viernes, 9 de junio de 2017

La constante a erradicar





Hay un tema que por mucho que cueste creer, persiste bajo la lupa del escrutinio hoy en día, a causa de su todavía inexplicable y deliberado uso por parte de algunos peloteros, algo que ya debe haber desaparecido a estas alturas del partido. A continuación desmenuzaré este mal que aqueja al béisbol profesional.

Se trata nada menos que del caso de los esteroides, que incluye no solo a portentosos bateadores como lo fueron en su momento José Canseco, Jason Giambi, Juan González, Mark McGuire, Sammy Sosa, Rafael Palmeiro, Barry Bonds o el fallecido Ken Caminiti, sino también de cualquier jugador de diferentes características incluyendo a lanzadores como Roger Clemens o Bartolo Colón. Gracias a ello, varios de los mencionados no se les ha negado su ingreso a Cooperstown, pero si tienen una barrera muy alta que atravesar para poder optar a tal prestigiado templo.

Aunque parezca mentira, este tema data desde la década del 70 cuando Bowie Kuhn ejercía el cargo de comisionado, a quien le toco lidiar con ello paralelamente con otros problemas existentes en la época. Aunque, fue en los años 90 que hace el boom mediático, marcando así a toda una generación como "era de los esteroides", que curiosamente y a mi percepción, salvó a las Grandes Ligas del bache que se encontraban tras la huelga en 1994.

¿De qué manera lo salvó? a punta de cuadrangulares, ¿recuerdan esa disputa entre McGuire y Sosa en 1998 de romper el récord de Babe Ruth y de Roger Maris de más batazos de vuelta completa en una temporada?, ese era el show que vendía la MLB para aquel entonces. atrayendo ese público que se había enemistado con ellos a causa de la cancelación de esa mal recordada temporada del 94.

Pero el fin no justifica los medios, ya que MLB sabía de estas practicas ilícitas de los jugadores, y se hicieron de la vista gorda para poder recuperar terreno perdido debido a dicha huelga, por ende nunca se tomaron las medidas a tiempo ni con la firmeza que se debió aplicar en su momento, causándole un daño moral al béisbol.

A raíz de tantos problemas en la corte, las Grandes Ligas junto con la Asociación de Jugadores en la incesante búsqueda de la integridad en el béisbol, ponen en marcha en 2005 -propuesto por el entonces comisionado Bud Selig- el Programa Conjunto de Prevención y Tratamiento Antidrogas, a través del cual se han tomado muchas pruebas a toleteros, para descartar el uso de sustancias prohibidas que incrementen el rendimiento en el juego.

Su objetivo es dar igualdad y equidad al juego, así como también limpiar o mantener lejos a los peloteros de las PED (Performance-enhancing Drugs) que al español sería "drogas para mejorar el rendimiento". En menos de 10 años, las penalidades fueron en alza de diez a cientos de partidos de suspensión no remunerados, al ser castigados unas de las más destacadas estrellas, como Ryan Braun, A-Rod, Manny Ramírez, Ervin Santana, Miguel Tejada o Nelson Cruz. Trayendo un par de años más tarde el famoso Mitchell Report, el trabajo de investigación de 409 páginas por parte del ex-senador demócrata George J. Mitchell, en la que expone a 89 peloteros que incurrieron en el mundo de los esteroides.

Curiosamente, esto le dio la razón a José Canseco, quien en otrora había mencionado alguno de estos nombres en su libro Juiced, alegando de que habían caído en el doping. En dicha publicación, el cubano-americano afirma haber sido vetado de las Grandes Ligas por el mismo Bud Selig en función de limpiar el deporte.

Dicho test, con el tiempo ha ido rigurosamente fortaleciéndose, realizando unas 3.200 pruebas de orina por temporada en general, además de mínimo dos por jugador. Hoy se cuenta con tres severas sanciones, y son estas:

  • Al dar positivo la primera vez: 80 partidos de suspensión no remunerados.
  • A la segunda vez: 162 partidos de suspensión y 183 días sin pago (toda la temporada incluyendo los playoffs).
  • Y a la tercera: Veto de por vida en la MLB. Hasta la fecha solo existe el caso del lanzador dominicano Jenrry Mejía en 2016.
  • Jugadores que den positivo en el primero o segundo test, tienen la opción de apelar, en la que los test anti-dopaje pasan por una especie de validación. En ese periodo de tiempo, los peloteros siguen en restricción de cualquier actividad en el campo de juego, pero si la apelación falla a su favor, se le reduce la suspensión a 40 de ser la primera vez, o de 80 para la segunda vez. Para la tercera no aplica apelación alguna. Un Jugador suspendido se le remplazará en el roster por otro, en caso de que el jugador se encuentre en la lista de incapacitados, la sansión deberá cumplirla mientras esté en dicha lista, amenos que que se le logre reducir vía apelación.
  • Jugadores que son vetados de por vida después de la tercera prueba, pueden solicitar una reincorporación a las Mayores después de un año y ser elegible para ser reintegrados después de dos años.

El tema vuelve a flote recientemente dado el caso de Starling Marte, extraordinario jardinero de los Pirates ganador de dos Guantes de Oro, quien el 18 de abril de la presente temporada dio positivo de nandrolona -anabolizante derivado de la testosterona- en un test antidoping que hace con frecuencia la MLB, lo que le está acarreando 80 juegos de castigo, junto con $2.2 millones no remunerados para el dominicano, siendo esta la única suspensión hasta ahora en lo que va de año.

De los peloteros mencionados anteriormente, estos son las más resaltantes cantidades que perdió de ganarse cada uno:

  • Alex Rodríguez: $22.1 millones.
  • Manny Ramírez: $7.1 millones.
  • Ervin Santana: $5.9 millones.
  • Ryan Braun: $3.4 millones.

Es algo de dinero, ¿no? pero no es comparado con la mancha que le deja a tu expediente como pelotero como profesional, sin mencionar el legado.

Ahora la pregunta es, ¿a qué se debe esto? ¿cuál es el motivo para recurrir a ellos? entiendo que pueda existir algún tipo de presión en los peloteros de sobresalir, bien sea para lograr un espacio en la gran carpa o para justificar un buen contrato -tal como A-Rod en su momento-, haciendo que influya mucho la decisión de usarlos, pero insisto, esto no debería ser excusa para caer en lo ilegal, ya que los anabolicos no te proveerán de más talento, eso solo se consigue con constante trabajo duro y ganas de mejorar diariamente.

Son muchos los peloteros latinos que han y siguen haciendo esta practica incluso en ligas menores, sin saber con certeza si algunos sean por desconocimiento o no, cosa que dudo por el hecho de existir una lista de sustancias prohibidas suministrada por MLB, y que cada organización posee servicios médicos, quienes están en total noción sobre que suministrar a los peloteros en caso tal de cualquier altercado físico sin incidir en lo ilegal. Por consecuencia, cada jugador es consiente de sus actos.

Lastimosamente, esta misma constante a erradicar ha llegado a otras latitudes, como en la pelota mexicana y en la nuestra -la venezolana-, que no quedan exenta de esta anomalía. En la que Álex Cabrera volvió a violar por segunda vez la política antidopaje de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional el pasado mayo. siendo la cuarta vez en su carrera que se ve involucrado con el consumo de anabolizantes o estimulantes. Anteriormente, fue incluido en el mencionado Mitchell Report, previamente de jugar en Japón, también años atrás al dar positivo en México y la de hace dos años donde fue penalizado con 15 juegos tras finalizar la zafra 2015-2016 de la LVBP por el uso no autorizado de anfetaminas.

No solo El Samurái será castigado ahora por la mayor sanción de 50 juegos, también el pitcher dominicano Leuris Gómez por 20. Mientras que el catcher Josmil Pinto por 10, y los outfielders René Reyes y Álex Romero por 10, fueron rebajados sus castigos dictados por el Programa Antidopaje, debido a que colaboraron durante la investigación.

La postura ante esto debe ser tolerancia cero y de rotundo rechazo no solo por parte de MLB o cualquier liga, sino de todos nosotros que amamos este deporte. Desde las bases se debe inculcar valores e información acerca de todo lo que engloban los esteroides, la principal de ellas es lo nocivo que es para la salud del cuerpo y entender que es deshonesto, ya que la poca cultura y falta de educación de este aspecto en los países latinoamericanos sin duda puede influir un mundo.

A día de hoy, se pierde la capacidad de asombro si algún pelotero da positivo en alguna prueba, lo que a mi juicio es una bofetada o burla a la franquicia que le dieron la oportunidad de crecer, así como también a los fieles fanáticos. Nunca debemos olvidar que un pelotero profesional es un rol a seguir a toda una comunidad, sobre todo a los niños que crecen viendo a sus ídolos, entonces ¿Qué ejemplo le están dando a las nuevas generaciones? ¿a que está bien hacer trampa? no es el deber ser.

Como dije anteriormente, es solo cuestión de honestidad y tomar conciencia en el asunto, las reglas están para seguirlas no solo en el deporte, sino en cualquier sociedad de este planeta. Y recuerden, que el único sitio donde el éxito llega antes que el trabajo, es en el diccionario.


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