Para los que no saben aún, la figura del comisionado es de suma importancia en el mundo de las Grandes Ligas, y es quien se encarga de la dirección y el mantenimiento de reglas sobre el arbitraje, negociaciones de marketing, laborales, y también de los contratos televisivos de la MLB. No puedo negar que mientras he escuchado la muy interesante serie de la historia del cargo a manos de Arturo Marcano a través de sus brillantes podcasts semanales en "Cápsula de Endorfinas", he llegado a apreciar y aprender más de la estructura del mismo, como a su vez el gigante peso que debe cargar.
Y para hablar de comisionados, tendríamos que labrar un largo tramo que data desde el primero en algún deporte profesional, como lo fue el icónico juez Kenesaw Landis en 1920, hasta el actual que es Rob Manfred pero, esta vez quiero referirme tan solo a uno de los más influyentes en el juego: Bud Selig.
Considerado por muchos como el mejor comisionado de la historia, cosa que comparto, ya que primero que nada le dio una estabilidad enorme al cargo, aplicó muchos cambios si se quieren necesarios, y algunos que no parecían posibles que hoy día son una realidad, quien además tuvo que afrontar -con éxito- algunas situaciones muy complejas.
Actuó como el noveno en ocupar la máxima autoridad de las Grandes Ligas desde el 7 de septiembre del año 1992, hasta el día 26 de enero de 2015, siendo reemplazado por uno de sus pupilos -Manfred-, que con su elección por los dueños de equipos, se espera que continúe la senda trazada tras largos 22 años por el mismo Selig.
Pero para conocer sus enormes aportes e innovaciones al béisbol, repasemos su longeva trayectoria.
Todo comienza cuando las relaciones entre el entonces comisionado Fay Vincent y los dueños de equipos, no era la mejor debido a la manera que se manejaron los derechos de televisión, una huelga de peloteros de 32 días previamente a la temporada de 1990. Destaca incluso ese famoso memo del mismo Vincent a los jugadores en 1991 sobre el consumo de esteroides. Ya para 1992, Selig, como dueño de los Brewers, en conjunto con otros más como Stanton Cook (Cubs), Peter O´Malley (Dodgers) y Jerry Reinsdorf (White Sox), forzaron la renuncia de Vincent tras los votos de censura, con un total de 18-9.
Bud Selig, siendo propietario del equipo de su ciudad natal, había estado al frente del Comité de Relaciones con los Jugadores, dicha experiencia le sirvió para ser designado como Presidente del Consejo Ejecutivo de Grandes Ligas, una especie de comisionado interino, entre 1992 y 1998, hasta el 9 de julio del mismo año donde resulto electo formalmente como Comisionado de MLB.
Curiosamente, tras haber tomado el cargo, le reiteró en varias ocasiones a su esposa Suzanne que sería temporal, de tan solo tres o cuatro mese máximo pero, al final terminó ejerciéndolo por más de dos décadas. Incluso, hoy día, ya habiendo terminado sus funciones hace dos años, se le otorgó el inédito título de Comisionado Emeritus, con la facultad de asesorar a su sucesor, ganando un sueldo de $6 millones al año, increíble, ¿no?.
No fueron para nada sencillos los inicios de Selig al mando, a tal punto de no resultar nada agradable para algunos propietarios. y es ahí donde llega la tormenta perfecta: una nueva huelga en 1994, pero esta vez de casi un año que terminó de cancelar aquella zafra, siendo este el octavo paro laboral en la historia de las Grandes Ligas, que para ese momento era el cuarto en 22 temporadas, además de ser la primera vez que se cancelan la postemporada y la Serie Mundial, esta última dejándose de realizar por primera vez en 90 años.
Un total escándalo y una gran decepción para los más fieles seguidores, dado que todo los miembros del sindicato de jugadores se negaron a la posibilidad de que sus sueldos alguna vez dejaran de crecer, y al no llegar a un mutuo acuerdo, estalló dicho altercado el 12 de agosto. día donde empezó la pausa de 232 días. Un golpe tan fuerte para el béisbol que aún tiene secuelas.
A pesar de todo aquel alboroto, en donde los más afectados -los fanáticos- se habían alejado gradualmente, tumbando así la asistencia de un 20%, así como también el rating de los partidos por la televisión. Bud Selig aguantó tal chaparrón con firmeza sabiendo recuperarse tras aquellos días oscuro, logra restablecer relaciones con todos las partes del juego, firmando convenios laborales con el sindicato de peloteros en 2002, 2006 y 2011, los aficionados regresaron a los estadios y las franquicias aumentaron de valor debido a los convenios también con la televisión local.
Y a partir de ahí donde empieza a despegar la gestión del oriundo de Milwaukee, implementando importantes novedades al juego que trajo un impacto bastante positivo. Una de ellas es la que desglosé en mi artículo de la pasada semana "La constante a erradicar", quien tomo la iniciativa para acabar con los esteroides y castigar a quienes mancharon el deporte.
Otro de esas buenas nuevas, fue el arribo de la tecnología en 2008, comenzando a utilizarse el sistema de repeticiones instantáneas para determinar si un cuadrangular fue o no. Y ya para el 31 de marzo de 2014, se empieza a aplicar en cualquier jugada cerrada o en alguna apreciación posiblemente errada de los umpires, a excepción de strikes y bolas, haciendo de esta manera el juego más justo.
Cuidando la integridad física de los jugadores, Selig también establece una nueva regla para evitar las peligrosas coaliciones en el plato entre corredor y catcher, a raíz de la grave lesión de Buster Posey en 2011. El receptor estelar de los Giants, se vio obligado a perder casi toda esa temporada a causa de un fuerte choque en la goma con Scott Cousins.
En su constante búsqueda de crecer, admite a cuatro nuevas franquicias: a los Colorado Rockies y Florida Marlins en 1993, a los Arizona Diamondbacks y Tampa Bay Devil Rays en 1998, más la aprobación del traslado de los Montreal Expos a la capital de los Estados Unidos, siendo hoy los Washignton Nationals. Lo que le permitió también reacomodar la Liga Nacional y Americana en tres divisiones: Oeste, Central y Este. Así como también incluir la figura del Wild Card o comodín por liga desde 1994, y dos a partir de 2012. También introduce en 1997 los juegos interligas en limitadas ocasiones, para después de manera permanente a partir de 2013 en toda la temporada, cabe destacar que antes de la existencia de esta modalidad, la única manera de que equipos de ligas diferentes se vieran las caras, era en la Serie Mundial.
Aparte de aplicar mejoras para incentivar al interés del Juego de Estrellas, mueve a los Brewers a la Liga Nacional en 1998, mientras que a los Astros a la Liga Americana en 2013. También contribuye a la construcción de nuevos estadios debido a las crecientes ingresos económicos de varios equipos, como los de: Colorado, Cleveland, Philadelphia, Milwaukee, Arlington, Houston, Arizona, Cincinnati, Minnesota, Atlanta, Detroit, Miami, Pittsburgh, San Diego, San Francisco, Seattle, St Louis, Washington y dos en New York -en Queens y el Bronx-. incluyendo la renovación del Kauffman Stadium en Kansas City.
Enaltece la importante huella que dejó Jackie Robinson en su paso por las Grandes Ligas, al decretar en 2004 su día el 15 de abril de cada año.
Mientras hacia todos estos interesantes cambios en el béisbol de las Grandes Ligas, tenía otro ambicioso proyecto en paralelo, que es nada más y nada menos que la globalización del mismo, siendo catalogado por Selig de suma importancia para el futuro del juego. Bajo su administración se efectuaron siete opening day fuera del territorio de los Estados Unidos: Monterrey, México (1999); Tokio, Japón (2000, 2004, 2008 y 2012); San Juan, Puerto Rico (2001) y Sydney, Australia (2014).
Y como toque final de la internacionalización, se le acredita ser pieza fundamental en la creación del Clásico Mundial de Béisbol, en las que a su vez organizó las primeras tres ediciones del campeonato (2006, 2009 y 2013), torneo que con el paso del tiempo ha ido en ascenso con cada vez más aceptación. concretando esa idea de llevar bates, guantes y pelotas a todos los rincones del globo.
Otra de las cosas donde tuvo retundo éxito, es en la centralización de la autoridad de MLB en la oficina del comisionado, aboliendo las presidencias de ambas ligas convirtiéndose en tan solo puestos honorarios, cosa que había sido asomada desde la era de Bowie Kuhn pero, nunca se había concretado.
Por todas estas cosas, además de esa incansable dedicación en gran parte de su vida adulta por mejorar cada vez más este deporte que tanto amamos, y a pesar de algunos altibajos o no virar tanto su atención a latinoamerica, se le reconoce tanto a Allan Huber "Bud" Selig por sus importantes aportes, quien deja un legado tan grande que le valió su inducción a Cooperstown el pasado 4 de diciembre, y al Salón de la Fama de los Wisconsin Athletic en 2001.

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