viernes, 2 de junio de 2017

¿Ave Fénix?





Pocos son los pitchers zurdos controlados y dominantes en el mundo del béisbol, que aparte de ser menos en cantidad -tan solo al 23% en la MLB-, por naturaleza tienden a no ser tan precisos como un lanzador diestro. Aunque, en la actualidad existen algunas excepciones, como el talento innato de Madison Bumgarner, la implacable destreza de Clayton Kershaw, o esa solidéz de Dallas Keuchel, quienes nos hacen ver fácil su trabajo al mantener a raya y abanicar sin problemas a sus adversarios.

Esto nos recuerda que un venezolano, un tal Johan Santana, tomó la batuta años atrás como ese zurdo intraficable rol a seguir en la loma, ese mismo que por situaciones ajenas a su voluntad, no se encuentra lanzando ni teniendo la carrera en la MLB como todos esperábamos que tuviera a estas alturas gracias a esa constancia que lo caracterizó a través de los años, consolidándose en lo más alto del pitcheo del mejor béisbol del mundo. Lo que nos lleva a la siguiente pregunta, ¿Que será de su trayectoria? se sigue viendo un panorama muy incierto y cada vez más cuesta arriba para el oriundo de Tovar de cara a un futuro intento por regresar a las Las Mayores, donde la edad es un factor determinante.

¿Quién lo diría? ese mismo zurdo que comentaba previamente, era considerado el mejor lanzador en su momento, viéndosele truncada  una formidable travesía en las Grandes Ligas debido a sus constantes y desafortunadas lesiones, impidiéndole así tomar la loma nuevamente en la gran carpa desde el 17 de agosto de 2012, una fecha que ya se ve bastante alejada en el retrovisor.

Eso de haber sido el mejor en su época no son meras especulaciones, ya que Santana ha ganado dos veces el premio Cy Young en la Liga Americana con los Twins en 2004 -por encima de Curt Schilling- dejando un récord de 20-6, y posteriormente en 2006, año donde también obtuvo la Triple Corona (líder en efectividad con 2.77, 19 victorias y 245 ponches respectivamente), esa que estuvo cerca de conquistar dos años atrás. uniéndose a un selecto y exclusivo grupo de lanzadores -muchos de ellos en la inmortalidad- que han logrado dicha proeza, como: Cy Young, Walter Johnson, Lefty Grove, Bob Feller, Sandy Koufax, Roger Clemens, Pedro Martínez, Randy Johnson, entre otros. El tovareño fue el primer venezolano en ser galardonado con dicha distinción, tan solo le acompaña Félix Hernández consiguiéndolo posteriormente en 2010.

Con Minnesota, alcanzó en cuatro oportunidades la postemporada, en las que dejó en 11 apariciones entre abridor y relevista largo, un total de 34.0 entradas lanzadas, 3.97 de efectividad, 1.324 de WHIP, 32 ponches otorgados, 10 boletos, 15 carreras permitidas, 35 imparables recibidos, con récord de 1-3.

Al llegar a los Mets en 2008, preservó ese estatus de as en la rotación, incluso por encima de una leyenda viviente como lo es miembro del Salón de la Fama, el dominicano Pedro Martínez. Zafra en la que quedaría como tercero en las votaciones al Cy Young en la Liga Nacional con récord de 16-7, 2.53 de efectividad, 1.148 de WHIP, 206 abanicados en 234.1 entradas lanzadas. Campaña en la que enfrentó a más rivales, 964 en total. De esa manera, mantuvo así una sólida presencia y justificando su jugoso contrato. Pero, lastimosamente empezaron a llegar las molestias en la cápsula del hombro que lo hizo pasar por el quirófano, donde se perdería parte de la temporada 2010 y toda la de 2011.

Volvió a aparecer en escena por todo lo alto en 2012, y tras buenas salidas incluyendo un juego completo ante los San Diego Padres, logró un imponente no-hitter en apenas su décimo primera apertura el primero de junio de aquel año ante los campeones defensores, y una de las más férreas ofensivas de la Liga Nacional, los St. Louis Cardinals, que para mayor júbilo lo realiza en el Citi Field ante 27,069 aficionados. Satisfacción total para la organización -y de Johan propia- afianzarse de tal manera como líder de esa rotación, mandando un claro mensaje al manager Terry Collins, quien fue bastante flexible con el venezolano debido a su alta cantidad de lanzamientos. pero que confiaba en su capacidad.

Al final, Johan Santana necesitó de 134 pitcheos, enfrentar a 32 bateadores y ayuda de una muy buena defensa, como la de David Wright en tercera base y de los outfielders, para hacer historia al convertirse en el primer lanzador de la franquicia de los Mets en conseguirlo, siendo el cuarto de seis venezolanos en silenciar a la ofensiva rival en la gran carpa. Terminando el partido con ocho ponches, incluyendo a los últimos dos que enfrentó -cortesía de su sello personal, el cambio de velocidad- y cinco bases por bola.

Acá repasamos la inolvidable hazaña de No-Han.





Tom Seaver, miembro de Cooperstown, fue el Met que en otrora estuvo más cerca de conseguirlo ante los Chicago Cubs el 9 de julio del año 1969, que con 8.1 innings lanzados de manera imbatida y arriba en la pizarra 4 por 0, vio como el jardinero central Jimmy Qualls le conectó imparable, rompiéndole la perfección a tan solo dos tercios de la gloria en Shea Stadium.

A pesar del regreso triunfal del criollo, persistieron los problemas en el hombro, que lo llevaron de nuevo a la lista de incapacitados, pero ahora por el resto del año, terminando aquella temporada de 2012 con récord de 6-9.

Tras dejar la gran manzana en 2013 a causa del fin de un muy lucrativo contrato de seis años por $137.5 millones, pasó por los Orioles un año después donde estuvo a punto de volver al Big Show, pero nuevamente apareció su peor enemigo, como también le pasó en 2015 con los Blue Jays, que luego de haber lanzado en la liga invernal venezolana con Magallanes, el conjunto canadiense le dio la oportunidad que no pudo concretar.

Sin duda que el innegable talento que posee no ha sido proporcional a su suerte, que sinceramente no lo ha acompañado en cuanto a sus inconvenientes físicos se refiere, ya sea el hombro de lanzar, el tendón de aquiles o una infección en el dedo del pie, han apartado del enfoque a un fenomenal lanzador privándolo de lo que puso haber sido una muy longeva y exitosa carrera en las Grandes Ligas, y obligado a mantenerse gradualmente apartado del terreno de juego, tanto así, que aparecerá este próximo noviembre en las boletas para ser elegible al Salón de Fama de Cooperstown por tener cinco años de inactividad, a lo que Santana ha reiterado que aún no se ha retirado, y que no piensa permitir ser recordado como un lanzador cuya carrera finalizó por lesión.

Recientemente, el Gocho indicó a un periodista en Madrid, que si acaso ya ha lanzado su último pitcheo, está contento. Sitio donde el criollo fue homenajeado por parte de CBS Rivas, equipo de béisbol y softbol en España, en relación a su brillante carrera en las Grandes Ligas y su grandiosa calidad humana, realizando el primer lanzamiento en el Polideportivo Centro del Telégrafo.

Aparte de ello, también afirmó sentirse bien descansado, tras largo tiempo de calidad en familia y sus múltiples fundaciones benéficas. A su vez, ha estado en contacto con varias organizaciones de MLB, sin haber concretado nada aún, ya que no se encuentra en optimas condiciones para firmar un contrato. Para ello, esperemos pueda lanzar en la LVBP con su equipo Navegantes del Magallanes este mismo año, ya que Roberto Ferrari -presidente de la nave turca- no ha podido confirmar aún su presencia en la pelota invernal criolla, a causa de su entorno un tanto hermético.

Johan siempre se jactó de poseer excelente repertorio, una recta que alcanzaba las 94 millas -la cual en 2014 decayó a 88 millas, después de la segunda intervención quirúrgica en la cápsula del hombro de lanzar-, junto a un magistral cambio de velocidad como su pitcheo más destacado, uno muy controlado y envidiable (catalogado como el mejor en su período como activo), y a su vez un muy buen slider.

Hoy a sus 38 años de edad cumplidos recientemente en el mes de marzo, continua como agente libre en búsqueda de renacer tal como el ave fénix, de sus cenizas, y volver a la gran carpa nuevamente como muchos deseamos. verlo triunfar en lo que más disfruta hacer.

Pero, pase lo que pase con él, vuelva o no, siempre tendrá nuestro agradecimiento por tantas extraordinarias experiencias, así como también un espacio en nuestros corazones, ya que al compartir con nosotros todo su talento por muchos años, nos hizo apoyar su labor durante sus salidas con los Twins y los Mets en la búsqueda de victorias, de igual manera vistiendo el uniforme patrio en el Clásico Mundial de Béisbol, dejando así el nombre de su pequeño pueblo Tovar en el estado Mérida, y el de toda Venezuela bien en alto.


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