 años de existencia, era una de las más antiguas -de los cuatro grandes deportes profesionales en Estados Unidos- sin ganar un campeonato. Los que aún permanecen en esta oscura lista son los Texas Rangers (56), y los Atlanta Falcons (52) de la NFL, que curiosamente, ambas escuadras estuvieron a nada de conseguir su anhelado objetivo en años recientes.
Un gran grupo se logró formar, y ya con la experiencia de la base -sumando la de Yulieski Gurriel, Carlos Beltrán y Justin Verlander-, surgieron nuevas piezas que emergieron como la gerencia lo esperó desde que los seleccionaron en el sorteo anual de peloteros, y algunos de ellos son...
- George Springer: Jardinero Central, tomado como décimo primera selección global en el draft de 2011.
- Carlos Correa: Campocorto, fue elegido como primera selección global en el draft de 2012, convirtiéndose así en el primer latino en ser tomado como primera opción.
- Alex Bregman: Tercera Base, tercera selección global del draft de 2015.
Ya con ese equipo bien compenetrado y con más de 100 victorias a cuestas, lo único que separaba a los Astros de ese tan ansiado título de campeón, eran los todo poderosos Dodgers que no fue un hueso fácil de roer, al mantenernos en una constante montaña rusa de emociones durante toda una semana. Recordándonos que toda Serie Mundial de tal calibre casi que por ley siempre se decide en un juego siete, por algo esas son las dos mejores palabras en todo el deporte.
Y ya para adentrarnos en materia de este encuentro...
Esta fue la primera vez que un séptimo partido de Serie Mundial se disputaba en el Dodger Stadium, incluso también la vez primera desde el clásico de otoño de 1931 que ambos equipos con más de 100 partidos ganados en la temporada regular disputaban un juego decisivo en la Serie Mundial. Además, por segundo año consecutivo que la serie va a un máximo de siete encuentros, no pasaba desde las ediciones de 2001 -Yankees v Diamondbacks- y 2002 -Angels v Giants-.
Los abridores para esta ocasión y al igual que el Juego 3 en el Minute Maid Park, eran McCullers Jr. y Darvish. Y para pesadilla de los Dodgers, los Astros anotarían inmediatamente tras un extrabase de Springer y error de Bellinger que permitió a Bregman alcanzar la segunda base, acto seguido se estafaría la antesala para ser impulsado por Altuve. Para el siguiente inning, los del estado de la estrella solitaria montaron seria amenaza y McCullers Jr. ayudaría en su propia causa trayendo una más a la registradora, para luego anotar dos par de ellas gracias a un soberbio vuelacercas por parte de George Springer -nombrado MVP de la Serie Mundial-, su quinto de la serie, igualando así a Reggie Jackson y a Chase Utley como los peloteros con más cuadrangulares en una Serie Mundial e implantando un récord de 29 bases totales en alguna serie de playoffs
Al igual que en el Juego 3, Yu Darvish tuvo tan solo 1.2 innings de labor -la más corta de su carrera- y se convirtió en el pitcher con dos aperturas de menos de dos entradas lanzadas en una Serie Mundial, y el primero desde Art Ditmar en la serie de 1960 vistiendo el uniforme de los Yankees.
A su vez, Brandon Morrow relevó al japonés para ser apenas el segundo pitcher en lanzar en los siete encuentros de un clásico de otoño, uniéndose a Darold Knowles quien lo hiciera en la serie de 1973 siendo parte de los Athletics. Además, McCullers duró 2.1 innings, permitiendo tres imparables y estableciendo un récord en bolear a cuatro bateadores, y como dato curioso, es el primer abridor con una carrera impulsada en séptimo juego de una serie desde que lo hiciera Bob Gibson con los Cardinals en 1967. Hablando de lanzadores abridores, esta también fue la primera vez en un séptimo de Serie Mundial que ninguno de los dos pasan del tercer capítulo.
Los Dodgers no fueron para nada oportunos con el madero como acostumbran, fallaron al anotar carreras en los primeros cinco innings, a pesar de poner corredores en posición anotadora en cada uno de ellos, tan solo lograron producir en una oportunidad de 13 en los pies de Joc Pederson. También hizo su aparición en condición de relevo el caballo Clayton Kershaw con cuatro innings de trabajo sin permitir rayitas, de esa manera rompe el récord de Orel Hershiser en una postemporada con 33 abanicados.
No podemos pasar por alto la brillante actuación de Charlie Morton, quien relevó los últimos cuatro innings, acreditándose así la victoria junto con la de su equipo.
Una grandiosa victoria para la ciudad de Houston, que no celebraba un título en algún deporte profesional desde que los Rockets en la NBA vencieran al Orlando Magic en Las Finales de 1995. Esta alegría llega en el mejor momento posible y cuando más lo necesitaban tras los desastres que vivieron hace dos meses por el Huracán Harvey, en la que también ha aportado -y mucho- el caza quarterbacks de los Houston Texans, J.J Watt, al recaudar mucho más que dinero a la causa, sino también su entrega y compromiso con la metrópolis.
Esto, le confirma con creces a todo Houston, que no están solos.
Ahora nos toca la peor parte de todo esto; el guayabo de la temporada muerta, y 146 días por delante para el opening day.
¿Y lo bueno?
Haber visto por tercer año consecutivo romper una larga sequía en el mejor béisbol del mundo, y que por fin se corona como campeón un equipo del estado de Texas.
Ah, y por su puesto, mis más sinceras felicidades a la organización de los Astros por su muy merecida hazaña... y como decía el parche que usaron en el uniforme en los playoffs ¡Houston Strong!

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